DILEMA ECONÓMICO

Brasil: el hallazgo petrolero desafía la transición energética de Lula

Con el descubrimiento de millonarias reservas frente al Amazonas, el gobierno de Lula da Silva busca asegurar recursos fiscales y soberanía a largo plazo. Esto desata una fuerte controversia con el sector ambientalista que cuestiona la compatibilidad entre extraer combustibles fósiles y liderar la agenda climática global.

El logo de Editorial Perfil Foto: Cedoc Perfil

Esta semana el presidente de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva calificó de “pasaporte al futuro” a las reservas de crudo halladas en aguas profundas del Margen Ecuatorial, frente al estado de Amapá en el nordeste del país. El hallazgo trae consigo una batería de reclamos de sectores ambientalistas que ven un peligro inminente en la explotación de crudo en esa zona cercana a las costas amazónicas. Petrobras inició esta perforación en el norte de Brasil en octubre de 2025, tras cinco años de trámites para obtener un permiso ambiental.

“Voy a guardarlo en un cofre, es tan bueno, huele tan bien”, dijo Lula mientras exhibía un pequeño frasco con una muestra de crudo tras visitar la embarcación que halló petróleo en altamar la semana pasada.

Petrobras anunció en un comunicado “la presencia de hidrocarburos en un pozo exploratorio en perforación (...) ubicado a unos 175 km de la costa del estado de Amapá (norte)”, donde desemboca el Amazonas. 

El pozo se encuentra en una vasta región marítima conocida como Margen Ecuatorial, donde la vecina Guyana ha descubierto enormes reservas de petróleo. 

“Nuestro optimismo con respecto al Margen Ecuatorial brasileño se confirma hoy. Este primer descubrimiento en la costa de Amapá es resultado de la dedicación y la competencia de Petrobras”, dijo en la nota la presidenta de la empresa Magda Chambriard, quien además explicó que aún faltan entre 15 y 20 días de perforación para medir el tamaño del hallazgo.

También restan estudios para determinar si el descubrimiento puede calificarse como “comercial”, aunque hay motivos para ser “extremadamente optimistas”, dijo Chambriard.

Según Lula, el dinero de la explotación petrolera es necesario para financiar la transición energética.

El petróleo descubierto es “un pasaporte al futuro de este país, y con esto no niego mi lucha para que un día no necesitemos combustibles fósiles”, afirmó Lula en la base de operaciones de Petrobras, vestido con un mono naranja de la gigante estatal.

El mandatario ha dicho que pretende que Brasil lidere la lucha contra el calentamiento global.

Económicamente, las proyecciones preliminares estiman que la cuenca podría albergar hasta 10.000 millones de barriles, un volumen que rivaliza con los gigantescos yacimientos presalinos del sureste brasileño. 

Para Brasil, potencia energética regional, esto asegura la reposición de sus reservas hidrocarburíferas a largo plazo, garantiza el autoabastecimiento, moviliza inversiones multimillonarias en infraestructura y genera miles de empleos directos e indirectos en estados históricamente postergados como Amapá. 

La concesión de una licencia a Petrobras para la exploración indignó en octubre a ambientalistas y pueblos nativos, que ven en la proximidad un riesgo para una región rica en biodiversidad y considerada la mayor selva tropical del mundo.

Organizaciones advierten que las poderosas corrientes podrían arrastrar cualquier derrame de petróleo hacia el Amazonas poniendo en peligro el ecosistema y representando una amenaza para la población local.

 

Preocupación por los aranceles de EE.UU. 

Ana López

Lula da Silva mantuvo una comunicación telefónica con Donald Trump durante la mañana del viernes donde acordaron continuar con las negociaciones sobre los aranceles comerciales del 37,5% impuestos recientemente a Brasil. 

El diálogo entre ambos mandatarios duró 1 hora 20 minutos y fue calificado de “cordial y amistoso” según la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia, que a su vez calificó de “infundadas” a las razones alegadas por la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. para imponer los aranceles.

Los gravámenes anunciados por EE.UU. en julio fueron el resultado de supuestas investigaciones que apuntaron a prácticas anticompetitivas y la importación por parte de Brasil de productos fabricados con trabajo esclavo, entre otras cuestiones que Brasilia ha negado. 

Trump, se mostró de acuerdo en la necesidad de «preservar vínculos comerciales fuertes» y propuso que equipos de los dos países se reúnan «lo más pronto posible», según la Presidencia brasileña.

La conversación ocurre en un momento de tensión diplomática entre las dos mayores economías del continente.