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EDUCACIóN / 1 de mayo: una mirada desde la universidad sobre los cambios en el mundo laboral
domingo 3 mayo, 2020

¿Quién dijo que el trabajo del futuro es un trabajo sin derechos?

Gracias a la colaboración del área de comunicación de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), el suplemento Educación accedió a una entrevista realizada a Rubén Lucero, docente investigador de esa casa de altos estudios que profundizó sobre los desafíos en el ámbito laboral frente al avance de las nuevas tecnologías, al tiempo que ahondó sobre la necesidad de avanzar en nuevas regulaciones acerca de qué ocurrirá, por ejemplo, con el teletrabajo después del coronavirus.

Foto: UNLZ
domingo 3 mayo, 2020

Gracias a la colaboración del área de comunicación de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), el suplemento Educación accedió a una entrevista realizada a Rubén Lucero, docente investigador de esa casa de altos estudios
que profundizó sobre los desafíos en el ámbito laboral frente al avance de las nuevas
tecnologías, al tiempo que ahondó sobre la necesidad de avanzar en nuevas regulaciones
acerca de qué ocurrirá, por ejemplo, con el teletrabajo después del coronavirus.

- ¿Cómo impacta el avance de las tecnologías en los empleos?

Desde los poderes hegemónicos ya se habla de la Cuarta Revolución Industrial, que está
entrando definitivamente en una era digital, con cambios drásticos en las formas de trabajar y
producir. Estas transformaciones tecnológicas que acontecen desde fines del siglo XX están
modificando aceleradamente las formas de trabajar y producir con un impacto impresionante
sobre los empleos. Se escuchan muchas voces diciendo que las tecnologías van a destruir
empleos, sobre todo los más rutinarios, pero también se crearán muchos nuevos. Lo que no se
dice, desde estos ámbitos hegemónicos, es que serán cada vez más precarios y flexibles, y
que, fundamentalmente, a los mejores y los mayormente remunerados sólo accederá una
minoría ultra calificada. No es mi intención brindar una mirada alarmista ni apocalíptica, pero
creo que es urgente discutir un nuevo contrato social, junto a los actores sociales del mundo
del trabajo y sobre todo con el Estado, con protagonismo y liderazgo para que los agentes del
libre mercado no hagan de las suyas y saquen provecho de este escenario que se presenta de
ahora en más.

- ¿Qué sucede con las actividades de plataforma que no están reguladas por convenios
colectivos?

Este es precisamente el ejemplo más visible de lo que mencioné antes, pero no es ni será el
único, porque lo que vemos es la punta del iceberg. Ya existen plataformas para otras
actividades, en la industria, en el campo, etc. El surgimiento de estas empresas, que forman
parte de la denominada “gig economy”, se ha visibilizado principalmente en el sector de
servicios, con la forma de “plataformas digitales” o “colaborativas”, lo que se conoce como
“Uber economy”, que no recurren a la subcontratación o tercerización tradicional, sino a la
contratación directa de personas, denominados en muchas ocasiones como “colaboradores” o
“socios”. Estas plataformas digitales no contratan directamente a los trabajadores, que son
mayoritariamente monotributistas sin salario fijo, horario, francos, aportes jubilatorios,
vacaciones, ART ni otros derechos. Afortunadamente, el Ministerio de Trabajo está tomado
cartas en el asunto y está impulsando un proyecto para regular la situación laboral de
aproximadamente 160.000 trabajadores que se desempeñan como dependientes de diferentes
plataformas digitales, y si bien el proyecto no plantea una modificación de la Ley de Contrato
de Trabajo, estaría creando al menos un estatuto específico para esta forma de empleo.

- ¿Cree que es necesario repensar el modelo gremial y laboral para incluir este nuevo
tipo de actividades?

La preocupación frente al avance de las tecnologías como amenaza a las fuentes de trabajo
está presente. En la investigación que realizamos en la UNLZ relevamos 79 Convenios
Colectivos de Trabajo, y hemos encontrado que un porcentaje importante (42%) contempla la
problemática, y dentro de este universo, el 24% contienen cláusulas de negociación a través
de instancias paritarias específicas y cláusulas de capacitación, o sea que realizan un abordaje
integral que permite a las organizaciones sindicales tener información sobre cada caso en
particular y poder participar en la elaboración de planes donde se minimicen las
consecuencias para los trabajadores.

- La pandemia expandió el "teletrabajo", ¿cómo impacta en la relación empleado /
empleador?

He visto circular varios artículos periodísticos donde muchos trabajadores dicen que de esta
forma están trabajando más que cuando iban a sus trabajos a cumplir un horario. La
utilización de los dispositivos móviles en general, que hacen a esta idea de los tiempos
flexibles, podría estar vulnerando el “derecho de desconectarse” haciendo muy difusa la
barrera entre tiempo de trabajo y tiempo libre, y allí pueden radicar riesgos psicosociales para
los trabajadores. En varios países desarrollados existen regulaciones al respecto, incluso
como materia de negociación obligatoria. Este derecho a desconectarse debe ser respetado, y
ya lo ha planteado también la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

- ¿Considera que a partir de ahora se viene un nuevo mundo del trabajo?

Seguramente se van a crear nuevos empleos y se destruirán los empleos más tradicionales, y
algunos robots o algoritmos reemplazaran a los trabajadores, pero el punto central es bastante
más delicado: hay una construcción cultural sobre el trabajo del futuro. Por otro lado, las
nuevas generaciones están muy ligadas a una tendencia hacia lo independiente, a no estar
atadas a las rigideces de las reglas laborales tradicionales. Esto parece muy bueno, pero
tiendo a pensar que terminará rompiendo los lazos de solidaridad y compromisos con el otro,
y con la cuestión sindical, y eso será una gran ventaja para quienes los contraten, porque la
realidad seguramente los encuentre más aislados, con empleos precarios y pocos derechos.
Hay un cambio en las formas de trabajar, que necesita de una redefinición, pero
fundamentalmente necesita nuevas y mejores regulaciones que den cuenta de ello, y en eso
suscribo un documento que elaboró Carlos Tomada con su grupo de la Universidad Nacional
de San Martín, en donde se pregunta y nos pregunta “¿quién dijo que el trabajo del futuro es
un trabajo sin derechos?”.


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