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SOCIEDAD /
domingo 26 junio, 2011

Los mejores chimentos políticos y de sociedad

Pasión por River. Fútbol de campaña. Obama y Alfonsín. Celo eclesiástico. Coma, pague y apoye.

por Redacción Perfil

La pasión por River según políticos y empresarios. Como no podía ser de otra manera en un ambiente que tiene mucho de tribunero, y que comparte el léxico y cierta lógica del aguante con el fútbol, la crítica situación que atraviesa River Plate también se respira en el microclima político. Y no sólo por el eventual impacto que pueda llegar a tener la crisis del club de Núñez en un importante sector de la población a la hora de definir a quién votar: la ancha sombra del descenso ha habilitado todo tipo de cargadas entre rivales políticos, y ha alterado visiblemente el ánimo de muchos referentes de inocultable pedigrí riverplatense, que no dudan en recurrir a las más variadas cábalas. Algunos han preferido evitar los contactos públicos lo más posible hasta que pase el partido de hoy contra Belgrano de Córdoba. Otros apelan a estrategias de superchería, como no repetir el pantalón que durante años creyeron que era un talismán de la suerte, y otros optan por alejarse de la cancha y mirar por distintos canales un mismo partido a ver si alguna señal en especial logra romper el maleficio. Uno de los fanáticos declarados es Aníbal Ibarra. El ex jefe de Gobierno porteño debe disimular sus nervios en cada compromiso de su campaña, y está aterrado por las gastadas que puede llegar a sufrir de parte de colegas como Eduardo Epszteyn –fanático de Boca–, e incluso de Dominga, la chica que trabaja en su casa, si el cuento no tiene final feliz. Si muchos aseguraban que Carlos Bianchi tenía línea directa con Dios a la hora de ganar partidos, son de imaginar los incesantes pedidos que ha recibido en los últimos días Juan Pablo Cafiero, hincha ferviente del millonario, que oficia de embajador argentino en la Santa Sede. El jefe de la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco, mientras tanto, sufre cada cotejo en uno de los palcos en compañía del consultor Sergio Berenstein. Hoy no será la excepción: el director de Poliarquía, ducho en acertar resultados, confía en que los jugadores lograrán la hazaña. Burzaco no es el único hombre del macrismo con los nervios de punta por cuestiones futboleras. El ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, mirará el partido en su casa: un mal resultado, asegura, implicaría una gastada inolvidable de parte de su suegro. El diputado Eduardo Macaluse –que luce con orgullo su remera con la banda roja cada vez que juega un partido– es otro de los que pasan días complicados en términos de nervios. En tanto Daniel Filmus, hincha de San Lorenzo, se topó días atrás con las caras largas de varios hombres de River durante un plenario en la sede del PJ Capital: el candidato a jefe de Gobierno porteño del Frente para la Victoria comentó al pasar que un voto en la Ciudad equivale a un Estadio Monumental lleno, y más de uno de los presentes le dejaron en claro con sus miradas que la comparación era muy poco feliz en ese momento. El ex legislador Jorge Enríquez, por su parte, apela casi con desesperación a un conjuro realmente curioso: le pide al ex jefe de la Custodia Presidencial, el comisario Ricardo Pedace, que lo llame durante los partidos importantes, porque alguna vez recibió un llamado suyo y River hizo un gol. Julio Vitobello, titular de la Oficina Anticorrupción, mezcla por estas horas sus desvelos por el caso Schoklender con su sufrimiento por la performance del equipo de Juan José López. Enrique “Pepe” Albistur debe padecer que muchos de los espacios para cartelería que él controla en la Ciudad amanezcan decorados con ocurrentes afiches con cargadas hacia el club de sus amores. No sólo a hombres de la política afecta este clima apocalíptico. El empresario de medios Daniel Hadad, por ejemplo, asegura a quien quiera escuchar que nunca imaginó vivir este momento: desde los seis años va a ver a River cada vez que juega de local. Lo hará nuevamente hoy, junto a su hijo, y avisó que tendrá el celular apagado. Hadad ha comentado con amigos que trata de racionalizar su pasión futbolera para no deprimirse, pero que por ahora está perdiendo esa batalla. En el palco vecino al suyo en el estadio Monumental también luchará contra su propia angustia Jorge Brito hijo, devastado por el presente del club: su padre es de Racing Club de Avellaneda y está más curtido que su heredero en este tipo de faenas críticas y en prestar atención a la tabla del descenso. Otro hombre de negocios que dirá presente en el estadio Antonio Vespucio Liberti será el CEO de la empresa Edenor, Alejandro Macfarlane, quien no tiene cábalas pero apostó una caja de vinos con Marcelo Mindlin, su jefe. Lo que más asusta a Macfarlane, de todos modos, son las cargadas eventuales que puede llegar a sufrir de parte de su esposa, Petu Anzorregui, fanática incurable de Boca Juniors.

En campaña. En épocas de campaña, todos los desafíos son válidos. Una muestra de ello fue el grupo de candidatos a legisladores del PRO que aceptó el reto de jugar un fútbol 5 en pleno corazón de la Villa 1-11-14 contra un equipo de vecinos del lugar. Camisetas de varios colores para los aspirantes a la Legislatura Enzo Pagani, Rogelio Frigerio hijo, Jorge Garayalde, Francisco Quintana y Ezequiel Sandoval Dubarry. El juego terminó en empate, pero los macristas se hicieron cargo de los choripanes y las gaseosas que se extendieron a buena parte del vecindario, como un acto de campaña. El equipo local se presentó con camiseta riverplatense, algo que no le simpatizó nada al organizador del partido, Enzo Pagani, reconocido boquense de alma. Para el final quedó tiempo para los chascarrillos que, en particular, estuvieron dirigidos hacia el coqueto Frigerio, a quien no dejaron de bromear con que por fin conocía de cerca la zona sur de la Ciudad.

Ingenio a bajo costo. Los cerebros publicitarios son mucho más requeridos por los políticos en tiempo de campaña. La industria mueve millones de pesos, al punto que, por ejemplo, Enrique Albistur pudo comprarle la casa del Tortugas a Susana Giménez después de –entre otros emprendimientos– hacer las campañas de Carlos Menem y de Néstor Kirchner. Con reserva de identidad sobre el ideólogo de la suya –mucho menos ambiciosa y de relativo éxito–, el diputado radical Mario Fiad lanzó su candidatura para gobernar Jujuy desde su sitio web, con pintoresca propaganda. Después de echar humo, sus usinas publicitarias presentaron su mejor trabajo: comparar a Fiad con la confiabilidad, el rendimiento y la sencillez de un Fiat... 600. Para ver la producción y disfrutar del ingenioso juego de palabras basta con un click. Un video muestra a un robusto pelilargo que, al tiempo que enjabona un impecable “Fitito” verde, reza con afectada naturalidad: “Mario Fiad es como un 600, sencillo pero nunca te deja a pata. Te lo digo yo, que de esto sé mucho. En Fiad podés confiar”.

Asesor importado. Bastante mayor que la de Fiad es la ambición comunicacional de Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez. Tras regresar de la 100ª Conferencia Internacional del Trabajo, el candidato presidencial por la Unión para el Desarrollo Social integró al equipo de asesores de campaña nada menos que a Michael Kulischeck, experto en comunicación y análisis de encuestas, que junto al fundador de Harstad Strategic Research, Paul Harstad, trabajó fuerte para Barack Obama durante las primarias y generales en Estados Unidos. En pocos días, Kulischek mantuvo reuniones con varias piezas del engranaje proselitista de Alfonsín: primero vio al jefe de campaña, Raúl Borrás, luego al secretario de comunicación, Pablo Galeano, también al publicista Carlos Baccetti y al coordinador de la campaña 2.0, Esteban Campero. Al equipo también se sumó Michael Axelrod, otro experto en la materia, que tendrá participación en la elaboración de los avisos de campaña, puesto que es reconocido mundialmente por la publicación de avisos televisivos y radiales.

Anfitrión en París. El martes próximo, con algunos argentinos que están en París y muchos franceses con quienes trabó amistad en sus épocas de embajador en esas tierras, Archibaldo Lanús será el anfitrión de un cóctel-cena en el “chiquísimo” Cercle de Union Interalliée.

Celos y bajo perfil. No siempre son las vedettes las que exhiben su celo por el lucimiento –efímero en general– de alguna compañera que logró tener segundos más de pantalla televisiva. En la política, en el mundo y también en el ámbito eclesiástico, ese sentimiento está presente. Por moda o por quién sabe qué motivo, el padre Luis Farinello se ha convertido en el católico preferido por famosos y no tanto para oficiar bautismos y casamientos. En los dos últimos meses, por ejemplo, ha participado de la boda del periodista Luis Ventura con su mujer de toda la vida, del bautismo del tercer hijo de Nazarena Vélez, y casi todos los fines de semana tiene varios oficios similares de ciudadanos menos famosos que lo llaman directamente a la parroquia. En el caso de los famosos –que, como todos, le pagan a voluntad– Farinello sólo pide una condición: no quiere que se distribuyan fotos de él “en acción”. El motivo: la curia bonaerense, al parecer celosa del alto perfil que brinda la publicación de ese material, le “recomendó” discreción mediática.

Ahora me toca a mí. Esta vez sí Luis Majul podrá esgrimir que el poder kirchnerista “atentó” –sin proponérselo– contra su nuevo libro, Él y Ella. El mismo estaba pensado para ser la vedette de la Feria del Libro 2011, pero se adelantó el de Aníbal Fernández, Zonceras argentinas y otras yerbas, y “monopolizó” el espacio destinado a los libros políticos de la feria y mucho del presupuesto que la editorial Planeta disponía para publicitar dichas obras. Además, si ambos se presentaban juntos, se fagocitaban, y no son tiempos de arriesgar la inversión. Ahora, la editorial está en deuda con Majul y, dicen, le prometieron el oro y el moro. El antecedente de ventas récord de El dueño–su anterior libro– lo ubica en una posición privilegiada.

Coma, pague y apoye. Negocio redondo el de Daniel Angelici, quien a través de la Fundación para la Transparencia y Eficiencia de la Gestión Pública organizó una comida con los candidatos de “Cambio PRO Radical”, cobró $ 1.250 la tarjeta y abrió las puertas de su propio restó, Madero Tango. Entre refunfuños, pagaron la “bicoca” casi religiosamente dirigentes, empresarios y políticos por un menú más que sencillo: empanadas y pollo relleno con arroz. En la mesa principal, además de Angelici y Mauricio Macri, aportaron Alberto Maques (presidente de la Fundación), Raquel Herrero, Martín Ocampo, Oscar Zago y Laura Alonso. Diseminados por el gran salón, también se los vio a Jorge Lemus –contento por los elogios de Macri a su gestión en Salud– y su segundo Néstor Pérez Baliño, Néstor Pan (Cementerios) y Eduardo Villar (Espacio Público), entre otros.

Cruce de fechas. Opacada por una cumbre hemisférica en Cancillería quedó la celebración por el Día Nacional de Croacia, en el Feir’s Park. Apenas un puñado de embajadores cumplieron con la invitación del encargado de negocios de Croacia, Domagoj Prosoli, que había dispuesto gran catering made in Ramiro Rodríguez Pardo.

Semillero familiar. En la cúpula de Unión Popular tanto Eduardo Duhalde como Graciela Camaño señalaron que los dirigentes de la Provincia con pretensiones electorales presenten listas y diriman candidaturas en elecciones internas, ya que no habría una selección a dedo. En el pago chico de la diputada, San Martín, se habla de la presentación de tres o cuatro listas, y aunque ella se declara prescindente, seguro que la lista consensuada por las distintas líneas de la juventud del peronismo de ese partido contará con la empatía que genera el “amor de madre”: en esa lista hará su debut en las lides políticas como primer candidato a consejero escolar Jose Luis “Junior” Barrionuevo, un hijo que seguramente debe haber crecido viendo en la mesa chica a todo tipo de políticos –no sólo peronistas– y en el seno de una familia con una madre reconocida –incluso por opositores– por su tesón laboral parlamentario y un padre famoso más que nada por una frase noventista: “Hay que dejar de robar dos años y esto se soluciona”.

Camdessus, de visita. Sólo veinte horas estuvo en Argentina Michel Camdessus. Invitado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa, tuvo un fugaz paso por el país y lo aprovechó para hacer un llamado de atención sobre la situación global de las finanzas y la economía. Fue en una comida en el Marriott Plaza Hotel, junto a José Aranda, Daniel Llambías, Diego Sobrini, Juan Llach, Ignacio Gutiérrez Zaldívar, Adrián Kaufmann Brea, Macri, Gabriela Michetti y Hugo Biolcati. Además, entusiasmado, el ex ministro chileno Alejandro Foxley, que contó cómo pasaron de una inflación del 30 por ciento a tan sólo 12% en cuatro años. Camdessus fue durante 13 años gerente general de un FMI menos criticado que el actual y, sin denuncias de acoso encima, tuvo actuación fundamental en la crisis del Tequila. Las conclusiones preferidas del auditorio –teniendo en cuenta en volumen de los aplausos– fueron: “El mundo está más interesado en poseer que en ser” y “Pese a la crisis de 2008, parecería que, como dice el tango, la historia vuelve a repetirse.”


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