Tras una nueva votación, Rafael Grossi sigue en carrera por la Secretaría General de la ONU
La guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett se convirtió en la candidata con mayor respaldo para suceder a António Guterres al frente de Naciones Unidas, tras el segundo sondeo informal del Consejo de Seguridad. La costarricense Rebeca Grynspan quedó segunda, y el argentino Rafael Grossi mantuvo apoyos pero sumó votos en contra.
La carrera por uno de los puestos diplomáticos más importantes del mundo empezó a mostrar movimientos.
Carolyn Rodrigues-Birkett, actual embajadora de Guyana ante Naciones Unidas, pasó al primer lugar en el segundo sondeo informal realizado por el Consejo de Seguridad para elegir al próximo secretario general de la ONU, desplazando a la costarricense Rebeca Grynspan, que había encabezado cómodamente la primera consulta realizada a fines de julio.
Más atrás quedó el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que también obtuvo siete apoyos pero acumuló seis votos en contra, un dato que complica su posición en una competencia que todavía tiene varias etapas por delante.
Para Grossi, el resultado tiene dos caras. Por un lado, conservó los siete respaldos que ya había obtenido en el primer sondeo, realizado el 30 de julio. Pero, al mismo tiempo, los votos que desalentaron su candidatura saltaron de dos a seis. En aquella primera ronda, seis integrantes del Consejo habían optado por declararse “sin opinión” sobre el argentino. Ahora, ese margen de indefinición parece haberse reducido en forma desfavorable para su postulación.
También hubo cambios importantes en la parte alta de la tabla. En julio, Grynspan había obtenido diez respaldos, apenas un voto en contra y cuatro “sin opinión”, mientras Rodrigues-Birkett sumaba nueve adhesiones, dos rechazos y cuatro indefinidos.
Tres semanas después, la representante de Guyana logró colocarse por delante de quien hasta ahora aparecía como favorita.
Faltan vueltas. El sondeo, de todas maneras, no constituye una elección formal ni determina todavía quién será el sucesor de António Guterres. Estas consultas, conocidas en la jerga diplomática como straw polls, sirven para que los quince integrantes del Consejo de Seguridad vayan midiendo el grado de aceptación o rechazo que despierta cada postulante y, eventualmente, comiencen a depurar la lista.
Y todavía falta el filtro más importante. En las próximas rondas se utilizarán papeletas diferenciadas que permitirán conocer si alguno de los votos negativos pertenece a Estados Unidos, China, Rusia, Francia o Reino Unido, los cinco miembros permanentes del Consejo y únicos países con poder de veto. Para cualquier candidato, recibir el rechazo firme de uno de esos actores puede convertirse prácticamente en una sentencia para sus aspiraciones.
La competencia tiene además un fuerte componente latinoamericano. Junto con Rodrigues-Birkett, Grynspan y Grossi participan, entre otros, la expresidenta chilena Michelle Bachelet.
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