Soleado
Temperatura:
21º
Ciudad:
Buenos Aires
miércoles 20 de noviembre de 2019 | Suscribite
POLITICA /
lunes 25 junio, 2012

Paraguay y los nuevos golpes de Estado, por Rodrigo Lloret

Una columna que aborda los nuevos mecanismos para alterar el orden constitucional en América Latina.

por Redacción Perfil

default Foto: Cedoc
lunes 25 junio, 2012

“El significado y la expresión ‘golpe de Estado’ ha cambiado con el tiempo (…) Presenta diferencias que van desde el cambio sustancial de los actores (quién lo hace) a la forma misma del acto (cómo se hace).”
“Diccionario de Ciencia Política”, de Bobbio, Matteucci y Pasquino (1981).

Los hechos sucedidos este fin de semana en Paraguay fueron tan vertiginosos que el impacto le ganó al análisis y la sorpresa triunfó sobre la mesura. Pero que no queden dudas: en Paraguay se concretó el primer golpe de Estado de los nuevos golpes de Estado que sufrió Sudamérica.

¿Es posible hablar de interrupción del proceso democrático cuando fue el propio Parlamento el que destituyó a Lugo? ¿Se violó la Constitución a pesar de que es la propia Constitución la que ordena los procedimientos utilizados? ¿Acaso el presidente no fue expuesto a un proceso institucional llevado a cabo por legisladores que fueron elegidos democráticamente? Todas las respuestas son afirmativas, pero no alcanzan a negar un hecho irrefutable: a Fernando Lugo lo destituyeron sin posibilidad de defensa, en un curioso proceso judicial que de derecho, sólo guardó las formas, y de hecho, no se preocupó por el fondo.

El impeachment iniciado contra Lugo tenía que ser llevado a cabo. El ex presidente debía dar explicaciones por la masacre de 17 paraguayos asesinados en medio de una feroz represión a campesinos que habían tomado tierras. Aunque sea cierto que Lugo sufrió un complot, como juran sus asesores, el ex obispo estaba obligado a dar cuentas sobre lo que hizo y lo que no hizo. La represión de la protesta social no tiene ideologías, pese a quien le pese.

Pero un proceso en el que se jugaba el futuro de la Presidencia de Paraguay, nada más ni nada menos, no puede durar 48 horas. Sólo los canallas o los impunes pueden justificarlo. Es en ese atropello de irresponsabilidad cívica donde se evidencian los rastros del golpe que sufrió Lugo.

En su ya célebre Diccionario de Ciencia Política, Norberto Bobbio, Nicola Mateucci y Gianfranco Pasquino explican que los golpes de Estado han cambiado su metodología en los últimos siglos. Pero recuerdan que siempre se mantuvo un mismo componente: la violencia. Es un fenómeno presente desde el famoso Coup de E’tat de Luis Bonaparte en 1851 –golpe por antonomasia, que produjo el El Dieciocho Brumario de Carlos Marx–, hasta los más cercanos y sangrientos golpes latinoamericanos efectuados en el Siglo XX, en los que los ejércitos tenían un rol fundamental.

La ausencia del componente violento en el golpe paraguayo (fue llamativa la pasividad de Lugo para aceptar los hechos) puede haber generado alguna incertidumbre. Y la falta de tanques entrando a Asunción terminó de crear el marco de confusión. Pero lo cierto es que en Paraguay se inició una nueva etapa de golpes –“neogolpismo” la bautizó el profesor Juan Gabriel Tokatlian–, mucho más peligrosa: las botas están guardadas, pero el peligro es el mismo.

La Cumbre del Mercosur, que se inicia el viernes, está dando un paso positivo al ponerle límites al nuevo gobierno de Federico Franco. La Unasur también debe utilizar su “cláusula democrática” para dejar las cosas en su lugar. La democracia regional está en juego. Y con eso no se juega.

(*) *Editor de Internacionales del diario Perfil. Coautor de “Viaje al fondo del mundo”. @rodrigo_lloret


Temas

Comentarios

Lo más visto

RECOMENDAMOS...

Periodismo puro

© Perfil.com 2006-2018 - Todos los derechos reservados

Registro de Propiedad Intelectual: Nro. 5346433 | Edición Nº 4819

Domicilio: California 2715, C1289ABI, CABA, Argentina  | Tel: (5411) 7091-4921 | (5411) 7091-4922 | Editor responsable: Ursula Ures | E-mail: perfilcom@perfil.com | Propietario: Diario Perfil S.A.