sábado 26 de noviembre de 2022
COLUMNISTAS Defensor de los Lectores

Fuentes, encuestas y columnas

23-06-2013 03:40

Amedida que se aceleran los tiempos de elecciones –en breve, las primarias, y las legislativas en octubre– los medios independientes están obligados a ser mucho más cuidadosos que lo habitual con el tratamiento de algunos temas y la reproducción de textos ajenos. Tres son los ítems a los que apunto cuando digo esto: las fuentes políticas, que suelen ser menos confiables a medida que se acerca la fecha del comicio porque agudizan en este tramo la administración de su información, en especial la que entregan off the record; los resultados de encuestas sobre intención de voto e imagen de los candidatos, muchas veces contaminados por intereses vinculados al cliente de la consultora de opinión pública que pone su firma; y las posturas políticas públicas de los autores de columnas que hablan de política, sean ellos candidatos o no, estén o no considerados referentes de partidos o coaliciones.
Es la credibilidad del medio lo que se juega en estos casos. Fundamentalmente, la de aquellos acostumbrados a privilegiar el interés de los lectores por sobre cualquier intención política propia, sea ésta explícita o no. En los países donde el juego democrático involucra a los medios hasta el punto de considerarlos pieza central, muchos de ellos fijan posiciones públicas sobre sus preferencias electorales, con lo que sus seguidores entienden que no habrá traición alguna ni cuchillo bajo el poncho.

Este diario se caracteriza por la pluralidad de opiniones, la recurrencia a fuentes diversas (y, en lo posible, controvertidas) y la rigurosidad en el manejo de los datos. Sin embargo, los jefes y editores tienen no pocas dificultades para separar la paja del trigo y entregar a sus destinatarios, los lectores, material con el mayor acercamiento a la verdad. Pongo como ejemplo lo que ocurre con las encuestas: desde hace semanas, PERFIL considera parte del protocolo a seguir con ellas que sea publicada la ficha técnica con al menos tres datos centrales: el tamaño de la muestra y su ubicación geográfica; el período que abarca; y el modo de consulta (presencial, telefónico). Sería de buena práctica periodística consignar también si la consultora en cuestión realiza su tarea de manera independiente o si la encuesta fue contratada por algún partido, coalición o candidato. En este caso, saberlo depende naturalmente de la buena voluntad de la empresa que ofrece sus números, pero no estaría mal gestionar que así sea.

En cuanto a los columnistas, entiendo que no es fácil tener buenas firmas en la grilla de PERFIL si se revela su pertenencia partidaria, por el natural rechazo de algunos opinadores a revelarse. Hace un par de semanas, me referí al ex canciller de Raúl Alfonsín Dante Caputo, que estuvo a punto de ser candidato y quedó fuera de la elección por cuestiones que no viene al caso explicar. Dije entonces que creía conveniente aclarar al pie de sus entregas su posición política, fuera o no candidato, por haberla expuesto públicamente en casi todos los medios. Sigo creyéndolo, como creo necesario indicar al pie de las columnas del sociólogo Artemio López que no es sólo el director de la consultora Equis –cuyas encuestas reproduce en sus columnas, financiadas o no por el Ejecutivo– sino uno de los difusores reconocidos de las posiciones del Gobierno Nacional. De otro modo, el lector no entenderá por qué López, en su espacio de ayer, comparaba peras con manzanas cuando medía el rating de Jorge Lanata en televisión con el universo de beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, sin explicar que aquel simplemente marca tendencia (como lo hace cualquier programa de TV seguido masivamente) y éstos son bastante más que público cautivo (¿o sí lo es y no nos dimos cuenta?). Como tercer ejemplo, incluyo a Carlos Ares, de quien al menos se dice al pie de su columna que coordina los medios dependientes del Gobierno de la Ciudad, por lo que sus palabras deben estar necesariamente vinculadas, en lo político, al PRO que lidera Mauricio Macri.

Dicho esto, quiero aclarar que las normas mínimas de respeto por las ideas están bien cubiertas en este diario, por lo que no estoy formulando críticas terminantes a ninguna de las áreas comprometidas. Simplemente, propongo mejorar lo ya existente.

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