ELOBSERVADOR
El proyecto ausente

Maternar: entre el ser y el querer

El sentido que adquiere ser madre en mujeres jóvenes, definitivamente, no es lo que era. La corta duración de las parejas y la elección de otros objetivos personales son algunos de los ejes que dejan en el olvido la maternidad.

24_05_2026_madre_embarazo_cedoc_g
Ser mujer. No implica, necesariamente, ser madre. | cedoc

El descenso de la cantidad de hijos se debe principalmente al mayor acceso a la información y el uso de métodos anticonceptivos y la postergación de la maternidad; es decir, el hecho de que las mujeres tienen su primer hijo a edades cada vez más avanzadas. Argentina atraviesa una de las transiciones demográficas más avanzadas de América Latina y el Caribe.

En mi investigación, indago acerca de las representaciones que tienen las mujeres de hasta 35 años que viven solas en la Ciudad de Buenos Aires; jurisdicción que históricamente tiene la menor tasa de fecundidad del país.

Para la mayoría de las mujeres heterosexuales entrevistadas, la maternidad es un estado que genera confusión, dudas y contradicciones. Si bien construir una familia se presenta como un “proyecto ideal” con el compañero adecuado, también implica renunciar a tiempos propios y dejar de lado la realización de carreras de grado y de posgrado, estabilidad laboral y ascenso en la profesión e incluso generar un vínculo afectivo estable o una convivencia de tales características previamente.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Este entramado de posibilidades se refleja en los testimonios de las entrevistadas: “La verdad es que en algún punto fantaseo con la idea de encontrar a alguien que me cope, que sea un buen compañero, estar enamorada, y con quien pueda construir una familia. Pero, viendo mi trayectoria y viéndome de manera un poco más objetiva, no creo que sea ese mi destino, digamos. Creo que no voy a ir por ahí. Lo veo poco probable” (mujer, 30 años, C2 -nivel socioeconómico-).

Asimismo, en la mayoría de las entrevistadas “ser mujer” no implica necesariamente “ser madre” en algún momento de la vida. La maternidad constituye un objetivo o una prioridad en la vida para algunas y para otras no. “Tengo sentimientos ‘recontra’ encontrados con eso. Yo no sé si nací para ser madre y no es mi prioridad tampoco; o sea, si no soy madre, no sentiría esa falta. Si en algún momento se me despierta un deseo más fuerte de lo que tengo ahora, podría ser” (mujer, 26 años, C3).

Estas prioridades u objetivos pueden, desde sus propias perspectivas, estar sujetas a discusión, resignificarse a lo largo del tiempo e incluso modificarse. Esto contempla la perspectiva de la planificación familiar y cuidados en el ejercicio de la sexualidad y, finalmente, en el marco de esta postergación, dejar librada la discusión y el abordaje de la temática para otro momento de la vida.

La percepción de ser joven y no sentirse apremiadas por el reloj biológico las redime de abordar dicha temática y las focaliza en otro tipo de proyectos afines y relativos al momento vital que se encuentran atravesando.

“Mirá, tengo mis dudas. No me lo planteo mucho porque siento que no es un tema que quiero abordar ahora, no sé si me veo con hijos, esa es la realidad. No sé si los quiero, no sé si tengo la paciencia o el tiempo que se requiere. Pero, como digo... Yo todavía soy joven, y no es una de mis prioridades. Por ahí no lo pienso mucho. Por lo menos ahora no, no me veo y no sé si tendría hijos” (mujer, 29 años, ABC1).

Los hijos se presentan como “responsabilidades” o “compromisos para toda la vida”, aspectos que, para los jóvenes, justamente, contrastan con la durabilidad que tienen las relaciones sexoafectivas, sobre todo en la juventud, y las posibilidades de deshacer parejas, experimentar sexualmente y, eventualmente, reiniciar un vínculo afectivo: “¡El cuidado del otro para siempre! Sí, a mí me cuesta mucho lo ‘para siempre’. Soy una persona que no puedo pensar en para siempre. Me decís algo, joya, me decís eso mismo siempre y salgo corriendo” (mujer, 31 años, C2).

Las consecuencias y las secuelas que trae aparejado el embarazo, las complicaciones físicas y fisiológicas que puedan gestarse durante el proceso e incluso afecciones que pudieran ocurrirle al bebé luego de su nacimiento, se presentan como temores a menudo acuñados por las mujeres jóvenes que, al menos en este momento de sus vidas, no estarían dispuestas a atravesar: “Tengo una amiga que fue mamá hace 1 mes y tuvo desprendimiento de placenta, prematuro, depresión” (mujer, 31 años, C2).

Finalmente, y en este marco de compromisos que se extienden para toda la vida como es la maternidad para estas jóvenes, aparece la relación y cierto paralelismo entre los hijos y las mascotas. La incorporación de estas al hogar confiere cierta carga afectiva, cuidado y atención que parecería similar o equivalente al de los hijos. Los “perrhijos” son una tendencia creciente donde las mascotas ocupan roles de compañía y apoyo emocional que trasciende a este segmento etario y que nos invita a repensar en nuevos conceptos de familia.

*Licenciada en Sociología, Profesora de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial en Sociología, Doctora en Sociología y Especialista en Política Internacional.