El economista Ricardo Arriazu, uno de los más respetados por el presidente Javier Milei, afirmó que “los planetas están alineados para la Argentina” y que debido al éxito será un país caro por la apreciación del peso, durante una exposición en en la 71° Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco).
Para Arriazu, la fuerte caída que arrastra la actividad de la construcción desde 2023 se debe fundamentalmente a la baja inversión pública y a las severas dificultades de financiamiento que asfixian al sector privado. “La participación de la construcción en el PBI llegó a ser del 25%, ahora está en el 3%, cuando el promedio mundial es del 6%. En viviendas y crédito hipotecario estamos en un stock mínimo. Invertimos menos que la depreciación de las viviendas”.
Para salir de este escenario, el economista señaló que la clave absoluta es la erradicación de la inflación, aunque advirtió que "eso toma tiempo". Como alternativa transitoria, propuso el uso de cuotas indexadas, pero reconoció los baches del esquema actual: “Hay que utilizar un sistema indexado, pero el salario no acompaña y los bancos no tienen fondeo”, ante lo cual sugirió la creación de un fondo compensador para subsanar esas discrepancias.
La industria y la construcción mostraron caídas mensuales en abril, según el INDEC
Asimismo, criticó con dureza la falta de ahorro de largo plazo: “Nosotros destruimos el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) y los seguros, los únicos instrumentos a largo plazo”, recomendando achicar los títulos públicos en el FGS para redireccionar esos fondos hacia el sector de la construcción.
Cuentas externas en positivo y rebote del PBI
A pesar del complejo escenario de transición, Arriazu sorprendió al auditorio con proyecciones macroeconómicas sumamente favorables para el corto y mediano plazo, apalancadas por una "cosecha récord" y el fuerte empuje de los sectores de la minería y la energía.
El economista estimó que para este año “se crecerá un promedio base de 3,5%”. Sin embargo, aclaró que el número fino dependerá de la confianza de las personas: “Se va a crecer 3,5% si se compran menos divisas y menos si se compran más”.
Arriazu estima desde 2003 los argentinos compraron unos US$ 260.000 millones y solo en 2025 adquirieron uno US$ 41.000 millones. “La pregunta es si este año van a comprar menos o más. La gente comienza a cambiar su comportamiento, pero eso depende de la confianza”, comentó.

Bajo su óptica, si el plan oficial tiene éxito y se logran eliminar las crisis periódicas de balanza de pagos, “la tasa de crecimiento se duplica del 1,7% al 3,6%”, un escenario de estabilidad donde “el crecimiento de la construcción debería ser mucho mayor al del PBI”.
El dato más fuerte de su presentación estuvo en las cuentas externas, donde corrigió al alza sus propias estimaciones por el ingreso genuino de dólares. En ese sentido, estima que el superávit comercial alcanzará los US$ 20.000 millones, con superávit en cuenta corriente. Además, las exportaciones crecerán US$ 20.000 millones más.
El proceso de "destrucción y creación" y la defensa del dólar
Arriazu explicó que la Argentina está viviendo una transformación de su estructura productiva —donde históricamente se subsidió a unos sectores en detrimento de otros—, lo que genera un inevitable proceso de "destrucción y creación".
El desafío actual radica en que la oferta de divisas proviene hoy de sectores poco demandantes de mano de obra (minería, energía, agro), mientras que los sectores intensivos en empleo (construcción, comercio, industria) están en baja. “El problema es entrar en el péndulo del ajuste y salir de él. Hoy es clave cómo me adapto, cómo cambio hacia sectores que van a crecer”, reflexionó.
En una férrea defensa de la estrategia cambiaria del Gobierno, el economista fue tajante contra las presiones devaluatorias: “Devaluar hubiera tirado todo el programa al demonio. El tipo de cambio se está apreciando. Si Argentina tiene éxito, Argentina va a ser cara”.
Según el economista, “tenemos los mejores números macroeconómicos de América Latina y el mayor riesgo país de América Latina, porque fuimos estafadores seriales y la gente tiene miedo. La tasa de interés es una antes de las elecciones y otra después y hasta que eso no se dé vuelta y la gente no entre en confianza vamos a seguir con el mismo problema”.
Hacia el final, Arriazu instó a los empresarios de Camarco a mirar el mediano plazo y no dejar pasar "el tren de la historia", remarcando el extraordinario potencial energético si se sostiene el rumbo fiscal y normativo. “Para 2030 vamos a estar exportando —solo de energía— más de 30 mil millones de dólares. Los planetas se alinearon. Tenemos una oportunidad espectacular. Pero Argentina tuvo muchas veces oportunidades que desperdició. Espero que esta vez la aprovechemos”, concluyó.
LM