El mayor mapa 3D del universo desafía lo que la ciencia creía sobre la energía oscura
El instrumento DESI logró registrar más de 47 millones de galaxias y cuásares y ofrece nuevas pistas sobre la energía oscura, la fuerza que acelera la expansión del universo.
Un nuevo hito científico volvió a poner al cosmos bajo la lupa. El Instrumento Espectroscópico para el Estudio de la Energía Oscura, conocido como DESI, completó el mayor mapa 3D del universo realizado hasta ahora, una imagen de escala inédita que reúne más de 47 millones de galaxias y cuásares, además de más de 20 millones de estrellas.
El proyecto, instalado en el telescopio Nicholas U. Mayall, en el Observatorio Nacional Kitt Peak, en Arizona, permitió observar regiones ubicadas a hasta 11.000 millones de años luz. Esa profundidad temporal ofrece una ventana privilegiada hacia etapas tempranas del universo, cuya edad se estima en unos 13.700 millones de años.
Qué es DESI y por qué su mapa es clave
DESI funciona con 5.000 fibras ópticas robóticas capaces de captar la luz de miles de objetos celestes al mismo tiempo. A partir de esa luz, los científicos pueden medir el espectro de galaxias y cuásares, calcular sus distancias y reconstruir cómo se distribuye la materia en el universo.
Según Berkeley Lab, el relevamiento superó ampliamente el objetivo inicial: el plan era observar 34 millones de galaxias y cuásares, pero el instrumento terminó registrando más de 47 millones.
Energía oscura: el gran misterio detrás del mapa
El objetivo central del proyecto es comprender mejor la energía oscura, una fuerza todavía enigmática que representa cerca del 70% del universo y que está asociada con la expansión acelerada del cosmos.
Hasta ahora, el modelo cosmológico más aceptado sostiene que la energía oscura se comporta como una constante cosmológica. Sin embargo, los primeros datos de DESI sugieren una posibilidad inquietante: que esa fuerza no sea estable, sino que pueda evolucionar con el tiempo.
Si la energía oscura se estuviera debilitando, como sugieren algunos análisis preliminares, la comprensión actual sobre el futuro del universo podría cambiar. El escenario dominante indica que el cosmos continuará expandiéndose cada vez más; pero una energía oscura variable abriría la puerta a otros finales posibles.
Entre ellos aparece la hipótesis de una eventual Gran Implosión o Big Crunch, un escenario en el que la gravedad podría volver a imponerse y atraer las galaxias entre sí. Por ahora, los científicos son cautelosos: los resultados completos del relevamiento de cinco años serán claves para confirmar si esta señal se mantiene o desaparece.
Además de la energía oscura, DESI permitirá investigar la materia oscura, otro de los grandes enigmas de la física moderna. Aunque no puede observarse directamente, su presencia se infiere por los efectos gravitacionales que ejerce sobre galaxias y cúmulos.
El nuevo mapa muestra cómo las galaxias forman una red de filamentos, vacíos y concentraciones cósmicas. Esa estructura ayuda a reconstruir la historia del universo y a entender cómo la gravedad moldeó la distribución de la materia a lo largo de miles de millones de años.
Qué viene ahora para DESI
El trabajo no terminó. DESI continuará ampliando sus observaciones y buscará cubrir una región aún mayor del cielo. De acuerdo con el sitio oficial del proyecto, el instrumento seguirá extendiendo su mapa para obtener mediciones más precisas sobre la energía oscura y otras propiedades fundamentales del universo.
Los primeros resultados completos del relevamiento de cinco años se esperan para 2027. Hasta entonces, el mayor mapa 3D del cosmos ya dejó una certeza: cuanto más precisa se vuelve la mirada humana sobre el universo, más profundas son las preguntas que aparecen.