CULTURA
crítica

Cómo se construye un liderazgo

El libro también dialoga, de manera implícita pero firme, con las viejas disputas que hicieron de Rosas una figura axial de la cultura política argentina. Sin caer en apologías ni condenas simplistas, Ternavasio propone comprender antes que juzgar.

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El ensayo histórico-político de Marcela Ternavasio sobre Juan Manuel de Rosas se inscribe con solvencia en una tradición historiográfica marcada por la polémica –tal vez una de las de mayor arraigo y énfasis de diatriba– pero logra desplazarse de ella con una audacia poco frecuente. No las elude, no las desconoce ni las omite: simplemente las menciona como parte de una escenografía habitual de su campo de conocimiento. Lejos de proponer una biografía clásica, la autora construye un ensayo histórico-biográfico que toma a Rosas como prisma para interrogar los orígenes mismos de la república rioplatense. Y ese prisma a veces parece brillar en la plena opacidad de las contradicciones que impone el Restaurador de las leyes en el paraíso terrateniente.

Apoyada en un trabajo erudito sobre la correspondencia rosista –desde la década de 1820 hasta su muerte en el exilio–, Ternavasio reconstruye una personalidad de múltiples aristas: estratega político, estanciero pragmático y, sobre todo, inventor de un lenguaje capaz de dotar de densidad simbólica a un orden en formación. Rosas aparece así no solo como gobernador de Buenos Aires en sus dos períodos (1829-1832 y 1835-1852), sino como artífice de una “fe política” que permeó la sociedad, articulando adhesiones que desbordaban la mera coerción. Según la clásica biografía de Rosas escrita por John Lynch: “Rosas también gozó del apoyo de los pobres seducidos por su elaborado personaje político que era a la vez imperial, populista y paternalista. Rosas podía cabalgar y hablar como un gaucho, pero también sabía cómo afectar aires de realeza”.

Uno de los mayores aciertos del libro radica en mostrar cómo Rosas operó dentro del marco republicano para vaciarlo de sus potenciales contrapoderes: su empeño por impedir la consolidación de instancias políticas superiores a los estados provinciales revela tanto su concepción del orden como su habilidad para sostener una hegemonía sin institucionalización plena. En ese sentido, la Campaña al Desierto de 1833-1834 es leída con perspicacia como un punto de convergencia entre intereses públicos y privados, donde la expansión de la frontera beneficiaba tanto al Estado como a los sectores ganaderos y comerciales con los que Rosas se identificaba.

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El libro también dialoga, de manera implícita pero firme, con las viejas disputas que hicieron de Rosas una figura axial de la cultura política argentina. Sin caer en apologías ni condenas simplistas, Ternavasio propone comprender antes que juzgar: su Rosas no es un enigma a resolver, sino una clave para pensar cómo se construyen liderazgos capaces de producir legitimidad y obediencia en contextos de fragilidad institucional.

En definitiva, este ensayo destaca por la profundidad de su investigación, la fineza de su escritura y la audacia de su planteo. Al sumergirse en el siglo XIX, Ternavasio no se evade del presente: por el contrario, lo interpela, sugiriendo que las formas de liderazgo, los lenguajes políticos y las tensiones entre legalidad y poder siguen siendo, en esencia, problemas abiertos.

Juan Manuel de Rosas. Retrato de un líder polarizador en los orígenes de la república

Autora: Marcela Ternavasio

Género: ensayo

Otras obras de la autora: Historia de la Argentina (1806-1852); Candidata a la corona; La revolución del voto; Gobernar la revolución; Los juegos de la política;

Editorial: Siglo XXI, $ 29.900