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COLUMNISTAS / evidencias
sábado 13 noviembre, 2010

El galanteo entre los humanos

por Redacción Perfil

Cuando un macho despliega su plumaje ante una hembra, solemos decir que la está cortejando. Esta expresión está muy lejos de ser clara: la idea es obviamente antropológica, al punto que los psiquiatras se han negado a estudiar las actividades llamadas de “galanteo”.

En contraste con la sencillez y claridad de su comportamiento cuando se trata de nutrición o de huida, las acciones de galanteo son completamente enigmáticas. Suponemos que las actividades y ostentaciones del macho estimulan a la hembra a la cooperación sexual, pero hasta esta suposición tan elemental tiene que ser probada. Empecemos por revisar experimentalmente la conocida teoría del releaser, concepto con el que brevemente se expresa la liberación de una tendencia por medio de un estímulo. Según esta teoría el ser humano ha desarrollado órganos especiales, cuya única función es la presentación de estímulos específicos. Los releaser incluyen movimientos, cantos, giros, discursos, gestos y colores. El llanto de los bebés, según esta teoría, incita a los padres a alimentarlos. Los sonidos y los olores también actúan como releaser. Con relación a los releaser visuales, sirve de ejemplo la postura típica que adopta la hembra cuando está dispuesta para la unión, y eso hace que muchas veces un macho en óptimas condiciones sexuales se aparee no sólo con una hembra, sino con dos o tres, o cuatro, o con otro macho, o con dos, o incluso con un muerto, con tal de que éste último le sea presentado con la postura típica de la hembra. Un parche de color rojo en la mandíbula inferior de una hembra adulta ha servido, asimismo, de releaser, suscitando en el macho la demanda de sexo. Ahora bien: todo naturalista sabe que este vistoso despliegue hace a sus realizadores vulnerables de ser finalmente atacados por sus enemigos, dependiendo esto del estado civil de la hembra. Por esta razón podría esperarse que los releaser se redujeran al mínimo, solamente un destello de color o una corta llamada, seguido de una inmediata reacción de la hembra humana, pero esto no ocurre así. La cooperación de la hembra llega sólo después de dilaciones, ya que el galanteo entre los humanos es, por regla general, un asunto prolongado.

El biólogo inglés F. Darling sugiere como posible explicación que el galanteo es necesario para estimular el desarrollo de los órganos internos indispensables para la fecundación. Podría haber otra razón, que es la siguiente: que el galanteo sirve no sólo para promover un comportamiento sexual, sino también como represor de tendencias contrarias, esto es, la tendencia a la agresión. Cuando esa represión no se manifiesta, el macho se mete en problemas; de los que sólo puede salir haciendo acopio de buen humor y desarrollando los rituales pertinentes a los que, en términos científicos, se les da el nombre de rituales de huida. También esto puede ser cierto, pero la evidencia es aún muy escasa.


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