Con el respeto y el cariño que merece Eduardo Coudet, hay una lectura que vale la pena discutir: ¿realmente River generó tantas situaciones como para justificar una victoria ante Vélez? El resultado parcial puede llevar a pensar que sí, pero los números cuentan otra historia.
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El MIllo se puso 2-0 arriba, aunque terminó con apenas tres tiros al arco. Vélez tuvo que adelantarse para buscar el empate y dejó espacios, pero el Millonario no aprovechó esos momentos y cuando el Fortín juntó coraje para sacarlo adelante, los del Coudet volvieron a mostrar dificultades para controlar el encuentro.
Y ahí aparece el principal problema: River todavía no resulta confiable. El hincha puede encontrarse con un equipo agresivo y efectivo durante un tramo, pero también con uno que pierde el control rápidamente. La victoria 2-0 ante Argentinos había dado señales positivas, aunque todavía parece apresurado tomarla como el comienzo de una recuperación.
De hecho, en aquel partido River tuvo un primer tiempo muy bueno y terminó consiguiendo una victoria que cortó una racha negativa. Pero después volvió a dejar dudas frente a Vélez. Por eso, la idea de que ese primer tiempo ante Argentinos fue un paréntesis y no una tendencia tiene argumentos para sostenerse.

El problema ya no pasa solamente por ganar o perder. River necesita encontrar una identidad y repetirla partido tras partido. El hincha necesita saber qué equipo va a ver cuando se siente frente al televisor o llega al Monumental. Por ahora, esa respuesta todavía no existe y hasta que la Banda consiga sostener durante más de un partido aquello que hace bien, cualquier mejora corre el riesgo de ser apenas un momento aislado.
En la posición 14 sobre 15 equipos en la Zona B con tan solo 4 puntos, River solo supera a Aldosivi. En la Tabla Anual cayó hasta el puesto 11 quedando afuera de los lugares de Sudamericana y a 7 de la Libertadores.
LT