El ciclo de eventos políticos, Derecha Fest, es conocido como "el evento más antizurdo del mundo", según la definicion de los organizadores, que reúne a oradores libertarios, debates culturales contra la izquierda y seguidores del presidente Javier Milei. A partir de una entrevista de Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el economista Mariano Fernández analizó la transformación política y económica y afirmó: “A mí, particularmente, me da un poco de temor” cómo el mandatario abandonó el liberalismo pragmático para adoptar una postura dogmática y mesiánica, influenciable según su entorno.
El economista argentino, profesor y analista, Mariano Fernández, es conocido por su trabajo académico y sus críticas al gobierno actual. Se desempeña como profesor en la Universidad del CEMA y como economista asociado en el Centro de Economía Aplicada de esa universidad. Además, fue profesor de Macroeconomía, Macroeconomía Superior y Finanzas Internacionales en distintas universidades de Buenos Aires, y publicó artículos de análisis económico.
Déjeme completar la presentación de nuestro locutor, que al mismo tiempo fue una de las personas, los economistas cercanos a Milei, que lo conocen de la época en que no era presidente. ¿Está traicionando, de alguna manera Milei, a liberales, lo que representa Ucema, en el control de cambios, que finalmente no se libera nunca?
Evidentemente sí, el Milei que tenemos hoy es distinto mucho del Milei que conocimos hace mucho tiempo. Porque pasó bastante agua bajo el puente y muchas cosas han cambiado y son distintas. Dejó de ser un ente de las ideas liberales, donde siempre uno tenía discrepancias, pero eso es normal, que entre los liberales haya algún tipo de discrepancia.
Pero yo creo que ahora se ha transformado en un dogmático de la derecha, de la derecha más reaccionaria que podemos imaginar. Es decir, a mí me hace acordar, esto parece como si viajáramos al pasado, en la década del 30. Cuando uno ve cosas como festejos como estos en Mar del Plata, la Derecha Fest, a mí particularmente me da un poco de temor. Porque esto es las antípodas de cualquier idea liberal y cualquier aproximación democrática.
O sea, casualmente, para ponernos en contexto con la audiencia, el liberalismo plantea como método científico la refutación. Es decir, todo tiene que ser refutable, tiene que haber un grado de crítica, tiene que haber un grado de consenso y tiene que haber la posibilidad de continuamente agregar nuevo conocimiento a través de ese proceso dialéctico. Conocimiento que nadie tiene la absoluta y total verdad. Y lo que vemos aquí, por el contrario, es un dogmatismo de una idea de verdad única, yo diría teocrática, no sé si se permite la palabra, que sería casualmente todo lo contrario del modelo científico, que es siempre creer en la refutación.
Desde ya ahí hay que recalcar una cosa que creo que todos aquellos que son liberales, y creo que mucha gente es liberal y no sabe que lo es, y es que una de las cosas que define al liberalismo es la transversalidad en las ideas y no el dogmatismo. Y como vos dijiste, todo esto está sustentado en el espíritu científico.
Hoy el gobierno de Javier Milei tiene, como vos dijiste, tintes religiosos, con una impronta claramente religiosa. Acorde a los tiempos actuales, esta religiosidad y este carácter teocrático, extraño y raro, atraviesan al gobierno de Milei. No está aislado en el mundo: hay un resurgimiento de estas ideas, un resurgimiento, yo diría, de los odios. El odio a lo diferente, el rechazo a las ideas distintas. Todo esto es lo que está pasando hoy y Argentina no está ajena. Argentina, además, tiene una particularidad. Eso lo ilustra muy bien Loris Zanatta: el país tiende siempre a irse a los extremos.
Acá hay dos visiones. Yo creo que, cuando compartimos la presentación del segundo libro de Juan Luis González, aparecen dos perspectivas. Una es que Milei cree realmente lo que dice y entra en una especie de estado religioso, espiritual y reflexivo. La otra es que Milei se ha transformado y, podríamos decir, ha sido poseído por una idea unívoca. Y también está la posibilidad de que, en realidad, Milei se acomode: que sea un político mucho más hábil de lo que mucha gente cree y que se adapte a las necesidades del cargo, de la época, del momento, de los posibles aliados, de si está Donald Trump, y que acomode su idea no en oposición al dogmatismo, sino en un oportunismo político del más pobre, faltándole el respeto a Maquiavelo, pero al menos a lo que el adjetivo que convirtió su apellido significa, maquiavélico. ¿Cuál de las dos hipótesis te inclinás vos?
La respuesta que yo creo es que son las dos, con la particularidad de que una de las características que tiene Javier es que adopta la forma del recipiente que lo contiene. Entonces, dependiendo de quién esté a su lado, es la forma que asume y la manera de hacer política que adopta. Por eso es importante quién lo rodea, porque es una persona muy influenciable; de alguna forma, es una persona débil. Más allá de eso, existe una cuota de oportunismo político, existe maquiavelismo. Sin maquiavelismo la política muere, no se podría gobernar, y aproveche las oportunidades.
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Entonces son las dos cosas, en un líder distinto al que tuvimos hasta ahora.
MV cp