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COLUMNISTAS /
martes 13 mayo, 2014

La Ferrari es mía

El inescrupuloso manejo de la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia de la Nación, a manos del titular Carlos Zannini y de Carlos Liuzzi.

Foto: CEDOC.

Tengo que pedir paciencia porque este comentario va a valerse de algunos números que, seguramente, van a producir reacciones sumamente espinosas, por no decir enojadas. Pero los números son imprescindibles para que podamos acreditar, en toda su dimensión, el nivel de locura e impunidad al que se ha llegado en el manejo de la cosa pública argentina. Porque siuno de los datos centrales, paradigmáticos, de los gobiernos kirchneristas ha sido el uso absolutamente irrestricto de los fondos públicos, aplicados a objetivos privados del grupo gobernante, lo que acaba de revelarse esta mañana, gracias a un prolijo informe que firma Mariano Barrio en La Nación, es verdaderamente notable: un aumento en los contratos y gastos en el área a cargo de Carlos Zannini, que desafía la lógica más elemental.

Hablo del órgano central de funcionamiento de la fisiología del gobierno kirchnerista, la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia, que desde 2003 ejerce Carlos Zannini, tal vez el más ortodoxo de los pingüinos importados desde Santa Cruz, cuando los Kirchner llegaron a la Casa Rosada. La Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia, organismo cuya tarea, precisamente, es calibrar, filtrar, evaluar y ponderar todo lo que se pone a la firma de la Presidencia, ha aumentado su planta permanente de empleados desde 2008 –primer año en el que su presupuesto es autónomo de la Presidencia- en un 78%. Si en 2008, la Secretaría Legal y Técnica de Carlos Zannini disponía de 294 funcionarios rentados por el fisco nacional, pasó a tener ahora 523 empleados.

La masa salarial que sostiene esta planta permanente pasó, en consecuencia, de los 14 millones y medio de pesos que consumía en 2008, primer año del que se tiene noticia, a 153,7 millones de pesos. Una cifra más fácil de recordar: esto implica un aumento del 960%. Se multiplica más de 10 veces la carga para el fisco nacional, un 960 por ciento. El promedio salarial matemático da 23.000 pesos mensuales por funcionario. Es lo que se llama un crecimiento exponencial.

Pero el episodio tiene particular relieve en el espacio que ocupa la mano derecha de Zannini, un individuo llamado Carlos Liuzzi, quien, precisamente, se comunicó en su momento con el juez Norberto Oyarbide para detener un allanamiento que estaba siendo efectuado por la policía con orden judicial, y que Oyarbide, obediente como siempre de la Casa Rosada, mandó a detener. Desde que asumió su cargo en 2006, este Liuzzi nombró a por lo menos a 22 familiares, amigos y allegados en la planta permanente y en altos cargos de Legal y Técnica. En 2003, cuando asumió Zannini, junto al ex presidente Néstor Kirchner, la grilla de empleados alcanzaba a 190. Como ahora tiene 523, ha aumentado durante el kirchnerismo el 175%.

Todos estos datos tienen base y origen perfectamente verificables, la Oficina Nacional del Presupuesto del Ministerio de Economía, y han sido relevados por quienes auditan esa cartera y pertenecen a la Asociación del Personal de Organismos de Control (APOC) que dirige Hugo Quintana, a quien la semana pasada entrevistamos cuando Radio Mitre estuvo transmitiendo desde la Feria del Libro.

Cuando se hace un detalle de lo que ha sido la distribución de cargos personales de la familia de Liuzzi, aparecen situaciones realmente asombrosas. Por ejemplo: un familiar político de Liuzzi fue Diego Scotti. Renunció hace algún tiempo a la Editorial La Ley, proveedora del sistema informático del área y de la impresión del Boletín Oficial, pero había sido destinado allí por ser el segundo marido de Silvina Liuzzi. ¿Quién es Silvina Liuzzi? La hermana del funcionario.

Con el anterior marido, Arturo Daroqui, Silvina Liuzzi tiene una hija, María de la Paz Daroqui, sobrina del ya mencionado Carlos Liuzzi, y nombrada en la Secretaría de Asuntos Legales. Pero acá no acaba la historia: el novio de ella, Javier de Mayo Fernández, fue designado también en el área de dominios registrados de internet, Nic.ar. Todos son casos de familiares y allegados que se suman a la lista de 22 que Liuzzi colocó en la Secretaría Legal y Técnica. Son 22 funcionarios de su familia a quienes colocó la mano derecha de Zannini que no podría jamás, bajo ningún concepto, haber ignorado la naturaleza de este sistema. Esto implica un costo importante, porque -para hacerlo- desplazó a más de 60 agentes de planta permanente, que pertenecían a áreas claves de la administración, algunos con 30 años de carrera en el Estado, sustituyéndolos por familiares, novios, amigos, hermanas y cuñados, distribuyéndolos en otras áreas del Estado que van más allá de la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia.

Se verifica una impudicia y una inescrupulosidad sin límites. ¿Alguien puede imaginar, cuando se habla de estos casos, que se trata de asuntos puntuales, casos individuales que no hablan de un cuadro general, sino que en todo caso aluden a la mala praxis o al mal desempeño de un funcionario? Este estilo de manejar el poder, este estilo de valerse de los recursos del Estado, han sido puestos en práctica por el actual gobierno desde que se puso en marcha este proceso, allá por 2003.

La gran preocupación, en todo caso, y la parte más ominosa, la que más debería suscitar reflexión y, sobre todo, planes, esqué hará la Argentina el 11 de diciembre de 2015, cuando amanezcamos a un ciclo – uno quisiera creer, relativamente nuevo-, que tendrá que hacerse cargo de esta rémora, de este legado, de esta situación de capas geológicas que se van amontonando.

Siempre hubo mucho de esto en la Argentina, no lo inventó el kirchnerismo, pero hay que decir que lo han elevado ellos a la condición de obra de arte. Ningún gobierno, ningún grupo gobernante han tenido la impudicia e inescrupulosidad del actual Gobierno para valerse de los recursos del público al estricto servicio de su permanencia y enriquecimiento personal.

El caso de Zannini, por tratarse de la mano derecha del poder presidencial desde hace 11 años, es particularmente escandaloso. Es terrible admitir que un dato tan terrible de nuestra realidad como sociedad democrática siga recluido al campo de las denuncias periodísticas, sin que ninguna salida ni ningún desenlace legal punitorio alcance a los responsables de tamaño despilfarro, de tamaña estafa al país.

(*) Emitido en Radio Mitre, el lunes 12 de mayo de 2014. 


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