El astronauta Victor Glover, que formó parte de la misión Artemis II, concedió una entrevista a Oprah Winfrey donde reconoció “Lo primero es aprender a sentirse cómodo con las grandes preguntas” y agregó: “No tengo la respuesta a todo”.
Según La Nación, que recogió parte de la entrevista realizada para el ciclo The Oprah Podcast,, el piloto de la cápsula Orión explicó: “Nos apresuramos demasiado a defender una posición y a querer debatir, pero debemos aprender a apreciar las preguntas en sí mismas. Estoy muy cómodo sin saber”.

Cuando la conductora le preguntó sobre la posible existencia de vida en otros planetas, Glover explicó que, dado lo grande que es el universo, es una posibilidad a tener en cuenta, sin embargo, reconoció que, a pesar del esfuerzo realizado por la NASA y los gobiernos que colaboran con ella, todavía no se halló nada.
En ese contexto, el astronauta reivindicó estas misiones espaciales: “Es una oportunidad masiva para que haya algo ahí afuera, pero también un recordatorio de cuán importante es que nos cuidemos los unos a los otros”.
Y luego habló de cómo salir del planeta cambia la visión sobre la vida y la sociedad. “Desearía que pudiéramos encontrar una forma de llevar a miles de millones de personas al espacio para que vieran esa perspectiva; no arreglaría todos los problemas del planeta, pero sin duda nos daría una nueva forma de ver las cosas y construir consenso”, explicó.
Para cerrar afirmando: “Desearía que todo el mundo pudiera extrañar la Tierra; es un regalo poder decir que la extrañé, y al regresar, todos nos sentimos como embajadores de ese sentimiento”.

El regreso de la misión Artemis II
Los astronautas estadounidenses Christina Koch, Victor Glover y Reid Wiseman, junto a su compañero canadiense Jeremy Hansen, amerizaron el pasado 10 de abril en el océano Pacífico, frente a la costa de California, tras un viaje de ida y vuelta alrededor de la Luna de diez días.
Su nave Orión consiguió atravesar la atmósfera terrestre a más de 38.000 km/h, con temperaturas superiores a los 2.700 grados Celsius provocadas por la fricción. “Houston, aquí Integrity (apodo de la nave). Los recibimos fuerte y claro”, declaró el comandante Wiseman.

Y agregó: “¡Qué viaje!”. Luego confirmó que tanto él como sus compañeros se encontraba en óptimas condiciones físicas pese al reto que acababan de superar, al ingresar en la atmósfera terrestre a más de treinta veces la velocidad del sonido.