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INTERNACIONAL / una salida cuestionada
sábado 24 noviembre, 2018

‘Divorciados pero conviviendo’: Europa vota este domingo el acuerdo para el Brexit

Bruselas debe aprobarlo antes de que pase por el Parlamento británico. Los expertos dicen que no habrá grandes cambios en el vínculo con Londres. Dudas sobre el liderazgo de May.

por Facundo F. Barrio

¿Lo menos malo?. El gobierno de Theresa May argumenta que éste es el mejor acuerdo posible con la UE. Aunque lo rechazan propios y ajenos. Foto: ap y afp

Si todo sale según lo previsto, la Unión Europea aprobará este domingo el acuerdo para el Brexit pactado con el gobierno de Theresa May. Bruselas debe dar el visto bueno al proyecto antes de que pase por el Parlamento del Reino Unido en diciembre. Cuestionado por propios y ajenos, el acuerdo que negoció la primera ministra británica no provocará cambios significativos en la relación entre Londres y la UE, al menos en el corto plazo.

Tras un año y medio de negociaciones, ambas partes cerraron esta semana un borrador de “declaración política sobre la futura relación”, no vinculante, que acompañará el acuerdo de divorcio a votarse mañana en la cumbre del Consejo Europeo. La declaración fija como objetivo mantener vínculos estrechos luego del Brexit, a partir de criterios generales como el libre comercio, la alineación normativa y la cooperación en materia de seguridad.

Londres y la UE también acordaron un período de transición hasta el 31 de diciembre de 2020, durante el cual el Reino Unido permanecerá en el mercado único europeo y la unión aduanera. Además, se resolvió que ese período podrá extenderse hasta fines de 2022, dos años más de lo que se había previsto inicialmente.

Los expertos señalan que los términos del acuerdo implican que el Reino Unido y la Unión Europea serán, al menos por unos años, “divorciados que aún viven juntos”, según graficó días atrás la revista Foreign Policy.

“A corto plazo, el período de transición implica que muchas cosas se mantendrán igual: las normas de la UE seguirán aplicándose en el Reino Unido, aunque el Reino Unido no participará directamente en la toma de decisiones de la UE”, dijo a PERFIL el profesor Michael Gordon, catedrático de Derecho Constitucional de la University of Liverpool. “Después de eso, se extenderá el período de transición o se pactará un acuerdo futuro permanente. Esa relación futura no será tan estrecha como la actual, pero aún está por verse qué tan cercana será”, agregó.

La permanencia del Reino Unido en el mercado único europeo y la unión aduanera hasta que se firme un acuerdo permanente implica que el perfil comercial de la relación no variará durante el período de transición y se definirá en conversaciones posteriores. Cuando llegue el momento de negociar, Londres tendrá que hacerlo luego de haber perdido sus derechos políticos de miembro de la UE: ya no asistirá a las reuniones del Consejo, no designará miembros para el Parlamento Europeo ni comisionados, etcétera. En principio, ambas partes están de acuerdo en ir hacia una “zona de libre comercio que combine una profunda cooperación en reglamentación y aduanas”.

Una de las mayores preocupaciones de los leavers es la restricción a las migraciones. May asegura que el acuerdo devolverá al Reino Unido “el control total de quiénes viven aquí”. Sin embargo, según el borrador, los derechos de los ciudadanos europeos que ya viven en el Reino Unido quedan garantizados “para toda su vida”. Pese a las promesas de May, los artículos 15 y 16 del acuerdo dicen que los ciudadanos de la UE seguirán teniendo derecho a viajar y trabajar libremente en el Reino Unido.

En materia de seguridad, ambas partes acordaron establecer mecanismos de cooperación en la lucha antiterrorista, aunque la declaración señala que eso quedará sujeto a que el Reino Unido acepte subordinarse al Tribunal de Justicia de la UE. De hecho, el artículo 158 estipula que la autoridad del Tribunal seguirá siendo suprema sobre Londres hasta ocho años después del período de transición. Respecto de la cuestión irlandesa, se declaró la “determinación” de Londres y Bruselas para hallar una solución alternativa a la controvertida propuesta de establecer una frontera aduanera interna con Irlanda del Norte si el Reino Unido abandona el mercado único europeo.

El gobierno de May aduce que éste es “el mejor acuerdo posible” en las delicadas circunstancias políticas en las que fue negociado.

“No es lo mejor que se podría haber hecho en términos de evitar daños a la economía británica: todos los pronósticos financieros dicen que la situación del Reino Unido empeorará al dejar la Unión Europea”, señaló a este diario Tim Bale, profesor de Ciencia Política de la Queen Mary University of London. “Pero, dada la insistencia del gobierno en poner fin a la libre circulación y tener derecho a negociar acuerdos comerciales con otros países, y por lo tanto abandonar el mercado único, es lo mejor que se puede hacer en el corto plazo”.

Opositores a May por izquierda y por derecha coinciden en algo: creen que, en los términos actuales del acuerdo, se perderán los beneficios de ser miembro de la UE sin obtener casi nada a cambio. De la fortaleza política de May en las próximas semanas (ver recuadro) dependerá que la letra pactada sea o no lo que guíe el trámite de divorcio.

Tres escenarios con May protagonista: Suponiendo que Theresa May sobreviva políticamente a la rebelión interna en el Partido Conservador, a partir de ahora pueden ocurrir tres cosas con el acuerdo para el Brexit. La primera, y en principio la más probable, es que May logre mayoría en el Parlamento británico y se apruebe el divorcio con la Unión Europea a partir del 29 de marzo de 2019, en los términos previstos actualmente.

Pero, si el gobierno no reuniera votos suficientes para validar el acuerdo, se abrirían dos caminos. May podría convocar a elecciones generales, una opción poco factible ya que los conservadores están sufriendo en las encuestas debido a su accidentada gestión del Brexit.
May también podría llamar a un segundo referéndum sobre la salida o no de la Unión Europea, aunque la premier ha rechazado explícitamente esa alternativa. Las posibilidades de que eso ocurra crecerían si se produjera una situación prolongada de “punto muerto” en el Parlamento. Sin embargo, al menos por el momento, el gobierno de May se esfuerza en que, en el peor de los casos, la cuestión sea “este acuerdo u otro” y no “Brexit o no Brexit”.
Por su parte, la Unión Europea anticipó que estaría dispuesta a posponer la fecha para la salida del Reino Unido si el camino elegido fuera el de un segundo referéndum, pero no simplemente para reformular las actuales negociaciones.


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