Entrevista

Guillermo Dietrich: "No tengo duda de que hay algunos kirchneristas a los que les gustaría ver preso a Mauricio Macri"

Considera que hay una nueva movilización en la calle, motivada por valores y no por la organización política y los aparatos. Ese es el contexto de una oportunidad para una oposición en la que, a su juicio, el ex presidente tiene un rol fundamental, pero no único. También hay dirigentes como Horacio Rodríguez Larreta o como Alfredo Cornejo con lógicas aspiraciones para 2023. Lo importante es mantener la unidad. Para él, el proceso al que se ve sometido es una estrategia del oficialismo actual para mostrar como parecidas realidades muy diferentes.

Jueces. “La acción de algunos jueces, como Rodolfo Canicoba Corral, genera una sensación de impunidad dramática para la moral de una sociedad”. (Dubini)
Guillermo Dietrich, en la entrevista con Jorge Fontevecchia. Foto: Marcelo Dubini
Guillermo Dietrich, en la entrevista con Jorge Fontevecchia. Foto: Marcelo Dubini

—Hace tres años en un almuerzo de la Cámara de Comercio con los directivos de la entidad, me presentaron a tu padre. Recuerdo que me dijo que temía que su hijo terminara preso después de ser funcionario. Seguramente, el análisis que hacía era que los predecesores, cuando era secretaría y no ministerio, terminaron yendo presos. Esta semana te procesaron. ¿Los temores de tu padre eran justificados?

—No fui preso.

—Pero existe el riesgo.

—¿Viste que los padres siempre se preocupan por los hijos? Mi viejo es un tipo muy optimista. En Argentina muchas veces se judicializa la política. Se crean causas políticas. Eso le generaría algún temor. Mi cargo era dentro de un área donde hay aviones, hay trenes. Es un área muy grande, con muchas contingencias. Cuestiones que uno no controla directamente. La realidad es que está tranquilo.

“El kirchnerismo quiere instalar que en el fondo los políticos somos todos iguales.”

—¿Tuviste charlas con tus hermanos, con tus padres, con tu señora sobre si era conveniente pasar de la vida privada a la pública?

—Las tuvimos. Mi mujer es hija de un político, Raúl Álvarez Echagüe, un peronista con trayectoria. Se casó con alguien que nada que ver con la política. Fue algo fuerte para ella. Entré a la política en un rol no tan relevante. Pero después fue distinto. Respecto de la familia, yo trabajaba en la empresa familiar. Dada mi posición, también se habló. Hubo distintas perspectivas, el viejo me apoyó siempre.

—¿Desde cuándo estás en la función pública?

—Entré en agosto de 2009. Empecé a trabajar en las empresas de la familia a los 17 años. En algunos momentos hice otras actividades, pero siempre relacionadas con los temas del mundo del auto. Estaban siempre cerca. Y luego, desde 2002 hasta 2009, trabajé muy cerca. La empresa fue creada por mi viejo. Una empresa familiar tiene muchas particularidades. El hecho de que me haya ido generó una situación emocional desafiante para mi viejo.

—Si tuvieras que tomar la decisión hoy, ¿lo harías de nuevo?

—Sí.

—¿También si tuvieras la oportunidad de volver a hacerlo en el futuro?

—No sé exactamente qué quiero en el futuro. Sé que estoy comprometido totalmente con mi país. Estoy convencido de que a través de la política se transforma el país. Comprobé que se puede transformar. Hoy vine en auto. Hacía mucho que no venía para este lado, iba manejando y veía una ciclovía, las bicis, el Metrobus, la estación de Constitución, el centro de trasbordo. En un recorrido de algunos minutos por la ciudad me encontré con muchas transformaciones. En el país, el impacto fue mucho más grande todavía.

“Me sorprende la arbitrariedad que puede alcanzar la Justicia sobre una persona.”

—¿Te sorprende que un juez como Rodolfo Canicoba Corral sea quien te procesó?

—No me sorprende. En algún sentido lo descontaba. Al ver cómo actuó, me sorprende la arbitrariedad que puede alcanzar la Justicia sobre una persona. Es algo gravísimo. Nunca supe mucho sobre temas penales. En mi vida nunca tuve un cheque rechazado.

—¿Te sorprende que los representantes de Cambiemos en lugar de avanzar con el juicio político a este juez no lo hayan hecho y haya mantenido las causas que tenían que ver con funcionarios de Juntos por el Cambio?

—Se trabajó para hacer institucionalmente todo frente a los desvíos que hubiese. Me parece bien ese control no total que tiene Cambiemos. Nadie debe ejercer ese control.

—Con Norberto Oyarbide hubo una actitud diferente.

—No sé si fue tan distinta. Lo que varió fue la respuesta del juez. Pero no sé si la actitud del gobierno fue diferente. Estoy convencido de que la mayoría de los jueces son personas probas. Pero este tipo de jueces manchan mucho la imagen e influyen en lo que genera la Justicia en cada argentino. El riesgo es la sensación de que son todos iguales. Eso pasa por quienes hacen mal las cosas. En la justicia es muchísimo más grave.

“Hay funcionarios K que estuvieron pocos años en el gobierno y se hicieron multimillonarios.”

—¿Te llamó Mauricio Macri después del procesamiento?

—Me llamó antes, durante, después. Estoy muy en contacto con Mauricio.

—¿Fue quien promovió en el PRO esa reunión virtual de respaldo a los ex funcionarios con problemas judiciales?

—Fueron Juan Curuchet y Héctor Huici, dos personas con las que tengo una buena relación. Fue muy emocionante que los presidentes de los tres partidos, la Coalición Cívica, el radicalismo y el PRO, hayan manifestado que saben de nuestra honorabilidad, de nuestras intenciones. Es algo que me da mucha fuerza para seguir luchando, que es lo que hay que hacer en estas circunstancias. Explicar cómo hice todas las veces que sea necesario, con todos los detalles. Puedo estar cinco horas explicando cada uno de los temas del procesamiento y todas sus falacias y cómo las construyeron diputados kirchneristas, entre ellos Leopoldo Moreau y Rodolfo Tailhade. Tailhade hizo decenas de denuncias penales que van cayendo.

—¿Le puede suceder lo mismo a Mauricio Macri?

—Hay una intencionalidad de algún sector del kirchnerismo, ni por casualidad es de todo el oficialismo actual, sino de algún sector del kirchnerismo, en instalar que somos todos iguales. El método es crear causas espejo. Así es como construyeron esta causa. Los bolsos, los millones de dólares, son inocultables. También los aviones, los barcos, los campos, las chacras. Hay funcionarios que estuvieron algunos años en el gobierno y se hicieron multimillonarios. Eso en Cambiemos no existe. No existen los secretarios privados multimillonarios, ni los funcionarios con barcos o con aviones, o que tiren bolsos con millones de dólares. La única forma que tienen de ocultar es igualándonos. Quieren que la sociedad se acostumbre a la idea de que todos los políticos roban.

“Cuando termine la pandemia se verá que la crisis económica lamentablemente es muy dramática.”

—¿Macri terminará siendo ese espejo de Cristina?

—No tengo duda de que hay algunos a los que les gustaría ver así a Mauricio.

—¿Sería lógico que Mauricio Macri fuera candidato el año próximo para tener fueros?

—Estoy convencido de que tenemos que seguir peleando. Hay una Justicia independiente en la que se puede determinar cómo fueron los hechos, las verdades. Cuando no hubo delito, no hay por qué preocuparse.

—¿Vas a ser candidato a legislador el año próximo?

—No sé qué voy a hacer el año que viene. Este año hay muchas cosas en qué concentrarse.

—¿Fuiste a la marcha del 17 de agosto?

—Salí por la Panamericana con mi mujer. Fue impactante. Fue una marcha de la gente y en defensa de valores. Es parte del profundo cambio que se produce en los últimos años en la Argentina. Me parece que la dirigencia política no tiene capacidad de verlo. Hay millones de argentinos cuya la relación con lo público era votar cada dos años y a lo sumo fiscalizar. Ahora la cuestión es estar, movilizarse, decir lo que se piensa. Hay un impacto particular en lo que generó el proceso Vicentin.

—Fuiste el encargado de la última etapa de la campaña electoral. En las PASO tuvieron una performance muy mala y se pasó al famoso 41%. ¿Qué paralelismo encontrás entre la movilización que hubo entre las PASO con estas marchas?

—La gente decidió ser protagonista. A todos nos shockeó la elección del 11 de agosto, nos sorprendió, y parte del gobierno estaba inmovilizada con la discusión de si había que entregar el gobierno o no. Si era posible pelearla. Ni Mauricio ni yo tuvimos dudas. Había que pelear por el respeto a la gente, las instituciones y la democracia. La gente terminó de despabilarnos. Nos dijo que estaba, que confiaba en nosotros, con los errores y los aciertos.

2021. “Los valores que defendemos representan a mucho más que el 41% de la gente”. “Si bien los motivos del voto cambian, estoy seguro de que nos va a ir mucho mejor que en 2019”. (Foto: Marcelo Dubini)

—¿Hay en esas marchas de la gente una actitud nueva?

—Históricamente la calle fue propiedad del peronismo y del sindicalismo. Ahora cambió. Es sin aparatos, sin movilización, sin micros y muy espontáneo. Ese es el valor que tiene Juntos por el Cambio hoy. Representamos esos sueños de la gente.

—La calle era del peronismo y del sindicalismo, que contaban con una organización. Hoy, organizar a partir de las redes sociales se convirtió en algo a disposición de cualquiera. ¿Ese sería el cambio?

—Hoy las personas están más empoderadas. Hoy una persona puede hablar directamente a partir de las redes sociales.

—¿Las redes sociales permitieron un nivel de comunicación que eliminó la mediación?

—El plano más profundo es que desaparece la intermediación en muchas actividades. Empieza en Mercado Libre para ciertas cosas y sigue con la relación de la política con el ciudadano. Eso empodera a la persona. Vos, que sos tremendamente lector, no sé si leíste el libro New Power (N. de la R.: de Jeremy Heimans y Henry Timms), que habla de todo este proceso. Una persona tiene muchísimo más impacto que antes. Donde antes había un líder con la masa, hoy es la gente que alza su voz y produce transformaciones profundas.

“En Juntos por el Cambio estamos en un proceso nuevo. Es un error hablar de liderazgos.”

—Ernesto Sanz dijo que hoy la oposición ya no es el 41%, se está arrimando al 50%. ¿Coincidís?

—Los valores por los que peleamos la sociedad y nosotros representan mucho más que el 41%. En una elección hay muchos factores. Falta para ver cómo se traduce en votos. Más de la mitad de los argentinos quiere una Justicia independiente, un gobierno que respete al otro, no quiere presos libres ni autoritarismo. Argentinos que desean una república con poderes, en la que haya diálogo, que defienden la propiedad privada. Lo de Vicentin me sorprendió. Ese es otro cambio relevante. Antes las movilizaciones eran un fenómeno porteño. Las últimas marchas fueron en más de 200 ciudades. Vicentin fue Reconquista y Avellaneda, ciudades muy chiquitas del interior de la provincia Santa Fe. Representa valores de la Argentina productiva.

—¿Cómo afectarán la crisis del coronavirus y sus consecuencias económicas el panorama electoral del año próximo?

—Nos va a ir mucho mejor que en 2019. La crisis ya es muy grave. La cuarentena la esconde o la hace no tan visible. Es grave la caída del consumo y actividad económica. Quizás no se vea exactamente cuando se abra la cuarentena porque existirá mucha gente que saldrá a consumir por la necesidad de hacer cosas postergadas. Después, con esta caída brutal en el ingreso de los ciudadanos, quizás se va a hacer muy evidente y lamentablemente muy dramática. El sector aéreo está en cero: el que produce comida para los aviones, el que da servicios, los que trabajan en la industria. También los remises que transportan pasajeros, los charters, su nivel de ingreso es cero. Algunos subsisten. Hay otros, como el remisero independiente que trabajaba en el aeropuerto de Jujuy, cuyo ingreso es cero. Seguramente tienen los 10 mil pesos de ingreso del Estado, pero su ingreso era mucho más que eso. Y quizás tengan una prenda para pagar.

—La crisis es un fenómeno global, no solo de Argentina.

—Pero otros Estados tienen una posibilidad de acompañar 10 mil veces más fuerte. Acá no hubo ningún apoyo para el sector aéreo. Hubo billones de dólares de apoyo a las compañías aéreas en Estados Unidos, Brasil, Chile y Alemania. Estados con mayor capacidad de reacción apoyaron y ayudaron mucho más a estos sectores. El sector aéreo nuestro está en cero; el mundo está en un 50%, algunos están en un 70% y otros están en un 40%. La falta de apoyo hará que el impacto sea más fuerte aquí.

—¿La crisis tendrá un correlato electoral?

—Había muchas expectativas que transmitió este gobierno respecto del desarrollo económico, las posibilidades de la gente que lo sigue planteando para delante. Eso no sucederá, y a eso se suma la cuestión más institucional, de valores, que incidirá en lo electoral. Nuestro desafío es tener la capacidad de escuchar a la gente. Lo inédito en la Argentina es que hay una oposición fuerte. Hubo un gobierno no peronista que terminó, que no se fue por la puerta del sótano. Si nos mantenemos unidos, responderemos al desafío.

“Importa más ganar la elección de 2023 que el nombre de quién será el candidato.”

—¿Y quién es el líder de ese grupo?

—Mauricio Macri está entre los políticos más importantes de Argentina de las últimas décadas. Una persona que creó un partido de la nada. Para algunos hasta causaba gracia que se metiera en la política, pensaban que nunca en la vida iba a poder ganar nada. Perdió y siguió en 2003, ganó la ciudad en 2007, y gobernó ocho años con una transformación inédita. La Buenos Aires de 2015 no tenía absolutamente nada que ver con la de 2007. En ese proceso muchos decían que esto a ser un partido vecinal, teniendo en cuenta también que las terceras fuerzas en Argentina nunca habían tenido relevancia. Se construyó una coalición por mérito Mauricio y de dirigentes radicales y Lilita. Se ganó una elección que muchos creían imposible, sin una pata peronista. Luego, terminamos el mandato. Mauricio Macri lideró todo ese proceso. Otro valor de Mauricio es que en ese proceso se generaron liderazgos muy valiosos dentro del PRO: Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y otros dirigentes. Y en el espacio de Juntos por el Cambio hay dirigentes muy valiosos, que genuinamente van a querer ser candidatos en 2023. Es un valor para nosotros, no un problema. Que tengamos a un Alfredo Cornejo, un Ernesto Sanz, a una Lilita.

—¿El líder es Macri?

—Me parece un error hablar de liderazgos porque estamos en un proceso nuevo.

—¿Mauricio Macri tiene aspiración de ser candidato en 2023?

—Es prematuro hacer la pregunta. De lo que estoy seguro es de que Mauricio quiere que lleguemos con muchas alternativas para que seamos la oferta electoral más competitiva. Lo importante para la gente que confía en nosotros es que ganemos la elección de 2023, no el candidato. Una de nuestras ventajas es que supimos trabajar en equipo y resolver los disensos. Es un espacio donde existe la disidencia, algo muy relacionado con el nuevo poder, del que hablamos. New Power es eso: “nuevo poder”, vamos a sociedades más horizontales. Hay estructuras más planas y en la política también va pasando eso. Desaparecerá el líder mesiánico al que nadie discute.

“La negociación de las autopistas se hizo de manera beneficiosa para el Estado.”

—¿Qué autocrítica hacés sobre el fracaso económico?

—Las autocríticas son personales. No dimensionamos la complejidad de transformar la Argentina. Pusimos una vara que no alcanzamos y generó desilusión. Todos aprendimos. Sería una simplificación pensar que fuimos tontos y no supimos manejar la Argentina. Parte de nuestro proceso es reconocer que esto es más complejo de lo que se supone.

—Ocho meses antes de las elecciones, tu padre hizo una crítica al rumbo económico. Dijo que se esperaba que fuera el gobierno de las inversiones y terminó siendo el de las devaluaciones. No fue el único: era una idea compartida por gran parte de los votantes de Cambiemos.

—El rumbo que se planteó fue el correcto: una Argentina integrada al mundo, que genere las condiciones para la inversión, que pueda exportar. La infraestructura es condición necesaria para todo eso, un tema en el que trabajé. También buscamos el equilibrio fiscal para atacar decididamente el problema que tenemos de no tener moneda y de inflación y de endeudamiento. Con el diario del lunes, claramente debemos reconocer que hubo problemas de implementación. Dijimos que el tema de la inflación se resolvía fácilmente y no es así. Ahora sabemos que es más difícil resolverlo. Cuando se observa el componente atrasos tarifarios, de inflación atrasada, el tipo de cambio y el impacto que tiene en la inflación, uno percibe que era una cuestión mucho más difícil.

“Si la elección hubiese sido algunas semanas después, el resultado hubiese sido otro.”

—Hernán Lacunza, el último ministro de Economía de Macri, reconoce que haber creído que se podía tener un mercado de cambios libre fue un error muy importante.

—Puede ser. Respeto mucho a Hernán. Pero nuevamente: lo importante es el rumbo. Argentina tiene que ir a un mercado de cambio libre. ¿Fue correcto liberalizarlo ciento por ciento el primer día? La salida del cepo fue muy exitosa: salimos, y hasta el 11 de agosto de 2019 la gente pudo comprar los dólares que quisiese y no hubo ningún problema. A partir del 11 de agosto, se empezó a dar por descontado que iba a haber otro gobierno y a partir de ahí se empieza a generar una corrida contra el dólar.

—Pero hubo un aumento de la deuda externa para que la gente pudiera comprarlos libremente.

—La deuda externa no fue para que la gente pueda comprar dólares.

—El dinero es fungible. Y la deuda apareció.

—La deuda apareció para pagar vencimientos anteriores y para financiar un déficit de 5 puntos que recibimos. Lo llevamos a 0,5 puntos. La deuda existió como consecuencia de esa mirada errónea que decía que podés financiar infinitamente el déficit público. Se hizo el esfuerzo que requiere ordenar las cuentas públicas. Con el diario del lunes, hay errores que se ven con mucha claridad. El artífice de las marchas del “Sí se puede” fue Marcos. Yo ayudé y estuve a cargo de la fiscalización. Fueron cientos de miles de argentinos movilizados en pos de defender su voto.

—Explicanos por qué creés que estás injustamente procesado.

—En primer lugar, acá los denunciantes son diputados kirchneristas, denunciantes seriales como Rodolfo Tailhade. Dos testigos son ex miembros de Vialidad del gobierno anterior al nuestro. Una institución que tenía de mínima serias irregularidades y sobre la que se denunciaron hechos de corrupción muy graves, como toda la causa de las obras en Santa Cruz. Uno de ellos está procesado por enriquecimiento ilícito, es una persona que trabajó desde los 90 en el Estado y vive en un country de los más caros de Argentina, San Jorge, Gustavo Gentili. Y un juez que toma esta denuncia en la que hay unión entre testigos y denunciantes. Hay cosas que dicen textuales y no se corroboran. Errores numéricos de valuaciones de acciones por 50%. Aun así nos procesa. La causa se trata de obras que se hicieron, que son las autopistas. Hablamos del Acceso Norte y el Acceso Oeste. Tenían un contrato con ciertas características. Las empresas hicieron toda la inversión y la recuperaban con el peaje durante treinta años. Ese contrato se rompió en 2002.

—Se pesificó.

—Se rompe, porque tenía una tarifa en dólares. Figuraba específicamente esta tarifa en dólares. El Estado reconoce que rompió el contrato y que había inversiones millonarias no amortizadas. Reconoció que los concesionarios cumplieron su parte, y que no cumplió la suya. Había que arreglar ese ruido.

—Es lo que les pasó a todas las empresas con la pesificación, y similar a les ocurrió las empresas de servicios públicos que tenían sus tarifas dolarizadas.

—Hay una diferencia: la mayoría de esas empresas de servicios públicos recibieron subsidios. Los otros recibieron subsidios y en este caso no. Los funcionarios de 2002 a 2015 que nos precedieron dejaron sentado en un decreto que firma el ex presidente Néstor Kirchner la necesidad de resolver el equilibrio y la ecuación económica financiera con equilibrio. Afirmaban que había una deuda del Estado por inversiones que se hicieron y no se recuperaron. A eso se le suman incumplimientos de tarifas que plantearon aumentar transitoriamente y no se instrumentaron. Se obligan nuevamente a renegociar, y no lo hacen. Y así sistemáticamente hasta 2015. Lo que nosotros recibimos fue una renegociación de un contrato que habían roto los gobiernos anteriores reconocido por el Estado argentino, porque los gobiernos representan al Estado. Había que arreglar ese problema de una renegociación que había comenzado. Nosotros lo único que hicimos fue finalizar esa renegociación. Lo hicimos de una forma muy beneficiosa para el Estado, porque el Estado no puso un centavo. Sobre la inversión no amortizada reconocida, se hizo una quita muy importante. Esa inversión con quita muy importante se paga durante 12 años por parte de los usuarios de las autopistas. No implicaba un gasto para las personas que no usaran las autopistas. Las concesionarias reciben esa inversión que durante 15 años estuvo sin ser resuelta durante los 12 posteriores. A su vez, a esto se le suma una cantidad de obras muy importante. Se evitó un litigio internacional que iba a ser millonario.

 

—Entiendo esa perspectiva. Había un problema heredado y lograban resolverlo sin estos otros contratiempos que podrían haber tenido si se fuera directamente a un juicio en el Ciadi.

—Hubo decenas de causas. YPF no la perdimos en el Ciadi. Se hizo una negociación como esta. La diferencia es que se pagaron 5 mil millones de dólares todos juntos por YPF y sigue habiendo una denuncia que nos puede costar otros 3 o 4 mil millones de dólares, que eso sí lo pusimos todos los argentinos. Una YPF que vale un quinto de lo que pagamos.

Autocrítica. “No dimensionamos la complejidad de transformar la Argentina”. “Hay muchos errores que recién se descubren viendo el diario del lunes. En el momento, tuvimos que tomar decisiones”. (Foto: Marcelo Dubini)

—El punto es que la familia de Macri era dueña de un porcentaje de acciones de esa autopista que, poco después de haber asumido el propio Macri, la vendió con un aumento significativo del valor. El problema es que, por ejemplo, varias de las personas que estaban en las compañías dueñas de las autopistas luego pasaron a trabajar en el Estado. Te voy a simplificar algunos: un señor Roger Botto, gerente ejecutivo de Licitaciones y Compra de Vialidad Nacional, trabajaba en la empresa Albertis Infraestructura, que era de los propietarios de los concesionarios de las autopistas; Alejandro Caviglia, gerente de Recursos Humanos de Vialidad Nacional, había trabajado en Socma, Marta Arancibia, gerenta de Calidad de Ausol, entró como designada del Departamento de Planeamiento; Federico Heinecke, jefe de Producción de Ausol, pasó a ser gerente de Proyectos de Obra de Vialidad Nacional; el señor Ricardo Stoddart, uno de los máximos encargados de la mesa de negociación del Estado y de Ausol y Acceso Oeste, era gerente ejecutivo de Asuntos Jurídicos y anteriormente, hasta 2009, era socio del estudio de abogados que patrocinaba a Ausol. Es difícil no recordar aquello de la mujer del César: no solo serlo, sino parecerlo.

—Lo que vos estás leyendo es textual la denuncia. Es falso en el 80%. Se construye con algunas verdades parciales, una falsedad enorme. De todas esas personas, las únicas dos que trabajaron en las concesionarias o en su accionista son Roger Botto y Marta Arancibia. Marta Arancibia trabajó de 1997 a 2001 como jefa de calidad de obras, estuvo en Vialidad un año y pico y se fue. No tuvo absolutamente nada que ver con esto. Roger Botto no tuvo nada que ver con esto, trabajaba en otra área. También para entender: las concesiones estaban controladas por un organismo llamado Occovi (Órgano de Control de Concesiones Viales), que era el que regulaba las concesiones. Toda la negociación la hizo Occovi, y después estaba Vialidad, que no tenía nada que ver con esto. De hecho, quien dice todo eso es una abogada de tercera línea de Vialidad que no tenía nada que ver con el regulador y los abogados, había toda una estructura abogados que eran los que manejaban esto. Entonces había dos personas, una que en los 90 había tenido un trabajo técnico y que estuvo un año y pico en Vialidad, no tuvo nada que ver con la negociación, y otra que había trabajado para Abertis a nivel regional y manejaba los temas de licitaciones en Vialidad, que no tenía nada que ver. Después mencionan a un abogado que era socio de Marval O’Farrell y no era así. Estuvo en 2009 y trabajaba en el área de telecomunicaciones, en un estudio de abogados que tendría 300 abogados, y después se fue a trabajar en el gobierno nacional, el gobierno kirchnerista, de Néstor y de Cristina, porque entró en 2009. Trabajaba en Nación Servicios y después fue gerente de compras del Banco Central en el gobierno nacional, antes de que nosotros asumiéramos. Entonces vino a trabajar en la parte legal de Vialidad. No tiene absolutamente nada que ver una cosa con la otra. Algunos profesionales, lógicamente, venían de empresas: es lo que hacen los profesionales. Hay una mirada muy estadocéntrica, que supone que los funcionarios solo deben tener una trayectoria en lo público. Los funcionarios generalmente desconocen cómo funcionan estas cosas. La entrevista dura una hora, pero podríamos estar cinco desmintiendo las falsedades que dicen Es todo un despropósito, un cuento de fantasía en el que lamentablemente logran lo que buscan. El juez dice que la empresa es de Mauricio y la familia Macri. Mauricio Macri no tiene nada que ver.

“Gracias a la movilización de la gente, no sucederán cosas que plantea el Gobierno.”

—No, la familia Macri.

—Acá hay denuncias por dos concesiones. Una que se llama GSO, en la que la familia Macri no tuvo ninguna participación. No fue contratista ni nada. La otra es una participación accionaria que arranca en 1994. Socma era una de las grandes empresas de Argentina, tenía un 30% y se fue quedando con un 7%, que vendieron 13 meses antes de que se cerrara el contrato.

—Sí, pero lo venden después de que asuma Mauricio Macri y por un valor superior. ¿O no?

—¿Sabés por qué no podían vender antes? Porque los compradores venían comprando acciones desde 2006. El juez habla de comprador fantasma, pero es una gente muy reconocida.

—Y que llegó al 14%, empezando del 2%.

—Exactamente. En 2015 quisieron comprar acciones, pero la compra de acciones que no son de bolsa, sino de propietarios individuales, deben ser autorizadas por el mecanismo que las regula. Eran el 70% de las acciones. Y no se autorizaban. Y eso porque Gustavo Gentili y su equipo les decían a los que querían venir a comprar que no podían hacerlo. Dicen que su mensaje era: “Nos vamos a quedar nosotros con la empresa”. Indirectamente se quedaron con una empresa. Cuando se hacen las concesiones había cuatro grupos económicos. Autopista La Plata, Autopista Ricchieri, Ausol y GSO, que son de las que estamos hablando. Todos tienen el mismo problema: les congelan la tarifa, se la dejan en 3,50 pesos, un juez con un amparo se la manda de vuelta a 2,20 pesos. Vialidad Nacional se la pasa a Vialidad Provincial, Daniel Scioli gobernador le estatiza la concesión, al otro día de estatizarla la tarifa pasa a 10 pesos y no hay ningún amparo. Hoy hay un juicio de miles de millones de pesos. A Autopista Ricchieri, también un grupo español, le congelan la tarifa. En 2013 le dicen, me lo contaron los que fueron expulsados: “No te vamos a aumentar nunca la tarifa, tenés que vender”. ¿Quién compra? Cristóbal López. Al otro día de que compra Cristóbal López empieza a aumentar la tarifa.

—Perdoname, ¿pero no pasó lo mismo cuando Macri asumió, que comienza a aumentar la tarifa?

—Pero es lo que había que hacer y lo aumentamos para todos.

“Me emocionó el apoyo explícito de los tres presidentes de los partidos de Juntos por el Cambio.” 

—¿Pero vos entendés? Mirá el tema políticamente.

—Lo que hicimos fue aplicar la ley. Aplicamos los aumentos que había autorizado el kirchnerismo durante los primeros dos años y después el nuevo contrato. Ni más ni menos. Vos me estás comparando eso con el hecho de una empresa extranjera que había invertido 550 millones de dólares que le vende por 7 millones de dólares a Cristóbal López, que tenía congelada la tarifa prácticamente de 2001 a 2013, que de 2013 a 2015 crece exponencialmente. Este señor que nos denuncia a nosotros en 2015 le extendió el contrato a Cristóbal López.

—No solamente este señor hace la denuncia, Margarita Stolbizer, antes de que exista la renegociación, hace una denuncia que luego el juez Daniel Rafecas la da por concluida porque no consideraba que existiera motivo de delito. Una persona que nada tiene que ver con el kirchnerismo, como Margarita Stolbizer, también llevó adelante una denuncia. Una persona como Margarita Stolbizer, cuya honorabilidad creo que nadie podría discutir, supuso de que había ahí una situación incompatible. ¿No creés que ahí hay un problema que nuevamente aparece, por ejemplo, con el Correo, que genera una dificultad muy grande por el hecho de que la familia Macri había tenido durante tantos años tantos negocios y tan importantes relacionados con el Estado que hace difícil que no se generen esas suspicacias?

—No hay duda, y creo que con mucha razón, porque durante muchos años ha habido múltiples casos de políticos que se hicieron millonarios en la gestión de lo público. Pero para mí hay un plano mucho más profundo. La realidad es que muchos de nosotros, incluido Mauricio, fuimos gente que venía del sector empresarial con nuestro patrimonio totalmente declarado y justificado. El problema es que hay un grupo enorme de personas que fueron a la política y a partir a la política salieron empresarios. Mauricio hizo todos los pasos.

“Lo inédito en la Argentina de hoy es que hay una oposición fuerte y muy representativa.”

—¿Pero vos comprendés que para la opinión pública es imposible entender estos “technically”? Le cuesta incluso a una persona formada en términos económicos, si no lee expedientes complejos, poder entender realmente el valor actual del dinero colocado. Es un asunto muy complejo. Lo que vale es la credibilidad.

—Si esto lo hubiese resuelto el kirchnerismo en 2006, como se comprometió a cinco años, a cuatro años de que se había producido la ruptura de contrato, se resolvía muy fácil. Lamentablemente tuvimos que hacerlo nosotros.

—¿En un futuro estas ideas que demuestran que crecen en la Argentina van a encontrar representación en personas que hayan estado en la actividad privada o la experiencia de estos cuatro años del gobierno de Cambiemos mostró que se generan suspicacias?

—Hay suspicacia con los políticos en general. Esa suspicacia de la gente se hace realidad porque ve los millones de dólares robados de la obra pública o de la función pública. El kirchnerismo intenta embarrar toda la cancha. Te empiezan a juntar cositas, te construyeron un cuento. Encima tenés un juez que no investiga nada. Y para explicarte todo esto tendría que estar cinco horas aclarándote punto por punto que la acción no valía 4, que toman un valor de tres años que no tiene nada que ver, que el valor al que dicen que vendieron la acción es falso. No es ni mejor ni peor quien viene de la actividad privada o quien viene de una carrera política. Lo que sí creo es que la vara a la integridad y a la honestidad de las personas es cada vez más alta y es lo que está pasando, y lo que uno tiene que hacer es irse de la función pública y poder decirte que tomé una Vialidad donde todas las licitaciones eran oscuras. Hicimos casi 20 mil millones de dólares de obras, directa o indirectamente. Todas nuestras obras estaban en internet, donde vos podías bajarte el pliego, donde el pliego era gratuito. Antes tenías que ir a una oficina de Vialidad, te anotabas en un registro y tenías que pagar fortunas. La gente que nos están mirando en la tele o que nos está leyendo en la entrevista podía entrar en internet y ver cuánto ofertó cada empresa, quién ganó, qué contratos se firmó. De esa forma logramos bajar 50% los costos de la obra, e hicimos que en licitaciones en las que solo participaban tres participasen 10, 15, 20, 30. Lázaro Báez se llevó solo en Santa Cruz 51 licitaciones. En nuestros cuatro años de gestión en Vialidad, ninguna empresa se llevó más de cinco o seis licitaciones. Fue a los ojos de todo el mundo. Nos enteramos de las 51 de Lázaro Báez cuando llegamos, y empezamos a encontrar todas esas cajas que estaban en el quinto subsuelo, que fue una estafa al Estado. Entonces uno puede hablar por los hechos. Lo que nosotros hicimos fue transparentar todo lo que hicimos. Incluso en este caso hicimos audiencias públicas a las que los denunciantes podrían haber ido, a las que los testigos podrían haber ido, y mostramos todo lo que estamos haciendo: quiénes eran los accionistas, la extensión del contrato, las tarifas, cómo era el sistema de actualización de tarifas, las obras que se iban a hacer, etc. Hubo intervenciones menores que se corrigieron. Ninguna denuncia. Pero vuelvo a esto: lo que la sociedad crecientemente va a exigir es funcionarios honestos y la realidad es que por suerte la tecnología ayuda, las redes sociales ayudan. Lo que hicimos nosotros ayuda, porque si todo esto que hicimos, donde estaba todo transparente, el próximo ministro lo rompe, eso genera sospecha, y eso es lo que a mí me permite salir a la calle, mirar a los ojos, ver a mis hijos y estar totalmente tranquilo con lo que hicimos.

—Coincido. Simplemente una reflexión. Me parece que en el futuro quien tenga los destinos del país como su responsabilidad probablemente no tendría que tener conflictos de intereses importantes.

—Eso invalida que cualquier persona que haya tenido una actividad empresarial previa sea político.

“En la política que se viene desaparecerá el líder mesiánico al que nadie discute.”

—Y cuando uno mira las demostraciones de lo que sucede en el mundo me parece que ahí hay una enseñanza de algún orden, de la misma forma que creo que una reforma de la Justicia presentada por este gobierno es razonable que genere sospechas. McLuhan decía que el medio es el mensaje. O sea, no simplemente el mensaje. Cuando el Gobierno dice: “Pero lean la reforma, lean... No prejuzguen...” es imposible, es no comprender al ser humano, no comprender que pensamos por asociación y que las emociones juegan un papel en la razón; es no tener en cuenta ese factor político. Pero reconozco que es un tema opinable y que lo único que importa finalmente son los datos objetivos, como vos marcabas, y te propongo lo siguiente: volver a hacer este reportaje, ya que no tenemos cinco horas, de aquí a…, supongo que pasará al tribunal oral de aquí a un año y medio, y profundizamos los detalles y al mismo tiempo vemos cuál es el avance de las elecciones de medio término y seguimos con nuestro diálogo de siempre. ¿Te parece?

—Te agradezco las preguntas porque me permiten aclarar cosas que entiendo que son muy técnicas. Yo soy economista, en una causa estás en un mundo de abogados, que en general desconocen los números en su profundidad, pero te digo que hay muchísimos líderes en el mundo que vienen de la empresa. El otro día estuve en un zoom con el presidente o el primer ministro de Grecia, Kyriakos Mitsotakis, una persona que estuvo toda su vida en la actividad privada, y contaba cómo sus experiencias de gestión en lo privado las está aplicando a lo público. Grecia hizo un cambio enorme estos últimos años con este liderazgo. Yo pienso que vamos a un mundo cada vez más dinámico, y creo que es sano y es bueno que haya esa calesita de que hay gente del sector privado, se mete en lo público y después vuelve al sector privado y no que haya gente que toda su vida, durante cuarenta años, viva del sector público. Hay gente que por vocación lo va a hacer, pero que absolutamente todos los políticos sean personas que nunca hayan tenido un contacto con el sector privado me parece que termina limitando la capacidad de funcionarios y de gestores de la política. Puede ser el presidente, pero también pueden ser los ministros. Y en última instancia estamos en un país donde cada vez queremos más diversidad y queremos que haya oportunidades para todos. Que exista una vara como para decir que no todos son iguales. Evitar decir: “Si te decidís a encarar en el sector privado, no pienses en ser presidente porque no vas a poder serlo pues como la gente tiene suspicacia, con razón, va a pensar que vos te estás enriqueciendo para vos mismo”. Para mí es paradójico, porque la realidad es que vemos que hay una cantidad enorme de funcionarios que no tenían un centavo, predecesores míos, y se fueron millonarios.