Femicidio de Agostina Vega

Las mujeres de Claudio Barrelier: ¿Víctimas de violencia y encubridoras de sus delitos?

De cinco imputados por el presunto encubrimiento del femicidio de la adolescente, tres son mujeres del entorno del sospechoso homicida. ¿Pueden ser víctimas y estar alcanzadas por el Código Penal si padecían una relación asimétrica?

Claudio Barrelier y Marianela Palmero tienen una hija en común. Ella está imputada de encubrir los dos ataques que habría perpetrado su pareja, en perjuicio de Agostina y Milagros. Foto: Cedoc Perfil

La investigación a Claudio Barrelier como presunto autor de violencias extremas contra Agostina Vega (14) y Milagros (20) involucra como presuntas encubridoras de sus conductas criminales a tres mujeres de su entorno cercano. Dos pueden ser definidas también víctimas de la violencia de género ejercida por el hoy imputado de femicidio, abuso sexual y privación ilegítima de la libertad.

Soledad Andreani y Marianela Palmero, a quienes acaban de confirmarle la prisión preventiva, son mujeres con vínculos sexoafectivos con Barrelier. Ludmila Ascarruz, una de las últimas personas detenidas junto a su pareja Matías Córdoba, era inquilina de la casa donde se habrían cometido los dos hechos que investiga el fiscal de Instrucción, Raúl Garzón.

Soledad Andreani le prestó el auto mientras todos buscaban a Agostina y el remisero había individualizado a su novio como la persona que le pagó el viaje hasta cerca de su casa.

Las tres están imputadas por el delito de encubrimiento agravado del femicidio de Agostina Vega. Palmero también está acusada del mismo delito por los sucesos del año pasado cuando Milagros logró escapar después de haber sido maniatada y abusada sexualmente mientras era amenazada con un arma de fuego por Barrelier.

Del cúmulo de pruebas de ambos expedientes a cargo del fiscal Raúl Garzón surge un perfil criminal del imputado, con rasgos violentos en el ejercicio de su sexualidad.  ¿Cuál es la línea que separa a las víctimas de su entorno de la cobertura que pudieron darle para que se mantuviera impune? ¿Cómo es posible determinar una responsabilidad penal si ellas mismas son víctimas de género del presunto femicida y abusador?

La perspectiva de género debe guiar toda investigación judicial. Sobre este aspecto Perfil CÓRDOBA consultó al fiscal instructor, quien explicó que la victimización de sus presuntas cómplices puede ser considerada un atenuante, pero dista de liberarlas de responsabilidad penal.

Para el fiscal, Raúl Garzón, la violencia de género de las mujeres de Barrelier pueden ser atenuantes, no un justificativo para encubrirlo.

—¿Es posible que estas mujeres hayan sido también sus víctimas?
—Existe esa posibilidad, principalmente en el caso de su pareja y madre de su hija (Palmero). En alguna medida, pero menor por ser un vínculo más esporádico, se puede aplicar el mismo análisis respecto a otra de las imputadas (Andreani) y, ya alejados de ese círculo, el de la mujer (Ascarruz) que era inquilina de Barrelier. Son tres situaciones distintas. Lo que debo señalar es que la violencia de género es un atenuante, no excluye la responsabilidad penal que les pudiese caber en estos hechos. En el caso de Agostina, lo que está en juego es el interés superior del niño. Y con respecto al caso del año pasado —Milagros— la investigación de Barrelier es por un delito cometido contra otra mujer también vulnerable. Estas circunstancias no las exime de responsabilidad penal si ellas encubrieron al autor del delito.

—¿Ellas dijeron que Barrelier las violentó de algún modo, en algún momento?
—Si bien no lo han manifestado, es obligación de la investigación de la causa establecer todas las circunstancias que rodean los vínculos en los cuales se encuentran las mujeres imputadas. A la luz de otros elementos probatorios forman parte de esta vulnerabilidad y el consecuente aprovechamiento de esa vulnerabilidad en una relación asimétrica desde la superioridad del hombre para con ellas. Pero, reitero, esa situación no las exime de responsabilidad penal frente a hechos de la gravedad como los que son investigados.

—Por ser cercanas afectivamente al presunto femicida, ¿les puede caber la excusa absolutoria, más aún en relación a la madre de su hija?
—El tema merece un análisis específico. Esta fiscalía entiende, como lo indica importante jurisprudencia, que esa excusa absolutoria fundada en la cohesión de los vínculos familiares o de amistad, cede ante la superioridad de otros intereses, como puede ser el de las víctimas en estos dos casos: Agostina y Milagros, que padecieron graves hechos de violencia de género. La causa implica una toma de posición de todos los operadores judiciales.

—En la pericia psicológica a Barrelier, ¿surgen rasgos de violencia hacia las mujeres?
—Él no colaboró en participar de esa pericia. No fue posible hacerla. Pero hay datos aportados a la causa donde emergen estos rasgos que, sin dudas, impactaron en sus vínculos afectivos y sexuales. Y se han proyectado en las víctimas de hechos delictivos tan graves. En Agostina se ve la asimetría más grave y el aprovechamiento de la vulnerabilidad de una niña por su edad, por su condición de preadolescente y por el contexto familiar en el que se encontraba, con algunos vínculos posiblemente conflictivos. Se aprovechó imponiendo una superioridad basada no solamente en su condición de hombre mayor, sino también a través de una mentida protección para ganar confianza, producir engaños y llevar adelante las conductas altamente aprovechadoras de una persona. Eso se suma al desfogue de conductas altamente agraviantes

—¿Se refiere a la cuestión sexual?
—A la inocencia de la niña, a su integridad y por supuesto a su vida.

Ludamila Ascarruz y Matías Córdoba, la pareja era inquilina y estuvieron en la pieza superior de la casa donde Barrelier habría abusado y asesinado a Agostina.

Las dos causas contra Barrelier

El femicidio de Agostina Vega (14) ocurrió el 24 de mayo. Barrelier la llevó engañada a su casa donde habría abusado sexualmente de la adolescente. La investigación preliminar sostiene que la asesinó en su vivienda para ocultar el abuso, la desmembró y arrojó su cuerpo en un descampado de Ampliación Ferreyra.

Sus restos fueron descubiertos seis días después del crimen. Barrelier está imputado por abuso sexual con acceso carnal y homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causae y violencia de género. En esta misma causa se encuentran imputados por encubrimiento agravado Osvaldo Fassetta (amigo e inquilino del principal sospechoso); Matías Córdoba (inquilino); su pareja Ludmila Ascarruz, y dos parejas de Barrelier: Soledad Andreani y Marianela Palmero (con quien tuvo una hija).

A todas las incrimina, según la investigación fiscal, que pudieron conocer o sospechar que Agostina estuvo en la casa mientras la buscaban y no lo denunciaron. Marianela y Ludmila pudieron escuchar los gritos de la adolescente, la noche del crimen. Pero, además de los ruidos, ellas supieron que Barrelier estuvo con una mujer la misma noche en que desapareció Agostina. Horas posteriores al crimen el remisero que la llevó hasta barrio Cofico afirmó que la adolescente iba “a la casa del novio de su mamá para darle una sorpresa”.

Lo mismo se sospecha de Soledad Andreani. Mientras todos los datos se iban concatenando como un rompecabezas que unía a Barrelier con Agostina, Soledad le prestó su Ford K —en el que luego se comprobó que llevó el cuerpo a Ampliación Ferreyra—, cuando volvió el auto estaba limpio dentro y con tierra en su exterior. No obstante, justificó a su amigo–novio cuando fue abordada por Gabriel Vega, el padre de la adolescente. Lo siguió encubriendo a pesar de todo lo que ya se sabía.

Milagros (de 20 años en el momento de los hechos) es otra víctima de Barrelier. El 6 de mayo de 2025 la llevó engañada a su casa. La habría maniatado y abusado bajo amenaza con un arma de fuego. La joven logró zafar y salió corriendo semidesnuda a la calle. Un comerciante de la zona la socorrió y la protegió mientras llegaron móviles policiales y sus padres. Por este hecho, Barrelier está imputado de privación ilegítima de la libertad y abuso sexual con acceso carnal calificado por el uso de arma, en grado de tentativa. El fiscal también imputó por presunto encubrimiento a Marianela Palmero, la pareja de Barrelier que vivía en la misma casa.