TECNOLOGIA A UNA SEMANA DE LAS ELECCIONES

Pros y contras de la Boleta Electrónica que debuta en los comicios porteños

Las máquinas no guardan información, sólo imprimen el voto y lo registran en un chip. Dudas por el escaso tiempo para capacitar al electorado.

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Foto:Néstor Grassi

La cuenta regresiva ya empezó. A una semana de las elecciones porteñas, además de elegir un adecuado representante, los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires tendrán otro desafío: utilizar una nueva modalidad de votación. Se trata de la Boleta Única Electrónica (BUE), un sistema que permite seleccionar los candidatos en una pantalla táctil, imprimir la boleta con la opción elegida y depositarla en la urna.

Aunque el procedimiento parece sencillo, varios detractores del método aseguran que la decisión de adoptarlo fue apresurada y que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) no se tomó el tiempo necesario para capacitar al electorado ni a las autoridades de mesa y fiscales. De hecho, en una recorrida que realizó PERFIL por los principales Centro de Consulta se pudo ver largas filas para utilizar el simulador de voto y aprender cómo funciona el sistema, principalmente personas de la tercera edad no familiarizados en el uso de pantallas táctiles.

Sin disco rígido. Existen distintos tipos de sistemas que se enmarcan dentro del voto electrónico. “La versión más extrema es la de ‘urna electrónica’ que guarda el voto dentro de si. En América Latina sólo dos países la utilizan: Brasil desde mediados de la década del ‘90 y Venezuela desde el 2004”, explica Leandro Querido, director ejecutivo de Transparencia Electoral. En cambio, en la BUE la máquina no almacena la información, sino que el voto se registra de dos maneras: en una boleta de papel en forma impresa y en un chip de radiofrecuencia que tiene incorporada la boleta. “En este caso se trata de un voto manual con tecnología aplicada”, sostiene.

Sergio Angelini, presidente y CEO del grupo Magic Software (MSA), firma proveedora de la tecnología de la Boleta Unica Electrónica, resalta que el sistema termina con algunas irregularidades del voto tradicional como el robo de boletas en el cuarto oscuro. Al mismo tiempo explica que los chips que utilizan la BUE no pueden reescribirse. “Nuestras máquinas no tienen disco rígido, ni memoria, solamente fabrican boletas únicas con chips”, detalla Angelini.

Un informe realizado por la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, en una auditoría informática encargada por el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad, concluyó que este sistema “cumple con los requisitos para ser usado en el acto eleccionario”. No obstante, hace algunas recomendaciones a la hora de la votación. Entre ellas, que “nadie que no sea el elector debe tocar la BUE una vez impresa”, ya que el chip incorporado en la boleta puede ser leído si se acerca a un lector de radiofrecuencia, como un celular. Otro de los aspectos que señala el informe es el escaso tiempo –de apenas unos segundos– que se brinda al votante para que verifique que el voto que se guardó en el chip coincide con el impreso en la boleta.

Salta fue una de las primeras provincias en implementar este sistema, pero en forma gradual. Empezaron a utilizar la BUE en el año 2009 sólo en un municipio hasta llegar al electorado completo en las pasadas elecciones a gobernador. A diferencia de Salta, en la Ciudad se aplicará simultáneamente en las 15 comunas. Justamente, una de las críticas centrales desde algunos partidos políticos y ONG’s es que el GCBA no contó con el tiempo suficiente para capacitar adecuadamente a los ciudadanos. “Salta tardó seis años en implementar el sistema para la totalidad del electorado, no creo que acá se pueda a hacer en un mes”, dice Enrique Chaparro, presidente de la Fundación Vía Libre (ver recuadro).

Sobre esta cuestión Guillermo Montenegro, ministro de Justicia y Seguridad del GCBA, se muestra firme: “Es más fácil suministrar wifi en todas las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires que en Salta, por la extensión territorial que tiene una provincia completa. Además estamos capacitando en escuelas, en lugares donde acude gente de la tercera edad, en la web (http://www.buenosaires.gob.ar/boletaelectronica), en la calle y con campañas de prensa y comunicación”.

Para Alejandro Amor, Defensor del Pueblo de CABA, si el Gobierno utiliza todas las herramientas que tiene a su alcance de forma intensa, involucra a todos los sectores para la capacitación y logra pleno conocimiento del nuevo sistema de votación en el 100% del electorado, la jornada electoral será buena. “Pero si no se llega con la capacitación se corren muchos riesgos”, advierte.

El escrutinio, más rápido y sencillo

En el momento del recuento de votos se abren las urnas, se sacan las boletas y las máquinas se ponen en modo “escrutinio”. Las boletas se acercan a la máquina y ésta lee –de forma similar a los cajeros de un supermercado–  el voto grabado en el chip, lo muestra en la pantalla y lo suma a una planilla de Excel. “La máquina lee sólo una vez la boleta, si se trata de pasar dos veces el mismo voto durante el mismo recuento aparece una inscripción que dice que ese voto ya fue leído. Para volver a leerla debe cerrarse el proceso y a comenzar otra vez”, señala Sergio Angelini,  CEO de la empresa Magic Software.

Al terminar el proceso electoral de cada mesa, la información se transmite por internet al centro de cómputos. Ante eventuales problemas de conectividad del edificio se puede “habilitar manualmente un centro para enviar la información mediante la lectura del código QR impreso en el Certificado de Transmisión, utilizando un teléfono celular con cámara y una aplicación desarrollada ad hoc por la empresa”, según detalla el informa de la UBA.

 

Críticas y cuestionamientos

Enrique Chaparro, presidente de la Fundación Vía Libre, organización no gubernamental que trabaja en el terreno tecnológico critica la implementación del BUE. “Siempre tuvimos una posición crítica respecto al sistema de voto electrónico no sólo por razones técnicas sino por el ejercicio democrático. Porque creemos que el proceso electoral es una facultad y, al mismo tiempo, un deber de todos los ciudadanos. Con esta implementación se transfieren las facultades de los ciudadanos a un reducido número de personas que son quienes pueden leer un programa e interpretarlo”.
Para Chaparro, “BUE” es una denominación de marketing adoptada por el GCBA. “El anexo 2, del artículo 25 de la Ley 4.894 de la Ciudad dice que el voto electrónico tiene que ser aprobado por la Legislatura porteña con los dos tercios de los votos. Si no lo disfrazaban con ese nombre requerían de la aprobación de la Legislatura”, sostiene. Otro reproche es que la licitación se hizo apresuradamente. “La realizaron en 15 días y fue resuelta por cinco personas que no tienen idea de los sistemas de seguridad informática”.



Cintia Perazo