La acumulación de reservas internacionales volvió a ocupar un lugar central dentro del programa económico del Gobierno. En los últimos 100 días, el Banco Central compró alrededor de 10.000 millones de dólares, en un contexto marcado por la liquidación del agro, el aporte de otros sectores exportadores y la necesidad de fortalecer la posición financiera de la Argentina.
En diálogo con Canal E, el economista Juan Pablo Ronderos analizó la estrategia de acumulación de reservas, el rol del Fondo Monetario Internacional, las perspectivas para 2026, la desaceleración de la inflación y las dificultades que aún enfrenta el país para volver al mercado internacional de crédito.
El Banco Central cambió su estrategia de acumulación de reservas
Ronderos explicó que la compra de dólares por parte del Banco Central no se limitó a los meses de mayor liquidación del sector agropecuario, sino que formó parte de una decisión más amplia del equipo económico.
Según señaló, "el Banco Central no solamente compró en estos meses que fueron de más liquidación del sector agro, sino que compró a lo largo de todo el año".
Para el economista, este giro responde tanto a aprendizajes de errores previos como a las negociaciones con el FMI, que volvió a colocar la acumulación de reservas como una condición relevante dentro del programa económico.
Por qué no alcanza con mirar las compras de dólares
El especialista remarcó que el dato más importante no es únicamente cuánto compra el Banco Central, sino cuánto logra acumular efectivamente.
En ese sentido, afirmó que "no es solamente mirar las compras, sino sobre todo cuánto acumula el Banco Central".
La diferencia es clave porque Argentina debe afrontar vencimientos de deuda y otros compromisos externos que pueden reducir el efecto positivo de las compras realizadas en el mercado cambiario.
Las proyecciones para 2026 y el desafío de 2027
Ronderos sostuvo que las condiciones externas lucen favorables para este año, con superávit de cuenta corriente y cuenta capital en los últimos meses.
Según sus estimaciones, el Banco Central podría acumular entre 8.000 y 10.000 millones de dólares durante 2026, a partir de compras brutas de entre 18.000 y 22.000 millones.
De todas formas, advirtió que el próximo año será más exigente. "El año que viene van a faltar en la economía alrededor de 10 o 12 billones", indicó al explicar por qué la acumulación actual resulta estratégica.
El regreso al mercado internacional, una condición clave
Para el economista, la Argentina necesita recuperar el acceso al financiamiento voluntario para evitar utilizar reservas en el pago de vencimientos.
"Lo que necesita Argentina es volver al financiamiento internacional voluntario", planteó.
Ronderos recordó que durante 2024 el Gobierno compró divisas, pero debió utilizarlas para afrontar pagos de deuda ante la imposibilidad de refinanciar esos compromisos en los mercados.
La inflación podría estabilizarse cerca del 2% mensual
Consultado sobre la evolución de los precios, Ronderos señaló que sus estimaciones para mayo se ubicaban en torno al 2,2%.
Desde su perspectiva, la economía argentina ya funciona con una inflación mensual ubicada entre el 2% y el 2,5%, con tendencia a acercarse al piso de ese rango durante los próximos meses.
En ese marco, sostuvo que "hoy la economía argentina es una economía de una inflación mensual de entre 2 y 2,5%".
El riesgo país y la necesidad de mejores fundamentos
Ronderos también analizó el comportamiento del riesgo país, que se mantiene por debajo de los 500 puntos básicos pero todavía enfrenta dificultades para acercarse a la zona de 400 puntos.
Según explicó, el país necesita mostrar mayor capacidad de acumulación de reservas y de refinanciamiento de deuda para consolidar una baja más profunda.
En ese sentido, afirmó que "la acumulación de reservas por parte del Banco Central va a ayudar a romper esos 500 puntos".
La comparación con Perú y el problema de la previsibilidad
El economista comparó la situación argentina con la de Perú, un país que atravesó fuerte inestabilidad política, pero mantuvo sólidos fundamentos financieros.
Ronderos señaló que Perú logró conservar acceso al crédito porque cuenta con reservas equivalentes a cerca del 30% de su PBI, mientras que Argentina apenas alcanza alrededor del 5% en reservas brutas sobre el producto.
Por eso consideró indispensable reducir la volatilidad del rumbo económico. "El problema del péndulo argentino es que es muy oscilante", expresó.
Consensos básicos para sostener la estabilidad macroeconómica
De cara al futuro, Ronderos planteó que Argentina necesita construir acuerdos mínimos que permitan sostener la estabilidad más allá de los cambios políticos.
Según sostuvo, la estabilidad macroeconómica debería convertirse en una condición compartida por los principales espacios políticos.
Para el economista, lograr esos consensos ayudaría a mejorar la previsibilidad, reducir el riesgo financiero y permitir que el país deje de estar permanentemente condicionado por la incertidumbre política.