SOCIEDAD LA TRAMA QUE DESATO EL HOMICIDIO

Un video prohibido y una boda que no fue

PERFIL COMPLETO

El crimen de Carola Bruzzone acaparó la atención de los medios más importantes del país. Los móviles de los principales canales de televisión transmitían en vivo desde General Las Heras. Es que la historia detrás de esa pelea entre dos mujeres era lo más parecido a una telenovela, con el morbo extra de un video prohibido dando vueltas en el pueblo y una fiesta de casamiento en suspenso y con las invitaciones repartidas.   
Silvia Luna había soñado toda su vida con casarse de blanco. Ese día estaba a punto de llegar. La fecha que había elegido con su prometido, Juan Burgueño, era el sábado 24 de abril de 2010 a las 20.10 en el Salón de Fiestas Raymi.
Estaba todo preparado. Todo listo. Pero la fiesta nunca se realizó. Para esa fecha, Luna permanecía detenida en la Comisaría de la Mujer de Merlo. Carola, su amiga y compañera en el restaurante Matute, todavía estaba viva, aunque su cuadro no era alentador. El 26 de abril, luego de nueve días de agonía, moría en el hospital de General Rodríguez.     
“Me quedé sin novio, sin vestido blanco para estrenar, con los anillos en el ropero, me quedé sin mi trabajo, me quedé sin estudio, me quedé sin nada; no tengo entusiasmo por vivir más. Me estaba por casar y me lo arruinaron, lo único que sé es que me arruinaron mi casamiento”, dijo Silvia, pocas horas después del ataque.
La muerte de Carola cambió la carátula del caso y el destino de la agresora. Luna pasó de estar acusada por el delito de “tentativa de homicidio” a “homicidio simple”.
Dos años después el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 3 de Mercedes la condenaba a diez años de prisión
como autora responsable del delito de “homicidio simple con dolo eventual”.
Luna siempre manifestó que no tuvo intención de matar. En mayo de 2013, el Tribunal de Casación Penal le redujo la pena a cuatro años y medio de cárcel al entender que había actuado bajo emoción violenta, en un fallo que fue apelado por la querella. Dos meses después quedaba en libertad.  
La familia de Carola manifestó su decepción por la decisión de los camaristas y desde entonces reclama que la acusada cumpla una pena acorde con el delito que cometió. “El hijo, el marido, toda la familia, los amigos y todas las personas que queremos a Carola sufrimos por no tenerla desde el día que esta señora decide asesinarla”, escribió la tía de la víctima, en una carta que envió a PERFIL.
En prisión, Luna terminó su relación con su prometido, que dejó de visitarla. Al poco tiempo formó nueva pareja. En el pueblo es difícil encontrar a alguien que no recuerde lo que pasó en abril de 2010. Tampoco falta quien pregunta por Silvia Luna en una mesa del restaurante Matute

L.N.