Desde Nueva York

Abucheos para Trump y derrota de los Knicks: una noche tensa en el Madison Square Garden

La presencia de Donald Trump en el Madison Square Garden desató abucheos y un megaoperativo de seguridad del Servicio Secreto que demoró a los fanáticos. En la cancha, los Knicks cayeron 111-115 ante los Spurs, aunque mantienen la ventaja en la serie.

Donald Trump Foto: AFP

Desde Nueva York, Estados Unidos — La llegada del presidente Donald Trump al tercer partido de las finales de la NBA, disputado el lunes en el Madison Square Garden entre los New York Knicks y los San Antonio Spurs, alteró el clima dentro y fuera del estadio en una ciudad de mayoría demócrata. Lo que para muchos seguidores se perfilaba como una noche de celebración terminó marcada por la frustración: primero por los operativos de seguridad y luego por la derrota del equipo local, que cayó 115-111.

El dispositivo de seguridad montado por el Servicio Secreto obligó a algunos hinchas a esperar más de una hora para ingresar. Se cerraron cuadras enteras al paso de peatones y se canceló la concurrida fiesta de fanáticos prevista en los exteriores del estadio.

En los accesos, agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) revisaron carteras y billeteras, incluso las de periodistas, en controles que algunos asistentes compararon con los de un aeropuerto.

La reacción del público fue elocuente. Cuando la imagen del mandatario apareció brevemente en la pantalla gigante durante el himno nacional, una sonora rechifla recorrió las gradas —más fuerte, incluso, que la dedicada a los jugadores de San Antonio al salir a la cancha—; Trump respondió con una sonrisa y un saludo militar.

Trump lanzó una dura advertencia a Netanyahu: "Podrías quedarte solo frente a Irán muy pronto"

Los abucheos se transformaron en ovación apenas la pantalla mostró a Jalen Brunson, el armador estrella del equipo. Trump, seguidor de los Knicks desde los años noventa —cuando la franquicia alcanzó dos finales—, había elogiado al plantel días atrás ante la prensa.

A la velada también asistió el alcalde Zohran Mamdani, con una camiseta a rayas en los colores del equipo. Ubicado en un sector de pie, más lejos de la cancha que el palco presidencial, dijo haber pagado cerca de mil dólares por su entrada.

En las últimas semanas, Mamdani convirtió a los Knicks en parte de su estrategia comunicacional: vio el primer partido de la serie junto a una candidata al Congreso que había respaldado y luego protagonizó un aviso televisivo con varios postulantes de su preferencia.

Donald Trump cortó una entrevista en vivo, acusó a una periodista de estar “comprada” y abandonó el estudio

La identidad colectiva en torno al equipo atravesó la jornada. El reverendo Al Sharpton sostuvo que la pasión por los Knicks unió a los neoyorquinos por encima de diferencias de género y raza, un fenómeno que describió como saludable. En bares, en la estación Pennsylvania y en las fiestas gratuitas organizadas por la ciudad en Bryant Park, Wollman Rink y Brooklyn Bowl, los hinchas compartieron quejas contra el arbitraje y su rechazo a las faltas provocadas por Victor Wembanyama, la figura de 2,24 metros de San Antonio.

El desenlace deportivo no acompañó: los Knicks perdieron por primera vez en un mes y medio, en una franquicia que no conquista un título desde 1973. La derrota, sin embargo, no alteró el fondo de la serie: Nueva York mantiene la ventaja por 2-1 en una definición al mejor de siete partidos, que se consagra con cuatro triunfos.

El cuarto capítulo se jugará mañana, miércoles, otra vez en el Madison Square Garden, una nueva oportunidad para que el público local recupere la euforia que buscaba.

 

CS/ff