UNIVERSIDADES CIENCIA PARA TODOS


Invertir en investigación para beneficio de toda la sociedad

La educación superior pública asume el desafío de producir conocimiento e innovación para el desarrollo humano y productivo del país. Para alcanzar ese objetivo, el financiamiento es prioritario.

PERFIL COMPLETO

 Las universidades nacionales afrontan un gran desafío: producir conocimiento e innovación para el desarrollo humano y productivo del país. Sin embargo, en el debate público sobre el sistema universitario, muchas veces se solapa el rol central que cumplen las universidades como locus privilegiado para la investigación poniendo el foco exclusivamente en la calidad y la “eficiencia” de los procesos de enseñanza, en particular en la tasa de retención y graduación de los estudiantes. Sin desconocer la relevancia de esos temas, nos interesa destacar el aporte sustantivo que las universidades realizan para construir conocimiento.
La experiencia comparada en las últimas cinco décadas demuestra que no hay proceso de desarrollo posible sin un constante incremento y consolidación de las capacidades de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i). En nuestro país, esas capacidades se generan en gran medida en las universidades públicas asociadas con los organismos de ciencia y tecnología de la Nación (Conicet, CNEA, INTA, INTI, Citedef, Conae, entre otros). Ninguna discusión sobre el financiamiento del sistema universitario debería omitir este rol crucial de las universidades, ya que los recursos públicos que se invierten en ellas año tras año permiten consolidar los procesos de generación de estas capacidades en I+D+i

Caso Unsam. La Universidad Nacional de San Martín es una institución con 24 años de trayectoria que, desde sus comienzos, fue tendiendo puentes con prestigiosos organismos públicos de ciencia y técnica en un contexto histórico poco propicio para la construcción de capacidades científico-tecnológicas. El tiempo demostró que la apuesta fue acertada: la asociatividad se convirtió en una marca institucional distintiva que permitió fortalecer un perfil de universidad de investigación y construir un campus de innovación de excelencia, en el que hoy conviven actores públicos y privados diversos, comprometidos con la producción de conocimiento, el desarrollo innovador y la transferencia.
Actualmente, más de 400 investigadores y 340 becarios desarrollan su actividad científica y tecnológica en el Campus Miguelete y en el resto de las sedes que la universidad tiene en la Capital Federal y los partidos bonaerenses de San Martín, Ezeiza y Chascomús. Son más de cincuenta mil metros cuadrados de oficinas y laboratorios con equipamiento de primer nivel donde conviven estudiantes, profesores, desarrolladores, emprendedores, científicos, personal técnico y de servicios en un clima estimulante para el despliegue de las capacidades creativas, del talento en sus diversas expresiones, del diálogo entre los saberes.

Nuestros equipos llevan adelante más de 200 proyectos de investigación en áreas tan diversas y estratégicas para el país como biotecnología, nanosistemas, microbiología, vacunas, ingeniería genética y clonación animal, medicina nuclear, eficiencia energética, telecomunicaciones, aplicaciones biomédicas, microelectrónica, astrofísica, conservación patrimonial, calidad industrial, bioingeniería, medio ambiente, planificación urbana, política comparada, educación, transporte, historia argentina, desarrollo económico, desigualdad, migraciones, demografía social, diversidad cultural, entramados productivos, federalismo, administración y políticas públicas, entre muchas otras. Los resultados de estos proyectos se publican en revistas nacionales e internacionales de primer nivel que ubican a la universidad en el segundo lugar entre las universidades nacionales del país considerando el porcentaje de publicaciones dentro del 10% de las revistas más citadas en el mundo (Scimago Ranking sobre la base Scopus).
Descubrimientos. Gracias a esta labor colectiva se lograron resultados concretos que benefician a la sociedad: la creación del primer bovino bitransgénico del mundo capaz de producir leche similar a la humana; un dispositivo para la detección in situ de enfermedades infecciosas; el kit quirúrgico para la regeneración de la piel ulcerada o quemada; un sistema de paneles fotovoltaicos para alimentar la red eléctrica; nanoarcillas que limpian el agua; desarrollo de antígenos para la identificación rápida de Chagas y Escherichia coli; combustible sólido para hornos de cemento; detección de contaminantes con nanotecnologías; antenas para televisión satelital, y módems para fibra óptica.

Muchos de estos desarrollos se hicieron en activa colaboración con los sectores público y privado a través de proyectos concursados para incorporar innovación y desarrollo tecnológico a la producción (la universidad ganó 14 Fondos Sectoriales financiados por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación).
Las actividades de investigación se articulan permanentemente con las de enseñanza. En las carreras de grado y posgrado que se dictan en la universidad (entre ellas, 13 ingenierías y 13 doctorados) estudian diariamente más de 22 mil alumnos, de los cuales un 75% es primera generación de universitarios. Dato que marca la relevancia que las universidades públicas tienen en la posibilidad de generar movilidad social ascendente y transformar
la vida de aquellos que pasan por sus aulas y laboratorios.

Debate. En las últimas semanas ha tomado estado público una manifiesta preocupación por la situación financiera y presupuestaria que afronta el conjunto de las universidades de gestión pública. La Unsam comprende las dificultades de la coyuntura y está dispuesta, como es su vocación y responsabilidad, a comprometerse con una agenda sustantiva que incluya la calidad educativa, la innovación, la transferencia tecnológica y el desarrollo humano y productivo del país.

 

Articulación entre distintos sectores

En los últimos años se ha profundizado la articulación con el sector público y privado a través de proyectos concursados para incorporar innovación y desarrollo tecnológico a la producción. En ese marco, desde 2010 la Unsam ganó 14 proyectos de Fondos Sectoriales financiados por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (Mincyt).
Entre estos proyectos, uno de los más destacados es el Nanopoc, un dispositivo que permite diagnosticar en pocos minutos el síndrome urémico hemolítico, el mal de Chagas, la brucelosis y la aftosa, entre otras patologías. Es ideal para zonas rurales, ya que su uso in situ evita el traslado de muestras. Una vez procesada la información gracias a su desarrollo de nano y biotecnología, envía los resultados en 15 minutos a cualquier plataforma portátil con Bluetooth que cuente con la aplicación. Fue desarrollado por la Unsam, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Agropharma Salud Animal, Aadee y Biochemiq, y recibió el premio Innovar de Oro 2014 del Mincyt.

 

*Doctor en Ciencias Físicas. Investigador Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y vicerrector de la Universidad Nacional de San Martín.



Daniel Di Gregorio