SOCIEDAD ENTREVISTA EXCLUSIVA A LA SUPUESTA PARRICIDA

“Yo no los maté”, dice la joven acusada de asesinar a sus padres

Karen Klein está presa sospechada por el doble crimen que habría cometido junto a su novio y hermanastro en Pilar. Habla por primera vez.

Foto:Marcelo Silvestro.

Karen Klein lleva 27 días compartiendo calabozo con otras doce detenidas en la Comisaría 7ª de Pilar. La joven de 22 años está acusada (junto a su novio y hermanastro, Leandro Acosta) de asesinar, descuartizar e incinerar a sus padres en su casa de Pilar. Ella jura ser inocente y está convencida de que va a recuperar su libertad porque tiene “la conciencia tranquila”. En una entrevista exclusiva con PERFIL habla por primera vez. Dice que no hizo nada y acusa por el doble crimen a su pareja.

En una pequeña oficina contigua al calabozo en el que duerme desde que fue detenida, Karen repite una y otra vez: “Yo no los maté. Mi único error fue no haberlo denunciado y no lo hice porque me iba a matar a mí y a mis hermanos (mellizos de 11 años). Tenía mucho miedo”, se justifica mientras sus ojos claros se llenan de lágrimas.

Karen llora mientras de fondo se escuchan los gritos de las otras detenidas. “Acá estoy bien dentro de todo. Mis compañeras me escuchan. No sé si me creen, pero ellas dicen que yo no puedo matar ni a una mosca”.

Ricardo Klein (54) –padre de Karen– y Miryam Kowalczuk (52) –madre de Leandro– fueron asesinados el 1º de septiembre pasado, según declaró Karen. Doce días después, la Policía allanó la casa y encontró restos óseos dentro de un balde. Karen y Leandro quedaron detenidos.

“El día del crimen yo estaba durmiendo y escucho un ruido. Cuando bajo lo veo a él (por Leandro) con el arma en la mano. No entendía lo que estaba pasando; fueron cinco segundos. En ese momento entra la mamá y le mete un tiro en la cabeza. Ella se desvanece. Yo trato de ayudarla y me abalanzo hacia él y me empuja. No pude salvarla. Empiezo a gritar y entro en shock. No sabía qué hacer. Cuando ella estaba en el piso, todavía estaba viva y le pega dos tiros más”, detalla Karen. “Después salgo corriendo hasta la pieza de mi papá –continúa– y lo veo muerto en la cama. Viene él y me pide que suba a mi pieza y que no diga nada porque me iba a meter un tiro en la cabeza. Me agarró mucho miedo, no sabía qué hacer. Después bajé y no había nada, ya había limpiado todo. Sospecho que dejó los cuerpos en el garaje. Me dijo que limpiara si había quedado alguna mancha y me puso la pistola en la cabeza”.

—¿Encontró alguna mancha?
—Sí, en el cabezal de la cama y cerca de la salamandra. Era como una mancha de Coca-Cola, pero era una mancha de sangre que él no habría podido limpiar bien. Después me obligó a ir a buscar a los chicos a la escuela y les dijo que sus papás se habían ido a un bingo en Uruguay. Y yo tenía que decir lo mismo.

—¿Por qué los mató?
—El me contaba que discutían todo el tiempo porque le decían que era un vago mantenido y que no quería ayudar. No sé qué pensar. Porque si hubiese sido que lo hizo por nosotros, por mis hermanos y por mí, como me dijo, yo no estaría acá porque hubiera dicho que fue él y listo.

—¿Qué significa “hacerlo por nosotros”?
—El decía que mis hermanos iban a estar mejor si ellos no estaban vivos y que quería que quedara todo para nosotros (las propiedades). Pero a mí no me interesa, yo lo único que quiero es salir de acá y estar con mis hermanos. Quiero ser como una madre para ellos, es lo único que quiero.

—¿Su papá los maltrataba?
—No, maltrato no había. A mi hermanito lo llevaban a trabajar desde los 8 años, a juntar cartones. A mi hermana la llevaban, pero no la hacían trabajar. Conmigo se llevaban bien, no había maltrato. Con mi papá yo tenía una relación distante porque él era un papá recto. Le decían “el ‘cascarrabias”, porque no se llevaba bien con nadie. Yo lo acepté así. Era mi papá y lo quería mucho. Con Miryam la relación era buena. Yo hablaba más con ella que con mi papá. No puedo creer que estén muertos.

—¿Leandro le había anticipado lo que pensaba hacer?
—Sí, me lo había contado un mes antes, pero yo no pensé que fuera capaz de hacer algo así. Me dijo que lo iba a hacer porque ya no los aguantaba más y que los chicos iban a estar mejor sin ellos.

—¿Y usted qué hizo?
—Yo le dije que le iba a contar a mi papá y él me dijo que si lo hacía también me iba a matar. Me manipulaba todo el tiempo, me decía cosas feas. Amenazaba con matar a mis hermanos.

—¿No pensó que en algún momento el crimen se iba a descubrir?
—No, si no no estaría acá. Mi único error fue no haberlo denunciado y es un error que voy a pagar el resto de mi vida. Yo voy a salir de acá porque no hice nada. Tengo la conciencia tranquila



Nadia Galan