Realidad bajo sospecha: un encuentro entre el surrealismo y la distopía
Un cruce entre René Magritte y George Orwell pone en tensión la idea de realidad como construcción. Entre imágenes y discurso, el texto explora cómo se la interpreta, se la distorsiona y se la disputa.
René Magritte - Bélgica, 1898 – 1967, fue el surrealista belga que más influyó en la pintura de su país en el siglo XX. Sus imágenes, a diferencia de otros surrealistas, no estaban inspiradas 100% en sueños, sino que Magritte destilaba la realidad sacando su esencia, y consiguiendo, por un lado, imágenes absolutamente sorprendentes e ingeniosas, y por otro el cuestionamiento mismo de esa realidad.
George Orwell, (nombre real Eric Arthur Blair, 1903 - 1950), fue un influyente novelista, ensayista, periodista y crítico literario británico.
Ambos nos han dado un mensaje clave: la realidad no es algo dado de forma natural, sino una construcción que puede ser manipulada (o malinterpretada) a través del lenguaje y las imágenes.
René Magritte y "La traición de las imágenes" (1929).
Magritte fue profundamente escéptico, con un escepticismo filosófico y perceptual. Esta es una famosa obra surrealista en la cual muestra una pipa pintada con la frase francesa "Ceci n'est pas une pipe" ("Esto no es una pipa"). Magritte subraya que la imagen es sólo una representación del objeto, no la pipa real, cuestionando la relación entre el lenguaje y la realidad. Nos fuerza a dudar de la fiabilidad de lo que se ve y se lee. No es una pipa porque nadie puede fumarla; es sólo una imagen, una "traición" de la realidad.
George Orwell también fue un escéptico profundo, no porque rechazaba a la existencia de la verdad, sino por su postura crítica frente a quienes intentaban manipularla. Tuvo una famosa máxima de "Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado". La realidad histórica es maleable para servir a los intereses de quienes ostentan el mando.
El juego de palabras retórico, o “la prestidigitación retórica”, consiste en el uso hábil del lenguaje, la lógica o los argumentos para engañar, confundir o manipular a una audiencia, a menudo ocultando la verdad para lograr el resultado deseado. Similar al juego de manos de un mago, esta forma de artimaña verbal hace que mentiras complejas parezcan convincentes mediante frases ingeniosas, distracciones o una astuta ofuscación.
René Magritte (surrealismo) y George Orwell (propaganda/distopía) representan formas opuestas de desafiar la realidad. Una de las características principales de una distopía es la falsa apariencia de orden. Personajes en el poder justifican la represión o la guerra o la tortura en favor de una supuesta seguridad o felicidad.
Magritte cuestiona cómo vemos la realidad ("La traición de las imágenes").
Orwell cuestiona quién controla la realidad. Plantea que el poder puede imponer verdades absurdas (como 2 + 2 = 5) si logra romper la voluntad del individuo y convencer a muchos. Sus obras Rebelión en la granja (Animal Farm) (de 1945) y 1984 (de 1949), analizan la desinformación y cómo la propaganda manipula la realidad, convirtiéndose así en el polo opuesto al enfoque artístico de Magritte.
1984, de George Orwell
Rebelión en la granja, de George Orwell
Magritte usa el surrealismo conceptual.
Orwell retrata la manipulación totalitaria del lenguaje y la verdad.
Son dos miradas críticas: una poética y visual, la otra política y narrativa.
Ambos nos han dado un mensaje clave: la realidad no es algo dado de forma natural, sino una construcción que puede ser manipulada (o malinterpretada) a través del lenguaje y las imágenes.
(*) Augusto Sola, DNI 7.866.334. Teléfono y WhatsApp +1 (561) 319-2351. augusto.sola@siben.net