Seis pingüinos fueron liberados en San Clemente del Tuyú tras una exitosa rehabilitación
Cuatro pingüinos de Magallanes y dos ejemplares de penacho amarillo fueron liberados en San Clemente del Tuyú después de completar su rehabilitación en la Fundación Mundo Marino.
Seis pingüinos regresaron a su hábitat natural esta semana en San Clemente del Tuyú, luego de atravesar diferentes procesos de recuperación en el Centro de Rescate de la Fundación Mundo Marino. Algunos habían quedado atrapados en redes de pesca artesanal, mientras que otros fueron encontrados con restos de petróleo en sus plumas.
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El grupo estaba compuesto por cuatro pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus) y dos pingüinos saltarines o de penacho amarillo (Eudyptes chrysocome). Antes de ser devueltos al mar, los seis animales debieron cumplir con los controles y tratamientos necesarios para comprobar que se encontraban en condiciones de sobrevivir nuevamente en libertad.
Cuatro pingüinos quedaron atrapados en redes de pesca artesanal
Los pingüinos magallánicos ingresaron al centro de rehabilitación entre finales de junio y mediados de julio. Los cuatro ejemplares fueron encontrados en la zona de San Clemente del Tuyú después de quedar atrapados en redes utilizadas por pescadores artesanales.
Los propios trabajadores advirtieron la presencia de las aves mientras levantaban las redes y se comunicaron rápidamente con la Fundación Mundo Marino para solicitar asistencia. Esta intervención permitió que los animales fueran trasladados al centro especializado y recibieran la atención correspondiente.
Aunque el informe no precisó las lesiones particulares de cada ejemplar, los cuatro pingüinos completaron satisfactoriamente sus respectivos procesos de recuperación hasta quedar en condiciones de regresar al océano.
Dos pingüinos de penacho amarillo fueron encontrados con petróleo
Los otros dos integrantes del grupo pertenecen a la especie conocida como pingüino saltarín occidental o de penacho amarillo. Uno de ellos fue rescatado en Mar de Ajó, mientras que el segundo apareció en la zona de Faro Querandí.
Ambos presentaban restos de petróleo adheridos al plumaje, aunque la sustancia afectaba menos de la mitad de sus cuerpos. Además, mostraban signos de desnutrición y deshidratación, por lo que fue necesario atender tanto la contaminación externa como su deteriorado estado general.
Los ejemplares siguieron el procedimiento de recuperación previsto para las aves empetroladas. El tratamiento permitió retirar los restos contaminantes de sus plumas y acompañar la recuperación de su condición física antes de evaluar su reinserción.
Por qué los seis pingüinos fueron liberados juntos
Desde la Fundación Mundo Marino explicaron que los pingüinos son animales gregarios, es decir, que tienden a vivir y desplazarse en grupo. Por ese motivo, las liberaciones no siempre se realizan inmediatamente después de que un ejemplar obtiene el alta.
Una vez recuperadas las aves, los especialistas deben esperar hasta reunir un grupo adecuado para efectuar el regreso al mar. En esta oportunidad, los cuatro pingüinos magallánicos y los dos de penacho amarillo pudieron ser liberados en conjunto en la costa de San Clemente del Tuyú.
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La reinserción representó el cierre de procesos que comenzaron en diferentes puntos y bajo distintas circunstancias. Mientras los magallánicos enfrentaron los riesgos asociados con las redes de pesca, los saltarines necesitaron superar las consecuencias del contacto con petróleo y la falta de alimentación e hidratación.
Cómo es el pingüino de Magallanes y dónde habita
El pingüino de Magallanes se encuentra clasificado dentro de la categoría de “preocupación menor” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Su distribución comprende una amplia franja del litoral sudamericano.
La especie habita desde Península Valdés, en Chubut, hasta la Isla Martillo, la Isla de los Estados y las Islas Malvinas, en Tierra del Fuego. Su ciclo reproductivo se desarrolla entre septiembre y marzo.
Después de ese período, los ejemplares mudan su plumaje y comienzan su viaje migratorio. El recorrido puede extenderse hasta la latitud de Río de Janeiro, en Brasil, siguiendo los cardúmenes de anchoíta que durante el invierno austral se desplazan desde la Patagonia hacia aguas brasileñas.
El pingüino de penacho amarillo, una especie amenazada
La situación del pingüino saltarín occidental es más delicada. La UICN lo clasifica como una especie “Vulnerable”, mientras que en la Argentina el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible lo considera “En peligro”.
Una de sus características más reconocibles son las llamativas cejas de plumas amarillas que se proyectan hacia atrás sobre sus ojos rojos. La especie se reproduce en colonias ubicadas en islas del sur de Chile, las Malvinas y la Isla de los Estados.
Fuera de la temporada reproductiva, estos pingüinos permanecen principalmente en alta mar, donde se alimentan de kril, calamares y pequeños peces. Sus movimientos migratorios resultan menos previsibles que los de otras especies y su presencia en las costas bonaerenses es considerada excepcional.