Fauna marina en emergencia

Diez lobos marinos varados en apenas tres días: señales de alerta desde la zona del Delta

En menos de tres días, el equipo de Fundación Temaikén recibió diez alertas por lobos marinos varados desde Tigre hasta Entre Ríos. El fenómeno, inusual para la época, activó un operativo de emergencia.

EN RIESGO. En esta época del año muchos animales jóvenes de esta especie atraviesan una etapa crítica. Foto: Fundación Temaiken

Una decena de avisos y pedidos de ayuda en menos de 72 horas fue lo que recibió el equipo de rescate de Fundación Temaikén en estos días. ¿La causa? Una cantidad inusual de lobos marinos comenzó a aparecer varada en distintos puntos del Delta del Paraná, el Río de la Plata y la provincia de Entre Ríos.

Esta cifra excede con creces los registros habituales para esta época del año y disparó un operativo de emergencia coordinado con la Prefectura Naval Argentina, Defensa Civil y autoridades municipales, provinciales y nacionales de fauna.

Los lobos marinos en riesgo

Los animales en cuestión son ejemplares de lobo marino de dos pelos, cuyas colonias reproductivas más cercanas se encuentran en Uruguay. Aunque la especie utiliza el estuario del Río de la Plata como área de tránsito, su presencia dentro de los canales del Delta, en zonas como Tigre, Escobar, Zárate e incluso la ciudad de Paraná, es considerada una emergencia: lejos del mar, estos animales no pueden alimentarse, descansar ni recuperarse por sus propios medios.
 


"En esta época del año, muchos animales jóvenes atraviesan una etapa crítica: recientemente destetados, inician su vida independiente y, por distintas causas, algunos pueden debilitarse, desorientarse y terminar fuera de su ambiente habitual", explicó Cristian Gillet, director de Fauna de Fundación Temaikén.

Qué encontraron los veterinarios

El estado clínico de los animales rescatados fue, en la mayoría de los casos, preocupante. Los equipos veterinarios registraron cuadros de bajo peso, deshidratación y desnutrición severa, con algunos ejemplares que además presentaban signos respiratorios compatibles con procesos infecciosos. Cada animal fue tratado como un paciente individual: evaluación clínica completa, pesaje, auscultación, radiografías pulmonares, análisis de sangre y estudios específicos para descartar enfermedades.

Los traslados se realizaron bajo protocolos estrictos de bioseguridad y bienestar animal. Una vez en el Hospital Veterinario del Centro de Recuperación de Especies de Temaikén (CRET), en Escobar, comenzaron a recibir hidratación, alimentación asistida, medicación y seguimiento permanente. El objetivo: estabilizarlos hasta que puedan ser reinsertados en el Mar Argentino.
 


"La rehabilitación de fauna marina es un proceso complejo que debe realizarse en centros preparados, con áreas de cuarentena y equipos interdisciplinarios. Cada intervención busca salvar una vida, pero también sirve para aprender más sobre la salud del Río de la Plata", señaló Gillet.

Sensores del ecosistema

Más allá del operativo puntual, los especialistas subrayan el valor de estos episodios como indicadores ambientales. Los lobos marinos funcionan como una especie de termómetro del estuario: lo que les ocurre refleja el estado del ambiente, ya sea por causas naturales -enfermedades, ciclos de la especie- o por presiones asociadas a la actividad humana, como la contaminación o las interacciones con embarcaciones y artes de pesca.

Una aclaración: estos animales no deben confundirse con el lobito de río, una especie diferente, propia de ambientes de agua dulce como el propio Delta.

La recomendación de los especialistas es clara: no acercarse, no intentar manipular al animal, y dar aviso de inmediato a las autoridades competentes o a centros especializados. La Red Provincial y la Red Federal de Rescate de Fauna Marina articulan las respuestas en estos casos.