Rock, poesía, estimulantes, anarquía, infancia atroz y muerte joven, datos esenciales sobre Miguel Abuelo en su 80° aniversario
A casi cuatro décadas de su muerte, el brillo del “abuelo de la nada” sigue intacto. Líder de un grupo que fue la banda de sonido de los años 80, poeta errante y dueño de una voz angelical, fue el "juglar" que dejó una marca indeleble en el rock en español.
Para varias generaciones de argentinos Miguel Abuelo es un símbolo de libertad, esta palabrita tan manoseada últimamente desde el poder. Miguel fue un artista increíble. Intuitivo, brillante, luminoso, inspirado, audaz, en fin, libre. Tanto, que el nombre del grupo que fue columna vertebral de su obra surgió de repente en una reunión cuando ni siquiera tenía una canción compuesta… A 80 años de su nacimiento, que se cumplen este 21 de marzo, nos atrevemos a recordar 80 datos alucinantes que tenés que conocer de Miguel Angel Peralta, conocido por todos como Miguel Abuelo.
El libro "El Paladín de la Libertad", la biografía escrita por Juanjo Carmona, es la Biblia para cualquier fan de Miguel y los Abuelos. Es un trabajo que le llevó 11 años de investigación y rescata cartas, poemas inéditos y testimonios que humanizan al mito. Fue la fuente fundamental para la recopilación de estos datos.
Miguel Abuelo.
Nació el 21 de marzo de 1946 en Buenos Aires. Hijo de Virginia Peralta, madre soltera, que ya tenía otra hija, Norma.
Su infancia transcurrió en el preventorio de madres tuberculosas Manuel Roca, del barrio porteño de Devoto y luego bajo la tutela del director del establecimiento, el doctor Homero Gómez que lo adoptó y lo crió desde los 5 hasta los 12 años con su esposa.
Miguel Ángel fue bastante revoltoso, con carácter fuerte, pendenciero en su infancia y su juventud, una persona con un caracter muy particular, que le costó mucho trabajo poder manejar.
A pesar de ser criado por Gómez, Miguel siempre quiso volver con su madre. Siempre intentó ayudar con la plata escasa en la familia de tres, y tenía un gran don para relacionarse con los demás, pero su mamá no quería que estuviera rodeado de gente tan mayor que él.
Su “debut artístico” fue con un improvisado circo cuando tenía 10 años. El primer número fue protagonizado por Miguel y un perrito del barrio que con mucho esfuerzo, logró pasar por un aro encendido de fuego y huyó asustado sin completar la actuación ante los aplausos del público. Luego Miguel caminó sobre las manos mientras su amigo el Calabrés masticaba hojas de afeitar. El acto final casi termina en tragedia. Su amigo debía escupir fuego pero lo hizo sin fuerza y el querosén propagó el fuego por unas arpilleras que estaban en el piso y provocó el desbande del público. “Desde aquella tarde, Miguel quedó consagrado como el niño más popular del barrio. El más querido y el más odiado también”, escribe Carmona en su libro.
Los Abuelos de la Nada en loa años '80.
A los 13 años consiguió trabajo en el correo. A pesar de no tener ni el colegio primario completo, repartir cartas le dio cierto orden a su rebeldía y atenuó las peleas con su madre. Pero lo echaron cuando descubrieron que abría y leía los telegramas para poder entregarlos de acuerdo a la importancia del tema.
Miguel Abuelo, boxeador, actor y poeta
Después del circo y el correo, Miguel probó suerte con el box. El “negrito peleador” podría encauzar su enojo y su violencia latente en el deporte. Pero le dieron una paliza en una pelea y entendió que el noble arte de los puños no era para él.
El siguiente paso en la vida de Miguel fue de la mano de su hermana, que luchaba por salir adelante y por sacarlo de la calle. Lo sumó a su grupo de teatro, y terminó trabajando en dos obras de teatro. Primero fue conejo en “Las aventuras del conejo blanco” y luego, Plum, el aventurero, donde tarareaba una canción, y fue, probablemente, su primer acercamiento a la música.
A los 15 años escribió- según recordaba en una entrevista- su primer poema, sobre Caín y Abel, de quienes sólo sabía que uno había matado al otro. Así, sentenció en el final: “Somos todos argentinos, no somos como Caín y Abel”.
Del teatro, su hermana lo guió hasta la música y armaron un dúo folclórico “Los hermanos Peralta”, que se presentó en peñas y tuvieron un contacto con Jaime Torres, que se entusiasmó mucho con el caudal vocal de ambos. Pero Miguel desaprovechó la oportunidad.
Su curiosidad y desesperación por comerse el mundo lo llevó a cursar materias en la facultad de Filosofía y Letras, como oyente, para expandir sus conocimientos y para conocer chicas.
Los Abuelos de la Nada.
“Ese gordito de anteojos con cara de tarado no me va a decir lo que yo ya sé de mí mismo” fue la sentencia de Miguel al volver del psicólogo al que aceptó ir. Su mamá y su hermana estaban preocupadas por el nivel de agresividad y porque buscaba refugio de sus males en el vino.
En el verano de 1966 tuvo un encuentro fortuito que le iba a cambiar la vida para siempre. Haciendo dedo rumbo a Mar del Plata, conoció a Pipo Lernoud. Miguel había estado esperando toda una noche que lo llevaran y Pipo fue levantado antes que él. Nuestro héroe lo quería matar, pero Pipo y el conductor lo terminaron subiendo al auto y compartieron el viaje charlando y escuchando música. Se iban a hacer amigos para toda la vida un poco más tarde.
Miguel Peralta, bagualero y abuelo de la nada
Después de vagar un tiempo por el interior del país, llegó a la mítica “La cueva”, se presentó como “bagualero”, charlando con Javier Martínez. “Cantó dos o tres bagualas a capella y me mató. Ahí me di cuenta de que ese tipo tenía un talento de la putísima madre”, contaba el fundador de Manal.
En 1967, en una reunión de trabajo, Ben Molar le preguntó si tenía una banda para grabar. Miguel mintió y dijo que sí. Y bautizó a sus bandas para siempre. El nombre "Abuelo" surgió de una frase del libro El banquete de Severo Arcángelo de Leopoldo Marechal. “Padre de los piojos, abuelo de la nada”, es la cita del autor de Adán Buenosayres que le surgió a Miguel en esa reunión con el mítico productor musical. Molar quedó encantado, y Miguel y su amigo Pipo Lernoud se tuvieron que poner a juntar músicos para armar la banda. Esa mentira fundó la primera alineación de Los Abuelos de la Nada.
Claudio Gabis y Pappo formaron parte de esos primeros ensayos.
Miguel Abuelo, en uno de sus arranques de ira, se alejó de la banda rápidamente por diferencias artísticas con Pappo, quien quería un sonido más blues-rock y le dejó el nombre, que el gran guitarrista usaría casi un año.
De su paso por La perla del Once, a Miguel le quedaron un montón de canciones y la idea de uno de sus libros inconclusos (o quizá, jamás escritos): La historia universal de la realidad. Pero después “dejé de pensar en escribirla y decidí vivirla”, definió.
A Pipo Lernoud se le ocurrió por esos tiempos, que podrían ir a vivir a la casa de su madre, Mabel, que quedó encantada con Miguel.
Un día, Mabel dio en el blanco de la rabia de Miguel. El ‘Abuelo’ le contó con orgullo que había pateado a un tipo en la calle. Ella lo confrontó: “Vos no pateaste a ese tipo, vos estabas pateando a tu propio padre. Entonces andá y buscalo a él", le tiró.
En una visita a su mamá, la confrontó con tanta firmeza, que ella tuvo que aceptar el reclamo y darle datos de su progenitor. “Su madre le había dicho dónde trabajaba y Miguel fue en su búsqueda. Se escondió entre las columnas de un edificio vecino y observando un grupo de trabajadores, creyó reconocer una figura muy parecida a la suya. Vaciló un instante y el miedo se apoderó de él. No pudo avanzar: dio media vuelta y regresó a su hogar. Nunca más volvió a ver a ese hombre y ni siquiera pudo sacarse la duda de si era o no su padre: dejó abierto ese enigma para siempre”, escribe Carmona en su libro.
Su primer simple fue "Diana Divaga", es una joya de la psicodelia argentina, que parece la banda de sonido de un cortometraje de dibujos animados. No fue un éxito de ventas, pero aún hoy suena original y actual.
Estuvo inspirado en un gran amor de Miguel, Diana Shepperd, a quien conoció en La perla, una adolescente puro corazón, franca y sincera, simple y con una gran riqueza interior, ideal para contener y seguir a Miguel en sus locuras.
La edición de su primer single lo llenó de furia: la empresa grabadora decidió editar una versión de tres minutos en lugar de la original de seis y Miguel perdió interés por seguir con el grupo. Finalmente lo echaron de la formación que había originado y quedó liderada por Pappo.
En otro de sus trabajos como actor, le tocó interpretar al negrito Almanzor, en una importante puesta en escena de Las preciosas ridículas, de Moliere, con Tincho Zabala y Tania.
Más allá de los conflictos musicales con Pappo por el destino de Los Abuelos de la Nada, Miguel abandonó el apellido Peralta y se convirtió definitivamente en Miguel Abuelo.
Norma Peralta, Miguel Abuelo y su hijo Gato Azul.
Desde los 15 años escribió un diario obsesivamente, donde reflejó su visión inconformista, sus esperanzas y su interés por la experimentación con las drogas. “… para alcanzar distintos estadios de la realidad e intensificar las búsquedas espirituales y de conocimiento”, decía.
Miguel se presentó como solista en el show de lanzamiento del sello Mandioca, de Jorge Alvarez. Al terminar, un músico entró sollozando a camarines a felicitarlos. “¿Ustedes se dan cuenta de lo que acaba de empezar hoy?”, les dijo nada menos que Luis Alberto Spinetta, que por esos días era el líder de Almendra.
Miguel Abuelo, fugitivo
Cuando estaba grabando nuevos temas recibió una citación para hacer el Servicio Militar Obligatorio. La quemó y huyó a Brasil, después de que Mabel negara saber dónde estaba. Fue Gómez, su padrino, hizo gestiones para salvarlo y nuestro héroe volvió a la Argentina en octubre de ese 1969 sin temores de su ingreso a las fuerzas armadas. “Ser milico es lo peor que te puede pasar en la vida, después de ser cura, claro”, sentenciaba.
Antes del cierre definitivo del Di Tella, Miguel se presentó con un trío llamado El huevo, junto a Pomo y Carlos Cutaia pero el show fue un desastre. De ahí surgió la idea de armar una superbanda fusionando El huevo y Almendra. Llegaron a grabar dos temas de Miguel, pero se perdieron en el caos de aquellos tiempos.
En mayo de 1971 tuvo una última oportunidad y la desaprovechó. Lo habían contratado para un show en el Auditorio Kraft, pero enredado en el desastre, las drogas y la falta de perspectiva dentro de la escena musical, se lo devoraron los nervios y a poco de comenzar su participación, se quedó en silencio y aceptó “Señores, hoy no puedo cantar”, se levantó y se fue. Moris salió en su auxilio y continúo el show.
Aquel mutismo en el escenario provocó que Mabel, la mamá de su amigo Pipo Lernoud saliera en su auxilio y se lo llevó a Europa.
En la primera escala de su viaje, se reencontró con la bailarina Krisha, Kristina Bogdan, la Polaca, uno de sus grandes amores. Se habían conocido en el BarBaro y el flechazo fue mutuo e instantáneo.
Vivió en Francia, España e Inglaterra.
Tuvo un hijo con Krisha, Gato Azul Peralta, nacido en Londres en 1972 que en este 2026 lidera la nueva formación de Los Abuelos de la Nada.
La leyenda dice que le pusieron Gato Azul porque Miguel se había tomado un acido para contrarrestar el estado de pánico en el que entró en el momento del nacimiento de su hijo.
Miguel Abuelo
En Francia grabó una obra maestra: Et nada (1975) que es considerado hoy un disco de culto del folk-psicodélico mundial. El disco estuvo "perdido" para el público argentino durante casi 40 años hasta su edición en el país.
Este disco fue financiado por un millonario francés, Moshe Naïm, con quien Miguel Abuelo tuvo una relación de amor y odio que atravesó el tiempo.
Lo mismo pasó con su socio musical de entonces, Daniel Sbarra, con quien se peleó y eso postergó la edición de su único disco en Europa.
Durante sus años europeos, trabajó como recolector de uvas, hizo artesanías y restauró muebles, además de ser músico callejero en distintas ciudades.
En 1976 integró el elenco de la comedia musical Hair en España. Fue un éxito y tuvo buenas críticas, pero hubo problemas con los productores, lo que le permitió a Miguel, que no se bajó como otros intérpretes, obtener un papel central. La obra duró apenas dos meses, pero le sirvió para tener resto económico durante un tiempo junto a Krisha y el pequeño Gato Azul.
Uno de sus grandes amigos fue Miguel Cantilo, a quien conoció antes de viajar a Europa y con quien se reencontró en Ibiza y compartieron canciones y escenarios, tanto en Europa como en la Argentina.
Estuvo preso en España, acusado de robo, pero por no tener documentación, no lo liberaron hasta que no comprobaran que se irían de España. Con el pasaporte sellado como “Expulsado”, intentó entrar sin éxito a Francia y a Italia, hasta que un mensaje de Cachorro López lo alentó a volver a la Argentina, porque el bajista veía que se venía un cambio de época a pesar de la dictadura cívico militar.
Miguel Abuelo
Regresó a Argentina en 1980 con el objetivo de armar un grupo y reencontrarse con su hijo.
La primera formación del regreso incluyó a Cachorro López, Andrés Calamaro, Daniel Melingo, Gustavo Bazterrica y Polo Corbella.
Andrés Calamaro fue sugerido por Pipo Lernoud, que sabía que el tecladista tenía fascinación por la historia del rock nacional. Era un adolescente muy talentoso que tocaba en un grupo llamado Raíces. Para Miguel, ese lugar era fundamental, por eso apuntaron a alguien con más experiencia: Alejandro Lerner. Pero estaba por grabar su primer disco después de mucho trabajo y eligió su carrera solista en lugar de sumarse al grupo de Miguel. Eso sí, se permitió recomendar a un adolescente muy talentoso que tocaba en un grupo llamado Raíces.
“El muchacho estaba trabajando con Edu y el Pollo, un dúo conformado por Eduardo Makaroff y el Pollo Mactas. En el centro de operaciones de aquella banda sonó el teléfono muy tarde una noche; nadie sabía en qué hora vivía por aquellos días y fue justamente Andrés el que atendió. Se quedó helado cuando se enteró de que del otro lado de la línea se encontraba Miguel Abuelo, aquel mito viviente del rock que admiraba desde que su maestra de música de la primaria le enseñó "Mariposas de madera". Miguel ni siquiera sabía que estaba hablando con su futuro tecladista y, con ese apuro histérico que lo caracterizaba, pidió hablar con Eduardo Makaroff: queria saber qué grado de compromiso tenía Calamaro con ellos y le pidió su número telefónico... desconociendo que se lo podría haber pedido al mismísimo Calamaro, que se lo hubiera dado encantado. Makaroff, hombre desprendido, se alegró porque valoraba a Andrés y sabía que se le abría una gran oportunidad para su futuro”, dice el libro de Carmona.
Así como eligió el nombre de su hijo durante un trip de LSD, también bautizó a su nueva banda con el nombre ya usado de Los Abuelos de la nada en una borrachera de leche chocolatada y caña en el primer ensayo formal de la banda completa.
El primer disco Los Abuelos de la Nada es de 1982 y fue producido por Charly García, que convenció a Daniel Grinbank para que los represente con el demo de No te enamores nunca de aquel marinero bengalí.
Tapa de su disco solista Buen día, día
Aunque fue productor del disco debut de la nueva formación de los Abuelos, Miguel y Charly nunca se llevaron bien. Casi que el bigote bicolor le “robó” a tres de los músicos para llevárselos de gira apenas terminado el disco. Y en pleno éxito de los Abuelos, en el verano de 1984, en una cena, se cruzaron muy mal. Charly echó a los periodistas del restaurante y Miguel saltó a defenderlos. Más tarde, se cruzaron en una disco y García le arrebató una copa de espumante a Abuelo, discutieron y a Miguel salió el exboxeador de adentro y le pegó una cachetada. Los tuvieron que separar. Miguel pidió disculpas a través de Gustavo Bazterrica, muerto de arrepentimiento.
Los secretos del éxito de Los Abuelos de la nada
En 1984, año del mayor éxito de Los Abuelos de la Nada, batieron un récord en el rock nacional: hicieron 175 shows en 365 días.
El hit "Sin Gamulán" (de Andrés Calamaro) los catapultó al éxito masivo.
Miguel aportó la mística y el histrionismo escénico. Fue de los primeros en incorporar el baile y el teatro al rock nacional.
"Himno de mi corazón" es considerada una de las mejores canciones de la historia del rock nacional. La letra está dedicada a su pareja de entonces, Krisha Bogdan, mamá de su único hijo.
"Lunes por la madrugada" es otro de sus grandes éxitos vocales.
"Cosas mías" fue el último gran hit de la banda en su etapa final.
Miguel no tocaba instrumentos de forma virtuosa, pero era un percusionista nato. Su instrumento fetiche era el triángulo y las panderetas.
Tenía un registro de tenor que podía pasar de la dulzura al grito desgarrador.
Sus letras mezclaban el lunfardo con términos cultos y metafísicos.
Era un lector voraz de Arthur Rimbaud y Charles Baudelaire.
Se definía como un "anarquista de la belleza".
Su look siempre fue vanguardista: aros, telas brillantes y peinados exóticos con un infaltable pañuelo de seda.
Con Gato Azul en la tapa del disco Miguel Abuelo et Nada.
Tuvo una relación compleja pero de profundo respeto con Luis Alberto Spinetta y participó del disco “Spinettalandia y sus amigos”. El Flaco cantó Mariposas de madera en el ya mítico Concierto de las Bandas Eternas. La canción es un estándar del cancionero infantil/folclórico.
Muchos músicos actuales (como Conociendo Rusia o Bandalos Chinos) citan su influencia.
Luca Prodan había criticado la música de los Abuelos, y Miguel, que no lo conocía, le tomó bornca, naturalmente. Pero los unió una mujer, amiga del Pelado y que estaba comenzando un romance con Abuelo. El líder de Sumo, un mes antes de su muerte, convocó una noche a sus amigos a una reunión en su casa, para un anuncio importante, y allí llegó Miguel con su nueva novia, Claudia Genghart. “Cuando Luca lo vio a Miguel en la puerta, quedó desencajado”, cuenta la mujer en el libro de Carmona. “Es tu casa y yo vine a acompañar a la señorita”, fue la reacción de Miguel ante la sorpresa de Luca, quien aceptó: “Si estás con Claudia, quiere decir que sos buena persona”. Y todo terminó en un abrazo muy emotivo…
Fue el primero en detectar el talento "pop" en una escena dominada por el rock progresivo.
Miguel Abuelo, El paladín de la libertad, de Juanjo Carmona
Siempre defendió la alegría como un acto de resistencia.
“Yo te voy a explicar cómo se reparte el dinero acá. Todos cobramos igual. Pero trabajamos todos por igual”, le dijo al sumar a los Abuelos a Claudio “Pato” Loza.
"Buen día, día" no es solo una canción, es un manifiesto existencialista sobre el presente.
Usaba la palabra como un arma: "Todo lo que ata es asesino", una de sus frases más citadas.
Sus letras evitaban los lugares comunes del amor romántico; prefería hablar de la comunión espiritual.
Fue de los pocos músicos de su época que se animó a usar el falsete de forma natural y masculina.
Grabó con Daniel Melingo el proyecto "Ring Club", un experimento de teatro-rock.
Su salud empezó a deteriorarse a finales de 1987. Siempre había sido muy “libre” en el amor y en el sexo, y llegó a contar haber padecido 16 enfermedades venéreas.
A pesar de su enfermedad, nunca perdió el humor; sus allegados dicen que hacía bromas hasta el final. Incluso quería hacer campañas de prevención contra el HIV, pero no le dio la energía.
Fue un pionero en la estética andrógina en Argentina, mucho antes de la explosión del glam.
La canción "Costumbres Argentinas" (de Andrés Calamaro) fue grabada en vivo y Miguel la presentó como un "regalo de Andrés".
Hoy, una plaza sobre el viaducto Carranza, entre los barrios porteños de Belgrano y Palermo lleva su nombre.
Falleció el 26 de marzo de 1988, a los 42 años, víctima del VIH. Su muerte ocurrió pocos meses después de la de Luca Prodan y Federico Moura, tres fallecimientos marcaron el fin de la primavera democrática en el rock.
Su breve discografía oficial consta de
Disco simple editado en 1968 con los temas "Diana divaga" y "Tema en flú sobre el planeta", Los Abuelos de la Nada.
Disco simple de 1969 con "Oye Niño" y "¿Nunca te miró una vaca de frente?", solista.
Disco simple de 1970 con "Mariposas de madera" y "Hoy seremos campesinos", solista.
Album de 1975, Miguel Abuelo et Nada, solista.
Album de 1982 Los Abuelos de la Nada
Album de 1983, Vasos y besos, Los Abuelos de la Nada.
Album de 1984, Himno de mi corazón, Los Abuelos de la Nada.
Album de 1985, Buen día, día, solista.
Album de 1985, En vivo en el Opera, Los Abuelos de la Nada.
Album de 1986, Cosas mías, Los Abuelos de la Nada.
Fuente: Miguel Abuelo, El paladín de la libertad, libro de Juanjo Carmona, publicado en 2021 por Planeta.