Memorias del fútbol argentino

La tragedia de la Puerta 12: el capítulo más oscuro en la historia de los estadios argentinos

Crónica detallada sobre el desastre en el Monumental de 1968. Un análisis de las causas, el impacto en el fútbol local y la memoria de las 71 víctimas en el Superclásico entre River y Boca.

La tragedia de la Puerta 12: el capítulo más oscuro en la historia de los estadios argentinos Foto: Captura X

El 23 de junio de 1968, el Estadio Monumental fue escenario de la mayor catástrofe del deporte nacional. Al finalizar un Superclásico sin goles entre River Plate y Boca Juniors, la desconcentración de la tribuna visitante se transformó en una trampa mortal que se cobró la vida de 71 personas.

La Puerta 12, ubicada en el sector de la actual tribuna Centenario, no permitió el flujo normal de los espectadores que intentaban retirarse. En un túnel estrecho y oscuro, la presión de la multitud generó un aplastamiento masivo contra las estructuras de hierro que impedían la salida.

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Los testimonios de la época coinciden en que la visibilidad era escasa y el suelo estaba cubierto de obstáculos. Mientras los hinchas de las filas superiores seguían empujando para salir, los que estaban abajo quedaban atrapados contra los molinetes y las puertas que nunca se abrieron.

La mayoría de las víctimas eran jóvenes, con un promedio de edad de 19 años, que habían asistido a presenciar el duelo por el torneo Metropolitano. La morgue judicial se vio desbordada ante la llegada constante de cuerpos recuperados por los servicios de emergencia de la Capital Federal.

Investigaciones sobre la seguridad en el Estadio Monumental y causas del desastre

La Justicia argentina inició una investigación penal para determinar si la tragedia fue producto de una negligencia institucional o un accidente fortuito. Las hipótesis principales rondaron entre la presencia de los molinetes colocados y la supuesta represión policial en los túneles.

La mayoría de las víctimas eran jóvenes, con un promedio de edad de 19 años

El juez de la causa, Oscar Hermelo, procesó a directivos de River Plate bajo la sospecha de haber mantenido las puertas cerradas durante el egreso. No obstante, tras meses de pericias técnicas y declaraciones, la Cámara del Crimen terminó sobreseyendo a los imputados en el año 1969.

Según relata el historiador Joel Frydman en su exhaustiva investigación La tragedia de la Puerta 12, el Estado nunca asumió una responsabilidad civil directa por los fallecidos. Las familias de las víctimas recibieron una compensación económica mínima a cambio de no iniciar juicios.

El mito popular instaló la versión de que la Policía Federal había bloqueado el paso para detener a quienes cantaban la marcha peronista. Sin embargo, los peritajes arquitectónicos señalaron que el diseño del túnel y la falta de iluminación fueron los factores determinantes.

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A pesar de la magnitud del evento, el fútbol argentino no se detuvo por un período prolongado de luto oficial. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) recolectó fondos entre los clubes para asistir a los deudos, pero la competencia deportiva retomó su curso habitual rápidamente.

El impacto social fue profundo, marcando un antes y un después en la organización de eventos masivos en el país. Se eliminaron los molinetes en las salidas y se rediseñaron los sistemas de evacuación para evitar que un embudo humano volviera a producirse en los estadios grandes.

Muchos sobrevivientes narraron que el aire comenzó a faltar apenas minutos después del pitazo final del árbitro. La desesperación por salir del encierro provocó que las personas caminaran sobre los cuerpos de quienes ya habían caído al suelo por la asfixia y la compresión torácica.

La Puerta 12 fue renombrada y modificada físicamente para borrar el estigma de la tragedia dentro del estadio de Núñez

La Puerta 12 fue renombrada y modificada físicamente para borrar el estigma de la tragedia dentro del estadio de Núñez. Hoy en día, una placa recordatoria en las cercanías del predio intenta mantener viva la memoria de aquellos hinchas que nunca regresaron a sus hogares esa tarde.

El libro Puerta 12 del periodista Pablo Tesoriere destaca la impunidad que rodeó al caso durante décadas. La falta de culpables condenados dejó una herida abierta en la sociedad argentina, que aún hoy recuerda el suceso como el punto más bajo de la seguridad deportiva nacional.

Las crónicas de diarios como El Gráfico de aquella semana describieron escenas dantescas en las afueras del estadio. Pilas de zapatos, banderas y prendas de vestir quedaron esparcidas en el asfalto como mudo testimonio de la lucha desesperada por alcanzar la libertad exterior.

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A diferencia de otras catástrofes mundiales, como la de Hillsborough en Inglaterra, la tragedia argentina no derivó en una reforma legislativa inmediata y profunda. La estructura del fútbol profesional continuó operando bajo lógicas de control policial que priorizaban la represión.

El recuerdo de la Puerta 12 resurge en cada aniversario como un llamado de atención sobre la integridad de los espectadores. El incidente permanece como el recordatorio más severo de cómo una negligencia organizativa puede transformar una fiesta deportiva en un duelo nacional.