Balotaje en Brasil

Lula recupera terreno: empate técnico con Flávio Bolsonaro

El candidato de la derecha obtiene 51% de intención de votos y el mandatario del PT 49%, según la última encuesta de Datafolha. Hace una semana la diferencia era de 4 a 5 puntos. El informe de la encuestadora también explica que hay un alto índice de voto en contra. Siguen siendo centrales los problemas económicos y la inseguridad.

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La carrera presidencial por la segunda vuelta en Brasil ha entrado en un escenario de extrema paridad y suspenso. Según el último estudio de opinión pública publicado por el instituto Datafolha en los principales medios, el senador Flávio Bolsonaro (PL) obtiene el 51% de las intenciones de voto frente al 49% del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) en la proyección de votos válidos. 

Al contemplar el margen de error del sondeo de dos puntos porcentuales, ambos candidatos quedan formalmente posicionados en un empate técnico matemático, reconfigurando la recta final a solo días de la votación decisiva. 

Este resultado refleja un acortamiento sustancial de las distancias en comparación con el panorama electoral registrado hace apenas una semana. En aquel primer sondeo posterior a la primera vuelta (difundido el pasado 8 de octubre), el representante del Partido Liberal gozaba de una ventaja más holgada de entre 4 y 5 puntos porcentuales sobre el actual mandatario. 

El paulatino avance de Lula ha recortado ese margen inicial, consolidando una tendencia hacia la convergencia que transforma la elección del próximo 25 de octubre en una disputa voto a voto. 

Voto anti-candidato. Los datos del informe deDatafolha exponen un fuerte componente de polarización movilizado por el rechazo al contendiente opuesto. En ese sentido, un 17% de los electores de Flávio Bolsonaro manifiesta abiertamente que apoyará al senador con el objetivo primordial de derrotar a Lula y evitar la continuidad del Partido de los Trabajadores. 

En la vereda opuesta, un 12% de los votantes de Lula declara respaldar al líder progresista principalmente para impedir la victoria del primogénito de Jair Bolsonaro y la vuelta del bolsonarismo al Palacio de Planalto.

Este prisma de confrontación negativa coincide con altos índices de evaluación desfavorable para ambos candidatos. El presidente Lula registra un índice de desaprobación personal del 46%, mientras que el senador Flávio Bolsonaro acumula una desaprobación del 44%.

Por otro lado, un 41% de los encuestados califica la gestión del actual Gobierno Federal como negativa (mala/pésima), frente a un 35% que la valora positivamente (buena/excelente).

Economía y seguridad. Más allá de la aprobación directa de la gestión actual, la economía y la necesidad de combatir la inseguridad se consolidan como ejes transversales en la toma de decisiones del electorado. 

La percepción sobre la inflación, el costo de vida y el poder adquisitivo mantiene a la población en una actitud de cautela y expectativa frente al próximo ciclo presidencial. En el seno de la sociedad brasileña persiste una demanda marcada por estabilidad financiera y generación de empleo de calidad, aspectos sobre los cuales ambos candidatos intentan ofrecer garantías contundentes en sus propuestas finales. 

Mientras la campaña oficialista busca destacar los programas de asistencia e incentivo productivo, la oposición procura captar la insatisfacción de los sectores golpeados por el endeudamiento y la suba de precios.

Por otro lado, la radiografía de las prioridades de la ciudadanía posiciona a la violencia e inseguridad como el principal problema que enfrenta el país para el 20% de los brasileños. 

Esta creciente preocupación social escaló a tal punto que provocó severas tensiones y debates internos dentro del propio gobierno de Lula respecto de las medidas a adoptar para contener el delito urbano. En particular, la discusión sobre una eventual rebaja en la edad de imputabilidad penal de los menores impulsada por el ala más pragmática del PT.