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SOCIEDAD / Seductores naturales vs seductores por profesin
lunes 7 julio, 2008

Cómo asegurarse el éxito de la conquista amorosa

Maestros de escuelas de seducción, de seductores por naturaleza, especialistas y gente común. Un debate que se las trae.

por Redacción Perfil

Foto: CEDOC

Cómo encarar a una chica, conseguir su teléfono, robarle un beso. Cómo hacer que ese hombre se fije en ella, la mire, se le acerque, la invite a salir. El arte de la seducción parece tener secretos, íntimos y propios para algunos, o que se aprenden en escuelas, para otros.

Perfil.com consultó a seductores por naturaleza, a especialistas que enseñan a seducir y a gente común, que dice que sabe rebuscárselas a la hora de conquistar al otro. Y se abrió el debate: para saber seducir, ¿se nace, se hace o se aprende en el aula?

“La seducción viene con uno, pero también se puede aprender a potenciarla”, opina Paola Kullock, que dirige la escuela de sexo y seducción PK. Y explica que en los tiempos que corren, la gente está más necesitada de los consejos de algún experto para poder soltarse y potenciar esa seducción que trae consigo. “La gente está muy exigida en todo, hoy en día encontrar caballeros no es fácil, porque hay muchos prejuicios, miedos, y falta de autoestima”, opina la “experta en juegos eróticos”, como se define en su página web.

Kullock explica que ella enseña a las mujeres a “reencontrarse con sus partes femeninas, con su sensualidad, esa que las mujeres fuimos perdiendo a medida que ganamos terreno en el trabajo, y poniéndonos pantalones”, señala la especialista, que asegura, sin embargo, que hay mujeres seductoras por naturaleza, que en muchos casos “ni siquiera son las más hermosas”.

Iván Rodríguez Duch es uno de los directores de Seducción Secreta, la primera escuela de seducción para hombres en Latinoamérica. Para él, que asegura que toda su adolescencia fue muy tímido para encarar mujeres, la seducción es algo que sí se puede aprender en un aula. De hecho, su escuela ofrece clases de todo tipo, desde intensivas hasta de cinco meses de duración, donde unos 240 hombres de todas las edades (sobre todo los que están alrededor de los 30) asistieron en los últimos dos años para aprender a conquistar una mujer. “Hay hombres que son seductores por naturaleza, o tal vez por su experiencia de vida. Pero también hay hombres que son muy tímidos, que tienen miedo de acercarse a una mujer, que la ven superiores a ellos, más avasalladoras, y no pueden acercarse”, explica el ahora experto en seducción.

Para este tipo de hombres tímidos, la escuela de Seducción Secreta les ofrece enseñarles a sentirse más seguros de sí mismos. “Al principio les damos una serie de técnicas para seducir, porque ellos mismos las piden. Te preguntan cómo encarar, si ni siquiera saben qué decir. Nosotros los ayudamos en esos primeros pasos, en los que los hacemos ejercitar, salir a la calle y encarar mujeres para perder el miedo”, cuenta Rodríguez Duch.

El arte de la seducción es un arte que algunos traen y otros no. No porque nazcan seductores, sino porque se van haciendo desde muy pequeños”, explica la psicoanalista Any Krieger, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) e investigadora de las nuevas costumbres sexuales de los argentinos.

“Antes, el amor y la seducción estaban conformados de palabras. Hoy se dejó de lado y hay en cambio una muestra casi obscena de la imagen, como agrandada, en detrimento de lo simbólico, que es la palabra. A la mujer le gusta que le hagan el verso, que la chamullen, que le digan que está linda”, destaca la especialista. Y señala que cuando más espontánea sea la seducción, mejor va a resultar. “ Eso de tener técnicas aprendidas, es más calculado, más frío, propio de la sociedad actual, en la que nos quieren enseñar a hacer todo, en las que intentan enseñar incluso a seducir como si fuera un curso de cocina”, opina Krieger.

Pero, ¿qué dicen los seductores que nunca recibieron consejos de nadie? “ No hay una fórmula para seducir, porque más allá que cuando uno quiere gustarle a alguien abra las plumas del pavo real, en algún momento uno tiene que ser uno mismo y ahí salta la ficha. Para mí, la seducción es no poder controlar nada, hacer lo que sentís y que sea lo que Dios quiera”, simplifica Luis Maderuelo, un músico de 32 años que tiene “cancha” a la hora de conquistar.

No creo que sea una cuestión innata, ni que haya una receta para aprender en un aula. Pero sí es algo que uno va aprendiendo. Tiene que ver con saber escuchar al que se quiere seducir, leer lo que quiere el otro, e ir cubriéndose de eso para seducir”, dice, desde su experiencia, Mariana, una psicóloga recién recibida de 26 años que también se las trae a la hora de seducir.

Javier Carrizo, un publicista de 26 años, dice que es tímido, que no anda por la vida levantándose mujeres, pero que sin embargo, cuando una chica le gusta, la seduce a su manera. “ Primero trato de tantear la situación, por supuesto, y después trato de seducirla”, dice, sin inconvenientes, y asegura que eso es algo que se aprende “observando el entorno”, pero que también interviene la naturaleza de cada uno. Y asegura que sí le gustaría desarrollar más la capacidad de seducción, aunque no cree que podría conseguirlo en una escuela, sino más bien en la calle.

Seducción innata, de oficio o de profesión, un arte que se las trae en la sociedad de hoy.

(*) redactora de Perfil.com


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