El núcleo de poder referenciado en Rodrigo de Loredo y la alianza opositora que encabeza Ramón Mestre llegaron al cierre del plazo clave en el cronograma electoral sin acuerdo y con listas propias para disputar la conducción partidaria. Matías Gvozdenovich y Juan Jure competirán por el Comité Provincia, mientras Miguel Nicolás y Pablo Farías harán lo propio en Capital. La pelea excede los cargos: también define el rumbo de la UCR hacia 2027 y su posicionamiento frente a Milei.
Después de un fin de semana de negociaciones, llamados cruzados y conversaciones reservadas para intentar evitar la confrontación, el radicalismo llegó al vencimiento del plazo con dos listas para la competencia por la conducción partidaria. El espacio de De Loredo y la alianza opositora que encabeza Mestre decidieron jugar sus cartas y desafiarse en las urnas el próximo 20 de septiembre.
El cierre de listas de este martes por la noche funcionó, en principio, como el primer punto de corte de una pulseada que todavía podría tener una segunda etapa de negociación, aunque el diálogo terminó muy tensionado. En Casa Radical no descartan que, después de cumplimentar la presentación de las nóminas, vuelva a abrirse una instancia de conversaciones para intentar una salida de unidad. Sin embargo, la falta de un entendimiento reflejó los ánimos caldeados y redujo los márgenes para un acuerdo.
“Nosotros vamos a presentar la lista de Generación X”, confirmó un dirigente de peso del espacio alineado con De Loredo. La definición terminó de despejar las dudas sobre la estrategia del sector ante las negociaciones que no llegaron a buen puerto. Con lo cual, el deloredismo avanzó con el armado propio.
La alianza Generación X lleva a Matías Gvozdenovich, jefe de la bancada radical en la Unicameral, como candidato a presidir el Comité Provincia. En la Capital, el postulante es Miguel Nicolás. Entre otros cargos partidarios clave, el oficialismo definió que Marcos Ferrer, Javier Bee Sellares y Soledad Carrizo sean los delegados al Comité Nacional.
En el armado deloredista existe un cerrado respaldo a la candidatura de Gvozdenovich, mientras que los socios de Viva Córdoba —Juan Negri, Bee Sellares, Javier Fabre y Juan Balastegui— terminaron de limar diferencias con De Loredo y resolvieron otorgarle libertad a Generación X para definir el nombre que encabece la lista capitalina, cuya pulseada la ganó Nicolás.
"Vamos a desperonizar el radicalismo", lanzó el "Ruso" Gvozdenovich en un ácido comentario que sacudió a la UCR con tonada. El socio político de De Loredo, fiel a su estilo directo, acusó al PJ de Martín LLayora de meterse en la interna radical para dividir.
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Del otro lado, Más Radicalismo, lleva a Jure como candidato a presidir el Comité Provincia, secundado por Cristina Giorcelli y Franco Jular. El mestrista Pablo Farías, actual presidente del Comité Capital, es el anotado para disputar la conducción de la UCR en la ciudad.
“Ellos consideran que tienen la totalidad del partido y eso no es así. El partido no está en su totalidad con ellos”, contragolpeó una voz del frente opositor, en una señal directa contra la pretensión del deloredismo de concentrar el control partidario.
En medio de la tensión que fue creciendo en los últimos días, la alianza de Mestre atravesó fuertes sobresaltos por diferencias entre los aliados. En primer término, se conoció la resolución del partido de avanzar con la caducidad del núcleo de Jure (Córdoba con Todos), medida que ya fue apelada. Luego vino el portazo de Luis Quiroga, quien se bajó de la candidatura a presidir el partido. "Les dejo los cargos putrefactos de un partido en estado de agonía", afirmó en un duro mensaje a través de las redes sociales.
Por último, un rato antes de vencer el plazo fatal de la presentación de listas, el núcleo de Carlos Becerra y Martín Lucas (Identidad y Conducta Radical) resolvió abandonar Más Radicalismo por "discrepancias" políticas con el mestrismo. El núcleo alfonsinista sostuvo que "no se encuentra comprendido ni representado por la referida alianza en ninguna de sus instancias, efectos y alcances".
La pelea por la lapicera y el Congreso
El punto de mayor fricción en las negociaciones estuvo puesto en el reparto del poder interno. La discusión giró alrededor de una posibilidad: que De Loredo y Gvozdenovich conservaran la conducción y, por lo tanto, la “lapicera” partidaria, pero aceptaran un esquema de equilibrio en la mesa del Comité Provincia y, especialmente, en la integración del próximo Congreso Provincial.
El máximo órgano partidario será una pieza central del accionar político del radicalismo durante el próximo año. En ese ámbito se definirá la estrategia partidaria y las alianzas electorales de cara a 2027.
Por eso, Más Radicalismo reclamó una representación opositora con suficiente peso como para funcionar como contrapeso. La pretensión fue acercarse a un esquema de equilibrio, con una distribución próxima al 50-50.
El planteo fue transmitido anoche en un encuentro cara a cara entre Diego Mestre (Confluencia); Becerra (IyCR); y Fernando Montoya (Córdoba Abierta) con Ferrer. El actual titular partidario estuvo acompañado por Alejandra Ferrero y Gvozdenovich.
La oposición buscó, en ese esquema, garantizar que cualquier decisión relevante sobre alianzas futuras no pudiera ser adoptada unilateralmente por el sector de De Loredo. “Si ellos van a hacer una alianza, tiene que ser programática y nos tienen que compartir cualquier decisión. De aquí en adelante no la pueden hacer solos”, plantearon desde el espacio opositor.
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El deloredismo, sin embargo, puso un límite a esas pretensiones. Desde el oficialismo partidario consideraron que el armado opositor llegó debilitado al cierre y cuestionaron el reclamo de una representación equivalente en el Congreso.
“Tenemos 19 departamentos armados”, retrucaron desde Más Radicalismo, donde advirtieron que superaron con amplitud el piso de 13 departamentos para consolidar su participación en la interna. “Se van a llevar una sorpresa”, desafió una voz opositora, que acusó a De Loredo de sostener “un proyecto personal”. “Los personalismos no van más. Esto tiene que ser una construcción colectiva”, remarcaron desde el entorno de Mestre.
Una interna que excede los cargos
La disputa por la conducción partidaria es, en realidad, una discusión más profunda sobre el futuro del radicalismo cordobés en clave 2027.
La interna del 20 de septiembre definirá autoridades, pero también pondrá en juego el rumbo de la UCR hacia 2027. En particular, la relación con Javier Milei y el lugar que ocupará el radicalismo dentro de una eventual construcción opositora aparecen como factores de tensión entre los dos polos.
La discusión sobre la identidad partidaria atraviesa la negociación. Mientras el sector de De Loredo busca preservar el control de la estructura y mantener abierta su estrategia política hacia 2027, Mestre y sus aliados reclaman una conducción más horizontal y un esquema que impida que las decisiones estratégicas queden en manos del deloredismo.
Por eso, la pelea por algunos congresales terminó convirtiéndose en una disputa mucho mayor. Desde el mestrismo cuestionaron que se fuerce una interna que, aseguraron, nadie quería y que podía haberse evitado con un acuerdo de representación. La respuesta del deloredismo es dar pelea en las urnas al desafiar el peso que dice tener la oposición interna.
El resultado es un escenario de confrontación que ambos espacios buscaron evitar públicamente, pero que terminaron aceptando en los hechos. La interna dejó de ser una amenaza y comenzó a convertirse en una competencia concreta.
Gvozdenovich y Jure se preparan para disputar el Comité Provincia; Nicolás y Farías harán lo propio en Capital. Y detrás de esas candidaturas se juega algo más que la conducción de la UCR: quién tendrá la lapicera, quién controlará el Congreso partidario y, fundamentalmente, quién tendrá mayor capacidad para definir el rumbo del radicalismo cordobés frente a Milei y hacia 2027.