Jorge Castro analizó el conflicto y afirmó: “Trump está dispuesto a todo por conseguir sus objetivos”
La ofensiva de Estados Unidos sobre Irán redefine el equilibrio de poder en Medio Oriente, con un dominio militar que desplaza estructuras históricas del régimen. Aun así, la profundidad religiosa y política iraní limita cualquier transformación estructural y anticipa un escenario regional marcado por la inestabilidad.
La ofensiva militar de Estados Unidos contra Irán, iniciada el 28 de febrero junto a Israel, escaló rápidamente en medio de negociaciones nucleares y derivó en un conflicto regional con miles de bajas. Al analizar el escenario, el analista internacional Jorge Castro sostuvo que "Trump está dispuesto a todo por conseguir sus objetivos" y advirtió en Modo Fontevecchia, por Net TV, sobre el dominio militar estadounidense y el reconfigurado equilibrio de poder en la región.
El abogado y analista internacional Jorge Castro fue secretario de Planeamiento Estratégico de la Presidencia entre 1998 y 1999, durante el gobierno de Carlos Menem. Se desempeñó como columnista en diarios como Clarín, La Nación y Perfil, y también ocupó cargos como director adjunto en El Cronista Comercial. Actualmente es presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico (IPE) y suele intervenir en debates sobre política internacional, geopolítica y economía global.
¿Qué está pasando en el Golfo de Irán y cuáles son las repercusiones que eso puede tener a futuro?
Mire, lo fundamental que está ocurriendo allí sucede en el escenario central de la guerra, que es el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán. En este sentido, hay un choque de voluntades donde la relación de fuerzas es ampliamente favorable a Estados Unidos. En este momento, la campaña por parte de Estados Unidos ha llegado a un nivel en que prácticamente está culminando esta ofensiva militar. La acaba de informar esta mañana el jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas norteamericanas, el general Dan, que ya son más de 11.000 los blancos iraníes que han sido alcanzados por la ofensiva aérea y misilística norteamericana y que quedan únicamente, ya identificados pero todavía no alcanzados, 3.500 blancos en el territorio iraní.
Todo esto sobre la base y la premisa de que hay un completo dominio del espacio aéreo iraní por parte de Estados Unidos y de Israel. En estas condiciones, la guerra se decide en este escenario central del enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán sobre territorio iraní, con el completo dominio del espacio aéreo por parte de Estados Unidos y de Israel.
Podría plantear la idea de que tropas terrestres tomen algunos puntos específicos, como por ejemplo los que garanticen en la costa la navegación del estrecho de Ormuz o la isla donde se produce el 80% del petróleo.
Todas esas son posibilidades que tiene en sus manos el Comando Central de los Estados Unidos, que es el responsable de toda la seguridad y de la ofensiva norteamericana en Medio Oriente. Y también, por supuesto, está en manos del presidente Donald Trump. Pero estas son opciones que todavía no están resueltas y que están exclusivamente en este momento en examen en el tablero del poder. Acá lo que está en marcha es un enfrentamiento, un choque de voluntades entre Estados Unidos e Irán en territorio iraní. En este momento, la relación de fuerza es favorable a Estados Unidos, verdaderamente abrumadora en términos de poder misilístico y aéreo.
A esto se suma que, según el presidente Donald Trump, ya han comenzado y avanzan las negociaciones con las figuras fundamentales del régimen iraní que han quedado ahora en pie después de que han sido eliminados los sucesivos líderes supremos. Y esto tiene que ver con el hecho de que la guerra se decide en este espacio central del enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán en territorio iraní, con el dominio del espacio aéreo por parte de Estados Unidos y de Israel.
¿Le asigna usted oportunidades a que pueda haber un acuerdo de paz de esto que se está negociando en Pakistán, por ejemplo, en el que resulte satisfactorio para Estados Unidos y que de alguna manera implique algo parecido a lo de Venezuela, un régimen atenuado, no sé si es la palabra, o totalmente modificado?
Mire, yo creo que acá no está en juego todavía las características del nuevo régimen iraní. Es que va a haber alguno. Acá lo que el contenido fundamental de lo que le reclama Estados Unidos a Irán, y esto es lo que puede dar origen a un acuerdo entre los dos países, es que son dos puntos, no hay más, no hay tres ni cuatro, son dos puntos.
Uno, la entrega total de su programa nuclear. Segundo, la eliminación prácticamente del arsenal misilístico de alcance medio y largo por parte de la República Islámica. Estos son los dos puntos fundamentales: eliminación de la estructura de producción nuclear por un lado y, por el otro, la entrega del arsenal misilístico, sobre todo de carácter ofensivo.
Ahora, ¿eso podría ser con un régimen de los ayatolás o el que...?
Esto, si es que hay un acuerdo, va a ser en estos términos, en los términos norteamericanos. Y el que va a estar del lado iraní es el que tenga en sus manos el ejercicio del poder después de que este ha sido fragmentado y está experimentando un vacío de poder muy significativo. Y claramente ya no está el poder en manos de los ayatolás, sino del ejército iraní, en donde se ha formado una especie de junta militar integrada por los altos mandos de la Guardia Revolucionaria.
Le hago la típica pregunta que dicen que hacen los presidentes norteamericanos: del 1 al 10, ¿cuánta posibilidad usted le asigna a que esto se termine en los próximos 15 días, como aspira el presidente Trump?
Mire, Trump tiene dos características propias de los grandes hombres de Estado. Una, su enorme capacidad para asumir riesgos. Esto es un elemento fundamental de todo auténtico estadista. Y lo segundo es que está dispuesto a utilizar todos los instrumentos de poder que tenga en sus manos para conseguir sus objetivos.
El término en que esto pueda ocurrir, si es que ocurre, está a la vista y por verse, pero ciertamente este es el momento de decisión en este conflicto, en esta guerra del siglo XXI.
¿Encuentra algún punto de contacto entre la hipótesis de Irán de que podía competir contra Estados Unidos con la de la guerra de Malvinas de los militares argentinos con la aspiración de que podían competir con Inglaterra?
Son situaciones completamente distintas. Estamos hablando del régimen de la República Islámica, que es un sistema extremadamente poderoso, con una notable capacidad de supervivencia que está en vigencia y en el poder desde hace 67 años. Es un país, además, Irán, de enorme importancia. No solo es una de las principales potencias petroleras, sino que tiene más de 90 millones de habitantes y es un país que tiene como fundamento una concepción religiosa de la vida.
En estas condiciones, ciertamente el mayor desafío que ha experimentado Estados Unidos en los últimos 15 años está precisamente en el régimen islámico de Irán.
¿Y usted cree que se va a modificar? ¿Es posible imaginar un Irán occidentalizado o con otro sistema?
No, no, nada de eso. Irán es un país que tiene una enorme personalidad, identidad nacional. Tiene una historia de más de 15 siglos de antigüedad, que es la del Imperio Persa. De modo que no hay nada de eso. Es un país con un largo significado histórico y uno de los principales de Medio Oriente, y lo va a seguir siendo en cualquier hipótesis.
¿No es posible un Atatürk, por ejemplo, en Irán que secularice la sociedad democrática?
Pensar secular es otra cosa. La revolución islámica fue una combinación de fuerzas. Por un lado, el clero, el alto clero shiita encabezado por el ayatolá Ruhollah Jomeini, y por el otro los hijos de la élite iraní enviados a estudiar a Europa y Estados Unidos por el shah Reza Pahlavi. Y de modo que en este momento lo que hay que tomar en cuenta es que el país de Medio Oriente de raíz islámica más avanzado y más occidentalizado, en donde hay mayor presencia femenina es Irán.
¿Y usted imagina entonces en un futuro qué sistema político en Irán una vez que la guerra concluya?
No sabría decirle. La verdad es que se me escapa todo eso. Yo lo que estoy viendo es lo que está en marcha ahora. El eje del poder ha cambiado irreversiblemente del clero shiita a los mandos del ejército iraní, que son esencialmente los de la Guardia Revolucionaria, que no parecen menos fundamentalistas que los propios ayatolás.
No, son fundamentalistas, pero al mismo tiempo muy lúcidos.
Y saben lo que significa el poder de Estados Unidos. Lo están experimentando.
¿Usted imagina que va a haber un triunfo de Estados Unidos que restablezca el orden y la paz en Medio Oriente?
A un mes de la guerra, Trump está empantanado y nadie sabe quién está manejando Irán
Orden y paz son conceptos muy abstractos para aplicarlos a Medio Oriente, que es una zona intensamente conflictiva y lo va a seguir siendo. Pero ciertamente doy como un hecho la primacía de Estados Unidos y también en Medio Oriente.
MV