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COLUMNISTAS / Los primeros documentos de la justicia
domingo 23 diciembre, 2007

Las 74 horas del “valijero”

Alejandro Guido Antonini Wilson nunca escapó de la Argentina. Estuvo el tiempo que debía estar. Hizo lo que debía hacer y, una vez cumplido su cometido, se marchó sin ningún tipo de problemas. Cuando se fue, dejó los 790.550 dólares que traía en la ya famosa maleta sin hacer el más mínimo atisbo de reclamo.

por Redacción Perfil

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Alejandro Guido Antonini Wilson nunca escapó de la Argentina. Estuvo el tiempo que debía estar. Hizo lo que debía hacer y, una vez cumplido su cometido, se marchó sin ningún tipo de problemas. Cuando se fue, dejó los 790.550 dólares que traía en la ya famosa maleta sin hacer el más mínimo atisbo de reclamo. Estas son las conclusiones que dejan los testimonios judiciales existentes sobre el caso.
El rumor sobre el testimonio de uno de los ocupantes del avión Cessna Citation 750 que hizo la travesía Caracas-Buenos Aires en la noche del 3 al 4 de agosto de este año, en el que se aludía a la presencia de Antonini Wilson en la Casa Rosada en la tarde del lunes 6 de agosto, venía rodando desde hacía unos diez días. El miércoles pasado, 19 de diciembre, al abogado doctor Ricardo Monner Sans develó, con el consiguiente impacto, que ese testimonio era cierto y que pertenecía a Victoria Bereziuk, la ex secretaria de Claudio Uberti durante el tiempo en que éste se desempeñó en el Occovi y uno de lo hombres clave en el Valijagate. Esto motivó la destemplada respuesta del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que desafió a Monner Sans a probar su denuncia. No debió pasar mucho tiempo para que los hechos le confirmaran lo denunciado por Monner. En efecto, en la mañana del jueves que pasó, durante nuestro programa de la mañana por Radio del Plata, la fiscal del caso, doctora María Luz Rivas Diez, confirmó que Victoria Bereziuk declaró en el expediente judicial que había visto a Antonini Wilson en la Casa de Gobierno en la tarde del lunes 6 de agosto pasado.
Nota al pie: Esa tarde del lunes 6 de agosto fue movida en la Casa Rosada. Estaba en el país el presidente de Venezuela, señor Hugo Chávez, quien había arribado a las 5 de la tarde al Aeroparque Jorge Newbery. Desde allí se dirigió inmediatamente a la Casa de Gobierno, en la que lo esperaban el entonces presidente Néstor Kirchner y su esposa, ya que había un acto relacionado con la compra de bonos de la deuda argentina por 1.000 millones de dólares y la firma de un acuerdo para la provisión de gas natural licuado a la Argentina. Durante ese acto, las crónicas registraron claramente las palabras que el presidente Chávez dirigió a Claudio Uberti, a quien mencionó por su nombre, demostrando la familiaridad producto del conocimiento existente entre el señor Uberti y el señor Chávez.
Pero Bereziuk dijo algo más. Dijo que Antonini y otras personas, menos de diez, cenaron esa noche en el elegante restaurante Rosa Negra de San Isidro. Bereziuk participó de esa cena, a la que Claudio Uberti debió haber ido y que Antonini pagó utilizando su tarjeta de crédito. Como se ve, nada ni nadie perturbaba la tranquilidad de Antonini Wilson, quien al día siguiente, martes 7 de agosto, partiría a primera hora de la mañana, sin ningún inconveniente, hacia Montevideo, próxima escala del viaje por la región del presidente Chávez.
Ante tanta tranquilidad de Antonini, es importante repasar la dinámica de los hechos de esas 74 horas clave que el “valijero” venezolano pasó en Buenos Aires.
El vuelo del Cessna Citation de la compañía Royal Class Lanolec estaba anunciado, en principio, para las 7 de la tarde del viernes 3 de agosto. De ahí se postergó para las siete y media; luego para las 8 y así sucesivamente hasta que, finalmente, llegó entre las 2.30 y las 2.40 de la mañana del sábado 4 de agosto. Esto hizo que en Aduana el vuelo fuera puesto en condición de alerta de narcotráfico.
Llegado el vuelo, se produjo la identificación de la valija de Antonini Wilson por parte de María del Luján Telpuk, la entonces funcionaria de la Policía de Seguridad Aeronáutica.
Su relato, en la nota de PERFIL, fue así:

ENTREVISTA A  MARIA TELPUK
—¿Cuál fue tu primera impresión cuando viste a Wilson?
—Era un hombre muy normal. Recuerdo que estaba muy tranqui, con una chomba muy común. Le pregunté si era su valija y qué llevaba. Me contestó que llevaba “libros y unos papelitos” y me hace un gesto de que no era nada importante. Le pedí que me abriera la valija y ahí es cuando él empieza a titubear... empezó a tener una actitud rara. Demoraba para abrirla, hasta que cambié mi tono de voz y se lo exigí.
Relata la cifra con exactitud: “790.550 dólares”. “Cuando declaré, me preguntaron muchas veces por qué dejé a Wilson solo, pero yo no tenía alternativa. El no me habló, sólo me miró y no decía nada, estaba helado.”
¿Qué pasó de ahí en más? ¿Cuándo se enteró la jueza de lo que había sucedido? ¿Cómo actuó la Aduana? ¿Cuál debió haber sido el encuadre legal del hecho? Los documentos que, por primera vez, se muestran hablan de una situación llena de zonas grises. Veamos:
La causa cae en el Juzgado Nacional en lo Penal Económico Nº 2 a cuyo cargo está la jueza subrogante María Marta Novatti.
Dice la jueza María Marta Novatti en nota dirigida al jefe de la División Sumarios de Prevención de la Dirección General de Aduana, Dr. Pedro Gustavo Roveda, fechada el día 8 d e agosto de 2007:
“Tengo el agrado de dirigirme a usted en los autos Nº 20668 caratulados: ACTUACIONES RELACIONADAS CON PEDIDO DE INFORME A LA DIRECCION GENERAL DE ADUANAS EN ORDEN AL HECHO ACAECIDO 4/8/07 POR EL CUAL TOMARA INTERVENCION EL ORGANISMO ADUANERO del registro de la Secretaría Nº 4 de este JUZGADO NACIONAL EN LO PENAL ECONOMICO Nº 2 a fin de solicitarle, en función de las publicaciones del día de la fecha, aparecidas en el diario Clarín relativas del ingreso al país de ochocientos mil dólares estadounidenses sin declarar a las autoridades aduaneras dentro de una valija que portaba un ciudadano venezolano, que se informe a este tribunal si está instruyendo sumario de prevención en orden al hecho mencionado en el que debe intervenir la suscripta por razón de turno y de ser así el motivo por el cual no se dio oportuna intervención”.
La respuesta que da la Aduana a este requerimiento es la siguiente:

Señora Jueza:
“Tengo el agrado de dirigirme a UD., en relación a la causa Nº 20668, caratulada ACTUACIONES RELACIONADAS CON PEDIDO DE INFORME A LA D.G.A. EN ORDEN AL HECHO ACAECIDO EL 04/08/07, POR EL CUAL TOMARA INTERVENCION EL ORGANISMO ADUANERO, del registro de la Secretaría Nº 4, del Juzgado de su digno cargo, a los fines de dar respuesta al requerimiento formulado.
”En fecha 5 de agosto de 2007, atento a encontrarse personal de esta división realizando tareas inherentes al cumplimiento del Servicio de Vigilancia Aduanera y habiéndose consignado a un integrante al área del Aeroparque Jorge Newbery, el mismo toma conocimiento del hecho y estableció contacto con el Preventor en Turno. El nombrado estableció comunicación a las 12:00 horas con la Dra. Luisa Albamonte, a cargo de la Secretaría de Vuestro Juzgado, quien impuesta de los pormenores de los hechos, en particular que los dólares secuestrados no se encontraban ocultos ni se había intentado eludir el control aduanero, impartió instrucciones respecto a que los mismos debían ser juzgados en sede administrativa. Se acompaña con el presente constancia de la comunicación aludida.
”Consultada el área operativa, en la persona del jefe de división Dr. Guillermo Lucangelli, el mismo expresó que por las características y modalidades de los hechos en trato procedió a instruir a su personal que los hechos encuadraban dentro de la esfera infraccional, siguiendo los criterios oportunamente fijados por el Servicio Jurídico del organismo.
”Como consecuencia de ello, dio intervención al Departamento Procedimientos Legales Aduaneros, quien por actuación SIGEA 12214-105-2007 instruyó sumario contencioso por infracción prevista y penada en el artículo 978 del Código Aduanero”.
A su vez, la secretaria del juzgado, Dra. Luisa Albamonte, en su nota ante la jueza, dice así:
“Informo con respecto al contenido de la constancia labrada con fecha 6 de agosto el corriente por el jefe de la sección (int.) Sec. Prev. 7/8. División de Sumarios de Prevención señor Osvaldo A. RACIOPPI que el domingo 5 de agosto del corriente recibí un llamado telefónico a mi domicilio particular por parte de dicho funcionario para notificarme que, en horas de la madrugada del día sábado (4 de agosto), la Aduana había actuado en zona primaria y en uso de facultades propias, interviniendo una valija que pretendía ser ingresada al país por un ciudadano de origen venezolano a quien cuando se le preguntó qué traía contestó: dólares. Que en consecuencia, continuó informando el preventor que la Aduana había iniciado actuaciones por infracción al régimen de equipaje, dándole intervención al Banco Central y a la UIF. Que la suscripta tomó simple noticia –como se ha hecho en situaciones similares en que el Tribunal se encuentra de turno– no dando ninguna directiva P.O.S.S., por cuanto la Aduana no había informado de la comisión de delito alguno de competencia de este juzgado. Asimismo, el Sr. RACIOPPI me hizo saber que había tomado conocimiento de dicho procedimiento ese mismo día domingo en que se comunicaba conmigo, a raíz de la patrulla que realizaba su secretaria Silvana ABALSAMO y que ninguno de los dos había sido convocado para el procedimiento.-Secretaría, 9 de Agosto de 2007”.
Veamos ahora lo que dice el artículo 978 del Código Aduanero:
“El viajero de cualquier categoría, el tripulante o cualquier persona que introdujere o pretendiere introducir al territorio aduanero como equipaje o como pacotilla, según el caso, mercadería cuya introducción en tal carácter fuere admitida en las respectivas reglamentaciones pero omitiere su declaración aduanera cuando ésta fuere exigible o incurriere en falsedad en su declaración, sea sancionado con una multa de la mitad a 2 veces el valor en aduana de la mercadería en infracción. Esta multa nunca podrá ser inferior al importe de los tribunales que gravaren la importación para consumo de la mercadería de que se tratare”.
Ante los hechos así expuestos a través de estos documentos, surgen muchas preguntas. Aquí van tres:
1- ¿Por qué si Antonini llegó a las 2.40 del sábado y se retiró pasadas las 8, la secretaria del juzgado fue informada del hecho recién a las 12 horas del día siguiente?
Desde la Aduana responden que intentaron ubicar a la Dra. Albamonte desde la mañana de ese sábado y que recién la pudieron contactar al mediodía del domingo. Fuente judiciales dicen que la Dra. Albamonte tuvo abierto su teléfono celular todo el tiempo y que nunca recibió ninguna comunicación anterior a la arriba mencionada. Habrá que hacer un rastreo de llamadas para saber donde está la verdad.
2- ¿Por qué, si la secretaria del juzgado es anoticiada del hecho el domingo 5 al mediodía, la jueza dice haberse enterado de lo sucedido a través del diario Clarín el miércoles 8 de agosto?
3- ¿Ninguna autoridad legislativa del país se percató de que, así como está redactado el artículo 978 del Código Aduanero, los “valijeros” tipo Antonini se harán un picnic en la Argentina pudiendo lavar dinero según les venga en gana?
Es altamente probable que Antonini Wilson no vuelva nunca más a la Argentina. A la luz de los hechos, le dejo el cierre de la columna a Horacio, uno de los soldados de Hamlet, quien, hacia el final de la escena cuarta del acto primero, se dirige a uno de sus camaradas, diciéndole:
“Algo está podrido en el estado de Dinamarca”. Hablaba de la corrupción.

Producción periodística: Guido Baistrocchi, con la colaboración de Laura Bartolomé.


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