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DEPORTES / La historia de un club que tiene todo para quedarse en Primera
lunes 25 junio, 2007

Un gigante dormido que vuelve a despertar

Representante de una muy amplia zona, Tigre vuelve a Primera para reescribir una historia que no por casualidad lo tuviera como habitué de los domingos. Desde hace muchos años, sin embargo, el club no puede retomarese pasado.

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por Redacción Perfil


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Equipo que Tigre present en Primera en 1956, con varias glorias del ftbol argentino como el arquero Rugilo y "Tucho" Mndez. Foto: CeDOC

Boulogne, Acassuso, Beccar... Victoria, San Fernando, Virreyes... Benavídez, Tigre, General Pacheco... Todo el norte bonaerense vuelve a festejar por el regreso de uno de sus hijos pródigos al fútbol de Primera. Un retorno que marca el final de un largo período en que toda esa zona, muy identificada con el rugby pero en la que el fútbol es también pasión de multitudes, no tuvo un solo representante auténtico en el principal campeonato de la AFA.

Y es que, de los muchos clubes que en los románticos años del amateurismo canalizaran las pasiones futbolísticas de un sector tan amplio del Gran Buenos Aires, sólo este Tigre que vuelve a la “A” tras 27 años de ausencia quedó para asumir esa representación.

Efectivamente, ya sea por apego al deporte no rentado, por haber preferido dedicarse a un deporte mucho más cercano a ese espíritu amateur como el rugby o por simple imposibilidad de hacer frente al régimen profesional instaurado en 1931, esas otras entidades norteñas que hasta entonces pululaban en el “fútbol grande” desaparecieron casi inmediatamente de allí a partir de ese año.

Ahí, en ese papel de único representante de un amplio conglomerado de localidades del conurbano bonaerense, reside sin dudas una de las grandes potencialidades que Tigre debe aprovechar de una vez por todas para que este ascenso no sea simplemente un boleto de ida y vuelta, sino una chance de perpetuarse en la categoría como -con aisladas interrupciones por descensos de los que se recuperó rápidamente- lo hiciera en pleno profesionalismo entre los años ’30 y ’50.

Luego de descender en 1958, en cambio, el club de Victoria ya sólo pudo tener dos pasos efímeros por la “A”, en 1968 y 1980. Pero ello no fue precisamente por no haber contado con el apoyo suficiente por parte de una hinchada que, con tan amplio sector geográfico para nutrirse de sangre nueva, nunca precisó de un gran estímulo por parte del equipo para mostrarse como una de las más numerosas y seguidoras del ascenso, superior incluso en número a las de varios participantes tradicionales del campeonato de Primera.

A ese “valor agregado” que representan sus hinchas, debe agregársele el de un hermoso estadio como el que el club reinaugurara en 1956, luego de tirar abajo parte de sus viejas tribunas de madera para levantar su célebre platea techada y su amplia popular local. Y acaso justamente ese cemento que desde entonces disfruta el público tigrense sea el más fiel testimonio de aquella grandeza que el club perdiera luego, cuando semejante escenario quedó demasiado grande para albergar choques de segunda y hasta de tercera categoría.

Hoy, el viejo “Matador” de Victoria vuelve a estar en una división acorde a ese estadio y a ese ilustre pasado que escribieron glorias del fútbol argentino como Bernabé Ferreyra, Ernesto Cuchiaroni, Miguel Rugilo, José Marvezi, Aníbal Troncoso y  Héctor De Bourgoing. Un tiempo en el que el club incluso supo tener como hincha a Juan Domingo Perón, quien por algo visitó en 1944 la vieja cancha tigrense y fue declarado “huésped de honor” por las autoridades tigrenses cuando aún no había sido ungido presidente.

Para recuperar definitivamente el prestigio y la jerarquía futbolera que tuviera en aquellos años, no obstante, Tigre deberá comprender y usufructuar cabalmente el hecho de ser el representante por antonomasia de muchísimos habitantes del norte bonaerense. Esos que no sólo desde las tribunas, sino también potenciando sus divisiones inferiores, serán siempre un "plus" a la hora de recobrar aquella gloria perdida. ¡Que le aproveche!


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