La discusión sobre la brecha entre la macroeconomía y la microeconomía volvió a instalarse en el debate público. Para el economista Pablo Ferrari, la situación actual responde a una característica propia del modelo económico implementado por el Gobierno nacional, donde algunos sectores muestran dinamismo mientras gran parte de la economía permanece estancada o en retroceso.
“Yo diría que es el dilema del modelo”, señaló Ferrari, al explicar que históricamente este tipo de esquemas económicos suelen generar dificultades en la actividad cotidiana de empresas y consumidores. Según detalló, sectores como el agro, las finanzas y la minería exhiben mejores resultados, mientras que buena parte de la industria enfrenta caídas en la producción, cierres de comercios y aumento del desempleo.
La relación entre la macro y la microeconomía
El economista rechazó la idea de que la macroeconomía pueda analizarse de forma aislada de los problemas cotidianos de la población. “No es posible generar un plan microeconómico disociado de un plan macroeconómico”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que medidas como un tipo de cambio relativamente bajo y una mayor apertura importadora tienen consecuencias directas sobre la actividad productiva local. “Si ponemos un tipo de cambio real relativamente bajo con una apertura importadora, lo que va a ocurrir es que va a haber cierre de empresas”, afirmó.
Ferrari también vinculó la pérdida de poder adquisitivo con la caída del consumo. Según su análisis, la estrategia oficial de contener salarios por debajo de la inflación contribuye a moderar los precios, pero al mismo tiempo reduce la capacidad de compra de trabajadores y jubilados.
“Lo que está ocurriendo es que los salarios se están incrementando menos que antes”, remarcó. Para el economista, cualquier evaluación de la política económica debe contemplar no solo variables como el déficit fiscal o la estabilidad cambiaria, sino también su impacto sobre la calidad de vida de la población.
Inflación en baja, pero con costos para la actividad
Consultado sobre la evolución de los precios, Ferrari consideró probable que la inflación continúe mostrando registros inferiores a los de meses anteriores. Sin embargo, advirtió que todavía es prematuro hablar de una tendencia consolidada. “Nadie puede medir una tendencia solamente con dos meses”, explicó al analizar los últimos datos inflacionarios.
Para el especialista, la desaceleración de los precios está estrechamente vinculada con la debilidad de la demanda y las dificultades que atraviesan numerosas empresas. “Lo que no se traslada a precios, desde mi punto de vista, se está trasladando a recesión”, aseguró.
Finalmente, estimó que la inflación podría mantenerse durante un tiempo en una franja de entre 2% y 3% mensual, aunque advirtió que ese resultado estaría acompañado por un escenario económico complejo. “Puede ocurrir que se mantenga en este orden, oscilando entre el 2 y el 3%, pero con un costo elevado en términos recesivos”, concluyó.