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ECONOMIA / Pandemia
viernes 13 marzo, 2020

Coronavirus: cómo afecta a la reestructuración de la deuda pública

La crisis global cambia la agenda. Para algunos analistas el gobierno debería seguir con su cronograma y aprovechar el bajo precio de los bonos para ofrecer una quita importante. Otros creen que hay que esperar variables más claras.

Guzman. El ministro apunta a un déficit fiscal menor al 1% del PBI. Foto: Marcelo Silvestro
viernes 13 marzo, 2020

El coronavirus le marca la cancha a la reestructuración de la deuda pública argentina. El vencimiento autoimpuesto de cumplir con el proceso de propuesta y aceptación de los bonistas al 31 de marzo parece estar desdibujándose en el corto plazo frente al cambio de agenda internacional con el vertiginoso avance del Virus COVID-19 y su impacto en la economía global, con desplome en las bolsas del mundo. Incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) reenfocó sus prioridades y el jueves 12 se comprometió a ayudar con u$s 50.000 millones a los países que necesiten asistencia frente a la pandemia en curso. 

Puertas adentro, ayer los ministros del Interior, Eduardo De Pedro; y de Economía, Martín Guzmán; junto con el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y el jefe de la bancada del Frente de Todos, Máximo Kirchner se reunieron en la Casa Rosada para analizar el impacto del coronavirus en la economía argentina, y ver qué medidas tomar sobre el tema de la deuda externa, aunque aún no trascendieron pasos concretos.

Todo parece indicar que el proceso se alargará. En plena fase de volatilidad de mercados, con inversores que demuestran gran aversión al riesgo, algunos analistas indican que hay que esperar a que afloje la coyuntura. Otros, piensan que sería mejor acelerar ahora cuando el precio de los bonos está por el piso, y solicitar una gran quita de la deuda.

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Para el economista Salvador Di Stéfano “Los bonistas no son tontos, saben que estas crisis pasan, y que luego el país recupera capacidad de pago. Nadie querrá negociar en estas circunstancias”, consideró. Y se mostró contrario a la idea de que el gobierno siga adelante con el cronograma previsto. “Nos parece poco conveniente porque cuando reestructuras una deuda, no presentas solo una readecuación de quitas y plazos, lo que haces es explicar cómo vas a pagar lo que propones en la negociación. Con la crisis de la pandemia a escala global, nadie sabe cómo van a readecuarse las variables económicas en los mercados. Lejos de ser un buen momento, nos parece que sería prudente postergar la negociación para llevarla adelante con un horizonte más claro”, dijo.

Pablo Tigani, Director of Board del Grupo Hacer cree que haya que esperar, aunque no tanto. Unos 3 o 4 días al menos. "La mejor idea es dilatar la negociación porque la propuesta en este momento va a lucir de todos modos complicada. Los nervios de los mercados y toda la parafernalia que generó el coronavirus tiene a la gente y a los ejecutivos muy alterados", consideró en diálogo con PERFIL. Hay analistas que consideran que en esta circunstancias Argentina puede incumplir la deuda. "El país tiene un vencimiento importante en abril (cercano a los 4.500 millones) y le complicaría mucho tener que amortizarlo con reservas", consideró. Por eso, Tigani avanza con la idea de tener una mirada bien estratégica basada en 3 patas: quita, plazo y tasa. "Argentina hoy puede ofrecer la tasa de interés del Tesoro más 25 o 50 Basic Points; y como el país no puede pagar, necesita entre 5 y 10 años de gracia en términos de capital e intereses". Respecto de la quita, Tigani piensa que hay que ser bien agresivos. "El mercado dice que los bonos nuestros valen 35. Es decir que tiene que haber una quita del 65%. Es un momento para ser bien agresivo en la quita. Los mercados dicen que vale eso y eso es lo que hay que pagar", aseguró.

Juan Ignacio Paolicchi, economista de EcoGo, está convencido de que el mundo se complicó y la propuesta que eleve ahora el gobierno tendrá que ser mucho más amable de lo que se pensaba antes de que el efecto del coronavirus impactara en los mercados. “La opción es reestructurar o ir al default. Si el gobierno no reestructura, las reservas del país son muy finitas. Hay aproximadamente u$s 13.000 millones en reservas de libre disponibilidad que no alcanzan para financiar 2020 y 2021 en legislación extranjera. Tienen margen para reestructurar los bonos en legislación local pero solamente para este año. La opción es reestructurar o defaultear”, admitió. Además, recordó que el panorama se complica porque “cuántas más reservas gasta el país, más se descapitaliza el Banco Central y más riesgos de turbulencias desde el punto de vista de la inflación tiene”, dijo.

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Para Di Stéfano el default también será la consecuencia de la política actual. “El gobierno propondrá una renegociación inaceptable para los bonistas, con lo cual la cesación de pagos está a la vuelta de la esquina. El gobierno podría pagar durante el año 2020 el vencimiento de los intereses de los bonos bajo ley extranjera, declarar en cesación de pagos la deuda bajo legislación local, y avanzar en una negociación más larga.

El gobierno había asegurado que en unos días el ministro de Economía Martín Guzmán iba a dar a conocer una oferta para los bonistas. Pablo Tigani comenta que una buena idea sería esperar 3 o 4 días para no recibir un no fulminante. "Argentina tiene que jugar lo más inteligentemente posible", consideró. "A Guzmán lo veo como alguien muy inteligente y muy académico. Hoy necesitamos una especie de gerente financiero de una corporación, pero con la camiseta de Argentina", concluyó.


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