Envejecimiento canino

Los científicos encuentran la explicación sobre por qué los perros grandes viven menos que los chiquitos

Una investigación publicada en la prestigiosa revista científica “Science” identificó mecanismos que podrían explicar por qué los perros grandes envejecen más rápido que los pequeños. Los hallazgos podrían ayudar a comprender el envejecimiento humano.

Considerando a las distintas especies de mamíferos: generalmente los animales más grandes viven más tiempo. Foto: Cedoc Perfil (Charlie Leight / Arizona Uni)

¿Por qué un gran danés suele vivir bastante menos que un caniche chiquito? ¿Por qué las hembras, en promedio, llegan a edades más avanzadas que los machos? Estas preguntas, habituales entre los amantes de los perros, empiezan a encontrar respuestas en la biología del envejecimiento. Un nuevo estudio publicado en la revista Science identificó varios mecanismos que ayudan a explicar esas diferencias.

Mecanismos que, además, podrían aportarnos pistas para entender por qué algunas personas envejecen más rápido que otras.

La genética de 900 perros

La investigación, desarrollada por científicos de la Universidad Estatal de Arizona, en Estados Unidos, analizó información genética y molecular de casi 900 perros que participan del “Dog Aging Project”, una iniciativa dedicada a estudiar cómo envejecen los animales de compañía. Los resultados confirmaron que los perros grandes muestran señales de envejecimiento biológico acelerado y que también existen diferencias importantes entre machos y hembras.

El fenómeno contradice lo que ocurre en distintas especies de mamíferos: generalmente, los animales más grandes viven más tiempo que los pequeños.

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Y es un dato que resulta llamativo porque contradice lo que ocurre entre distintas especies de mamíferos: generalmente, los animales más grandes viven más tiempo. Por ejemplo, los ratones viven un par de años, pero algunas especies de ballenas casi llegan a los 200 años.

Sin embargo, entre los perros sucede lo contrario. Las razas pequeñas pueden alcanzar una longevidad cercana al doble de la registrada en algunas razas gigantes. Y no se trata únicamente de cuántos años viven: los perros más grandes también presentan una mayor susceptibilidad a diversas enfermedades asociadas con la edad.

ENTENDER mejor el envejecimiento de nuestros compañeros.  (Foto Gza. de Deanna Dent, Arizona University)

Un estudio previo, publicado en Scientific Reports, permite dimensionar esas diferencias. Tras analizar datos de 584.734 perros del Reino Unido, los investigadores determinaron que la expectativa mediana de vida era de 15,4 años para el Lancashire Heeler, 14,6 para el Shiba Inu y 14 para el Dachshund miniatura. En cambio, descendía a 10,6 años para el gran danés y a 9 para el mastín.

Hembras y machos envejecen diferente

El sexo biológico constituye otra variable relevante. Los científicos encontraron diferencias en ciertas marcas moleculares que regulan el funcionamiento del ADN, especialmente en el cromosoma X. Estas variaciones podrían contribuir a explicar por qué los machos muestran señales de envejecimiento más acelerado que las hembras. Sin embargo, todavía no está claro cuánto influyen esos mecanismos sobre los años efectivos de vida.

Las estadísticas veterinarias ya habían identificado esa ventaja femenina. Una investigación británica, basada en más de 30 mil perros fallecidos, estimó una esperanza de vida de 11,41 años para las hembras, frente a 11,07 para los machos. La diferencia no es enorme, pero resulta consistente con la hipótesis de que el sexo también participa en los procesos biológicos del envejecimiento.

Una pista para prolongar la vida humana

Lo más interesante del nuevo estudio es que sus conclusiones podrían trascender el mundo veterinario. Los investigadores identificaron cambios relacionados con pequeños fragmentos del material genético conocidos como elementos transponibles, capaces de alterar su ubicación dentro del ADN. A medida que transcurren los años, los mecanismos que mantienen controlados esos fragmentos pueden debilitarse, favoreciendo procesos asociados con el deterioro celular.

¿Por qué estudiar estos fenómenos en perros? Porque comparten con las personas ambientes, hábitos cotidianos, alimentación y atención sanitaria. Además, como viven menos años, permiten observar procesos de envejecimiento en períodos considerablemente más cortos.

Según los autores, comprender esos cambios podría contribuir al desarrollo futuro de tratamientos destinados a prolongar la vida saludable de los humanos.

Por ahora, los investigadores aclaran que falta determinar si estas alteraciones moleculares son una causa directa del envejecimiento o una consecuencia de él. Tampoco existe una terapia derivada de estos resultados que permita prolongar la vida de las mascotas. Pero el trabajo abre una perspectiva prometedora: comprender por qué algunos perros viven más que otros podría ayudar a descubrir mecanismos biológicos que también condicionan nuestra propia longevidad.

cp