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MODO FONTEVECCHIA
Ilusión financiera

“El endeudamiento de las familias amortiguó la crisis de 2025 y hoy pagamos el costo”

El economista Jorge Vasconcelos advierte que el boom del crédito real en el segundo semestre alivió la calle, pero generó un endeudamiento que hoy actúa como un "cisne negro" y frena la reactivación del mercado interno.

Jorge Vasconcellos 11122025
Jorge Vasconcellos | Captura Web

Acceder al crédito nunca fue tan fácil, ni sus consecuencias tan duraderas. Al analizar por qué la recesión no generó una sensación de crisis total el año pasado, Jorge Vasconcelos, en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), destacó el rol de las billeteras virtuales y las tarjetas: "El tema del celular ha sido un elemento relevante en toda esta dinámica, porque a un clic uno se puede endeudar". Esta inmediatez permitió a las familias equilibrar la pérdida de poder adquisitivo con deuda. El problema, explica el economista, es que ese proceso de recomposición es "gradual, lento y costoso".

Jorge Vasconcelos es licenciado en Economía por la Universidad Nacional de la Provincia de Córdoba, se desempeña como investigador jefe de IERAL (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana), perteneciente a la Fundación Mediterránea. Desde este cargo, lidera estudios sobre la coyuntura económica de la Argentina y de América Latina.

Tenemos el índice de precios de la Ciudad de Buenos Aires, que en mayo fue 2,1%. Las predicciones para el índice nacional es que va a ser 2,3%. Plantea una desaceleración significativa respecto a lo que teníamos hace dos meses; de cualquier forma, sigue siendo alta. ¿Cuál es tu propia evaluación de estos datos?

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En realidad, creo que la última vez que hablamos se veía que lo de marzo, que había sido una inflación del 3,4% en el mes, era un pico que era difícil que se repitiera. Y por las condiciones tan frías de la demanda de bienes de consumo y de servicios, era esperable que desacelerara, y eso efectivamente se está dando. Lo bueno es que se está dando sin necesidad de que el gobierno suba las tasas de interés.

Las tasas de interés están muy altas para créditos personales, pero las de cortísimo plazo hace tres meses que están en el 20% anual, aproximadamente, y no fue necesario apretar el torniquete monetario para que esta desaceleración en la tasa de inflación ocurra. Y es posible que el dato de mayo esté en línea con lo que se conoce ya para la Ciudad de Buenos Aires: 2,1%, puede ser 2,2%, 2,3%. Y tampoco se espera para junio un rebote de la tasa de inflación. Eso, sumado a cierta calma en el mercado cambiario, que el tipo de cambio se ha acomodado en las últimas semanas, podría alimentar la posibilidad de algún piso en torno al mercado interno.

¿Imagina que en la primavera tendrá un uno adelante, como decía el gobierno?

Es difícil. Yo creo que el gobierno debería darse por satisfecho si hubiera un par de meses con una inflación en torno al 1,5% o 1,7% mensual. Exigir más implicaría endurecer condiciones de la política fiscal y monetaria que no son convenientes en este momento.

La principal preocupación de la macro es que el nivel de actividad está estancado y con cierta tendencia descendente desde hace muchos trimestres. Y eso, obviamente, desde el punto de vista político, también seguramente le preocupa al gobierno, en el sentido de que de cara a las elecciones, el tema de que el mercado interno funcione y haya movimiento es muy relevante en términos políticos.

O sea, yo creo que también es cierto que en la industria empieza a separarse claramente por segmentos. Y posiblemente la industria de alimentos pueda dar algún oxígeno en cuanto a nivel de actividad. La industria de alimentos es casi el 30% del total de la industria. Mientras que hay otras actividades industriales como textiles, calzado, neumáticos, incluso una parte del segmento automotriz, sobre las cuales hay pocas expectativas de que puedan dar vuelta ese fenómeno, porque no se trata de un fenómeno coyuntural, sino estructural de la economía para esos cuatro sectores que mencioné: de textiles, de indumentaria, calzados, el caso de neumáticos y también parte del segmento automotriz.

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Cuando digo parte del segmento automotriz, me refiero a las actividades, a las industrias que no habían tenido una acción exportadora relevante en el último tiempo. Hay que subrayar que sí existen actividades de fabricación de vehículos que son competitivas y que tienen una proporción de exportaciones incluso superior; hay más exportaciones que ventas en el mercado interno en algunos casos. Y eso, es parte de lo que quisiéramos que ocurra en el resto de la industria.

Para lo que usted mencionó, la industria alimenticia que representa el 30% del total, alimentos subió por arriba del índice promedio: 2,8%. También suben por arriba del promedio del índice de inflación los servicios, que son los dos elementos inelásticos. La gente necesita comer y tiene que pagar los servicios, dejando cada vez menos capacidad de consumo de cualquier otro bien que no sean los inelásticos, los imprescindibles. Podríamos también poner que transporte sube por arriba de la inflación. ¿Existe alguna posibilidad de que haya una reactivación cuando la capacidad de consumo de los salarios es cada vez menor?

Este año la economía apunta a un crecimiento modesto, entre el 2,5% y el 3% anual. El centro de gravedad muy desplazado hacia las actividades que tienden a tener un sesgo exportador, lo cual es bueno para la macroeconomía, en el caso de minería, hidrocarburos y también parte de la actividad agroindustrial. El tema del mercado interno, yo creo que ahí hubo un problema de falta de crédito que acentuó, y un encarecimiento del crédito muy fuerte, que acentuó los problemas del consumo.

Si uno mira cuando empezaron los ajustes de tarifas, uno decía: "Va a haber que pagar más por la luz, el gas, el transporte, va a quedar menos margen para el resto de las actividades". Apareció un cisne negro para el consumo, que es el endeudamiento de las familias. O sea, el endeudamiento de las familias hoy, para aquellas que quieren cumplir, que se resisten a entrar en los índices de morosos, eso hoy es un elemento importante del gasto mensual. Y el proceso de recomposición de esa cuestión no es rápido.

Entonces, ahí hay un tema, y por eso insisto en que el hecho de que el Banco Central haya podido mantener las tasas de cortísimo plazo en el 20% anual, que está por debajo de la inflación, eso puede ayudar a reconstituir. Pero en ningún caso vamos a poder tener algún boom. O sea, va a ser una recuperación gradual, lenta y costosa por estos fenómenos que estamos mencionando.

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Antes nos preocupaba el efecto de desplazamiento que iba a tener sobre el consumo la cuestión de la luz, el gas y el transporte, y ahora nos encontramos preocupados por la incidencia que tienen las cuotas de los créditos en las familias. Porque además ahí ha habido un tema, o sea, la cuestión de los celulares, la posibilidad de con un clic acceder a un crédito.

Porque cuando uno accede a una tarjeta de crédito, está accediendo a un crédito; esta tarjeta tiene un margen de consumo permitido, y si después, a los 30 días, no hay capacidad para cancelar lo que se consumió en el mes, ahí empiezan a aparecer estos temas de endeudamiento. Que repito, es muy fácil hoy endeudarse, a diferencia de épocas anteriores donde uno quería tomar un crédito y tenía que hacer todo un papelerío, eran decisiones mucho más meditadas.

Lo mismo que el terrible fenómeno del juego. O sea, el tema del celular ha sido un elemento relevante en toda esta dinámica, porque a un clic uno se puede endeudar porque tiene una tarjeta nueva, o se puede endeudar porque juega en los sitios de apuestas y pierde. En fin, hay un problema ahí que no es fácil de solucionar ni va a ocurrir por milagro.

Entonces me pregunto, y en realidad le pregunto, si la menor caída que hubo, la menor recesión que hubo en 2024, el año del fuerte ajuste que realizó el gobierno, que sorprendió a muchos, inclusive en el segundo semestre del 2024, que a pesar del fuertísimo ajuste no se producía una sensación de crisis como la que vivimos, por ejemplo, en el año 2002, si fue resultado de que, en realidad, el endeudamiento desplazó esa sensación a hoy. Es decir, las personas lograron equilibrar parte de la pérdida de sus ingresos con deuda que hoy están pagando, y entonces hoy se siente parte de la recesión que no se sintió en 2024.

Es muy bueno ese punto, porque las estadísticas confirman totalmente esa conjetura. En el segundo semestre de 2024, el PIB estuvo creciendo a un ritmo anualizado de dos dígitos, o sea, por encima del 10% anual para el semestre. Y el crédito en ese periodo se incrementó en términos reales, por encima de la inflación, un 40%.

Entonces, cierto optimismo después de que se pasó lo peor, en el primer semestre de 2024 y todas esas facilidades. Y en ese momento, tasas de interés que no estaban altas, generaron este efecto que alivió mucho el segundo semestre de 2024. Y parte de ese alivio todavía lo estamos pagando, porque después la tasa de interés subió mucho y el nivel de actividad se desaceleró, y la tasa de interés fue muy positiva en términos reales. Eso también juega. O sea, hasta fin de 2023 era sencillo ser gerente de finanzas de uno mismo: uno se endeudaba y la inflación pagaba la cuenta. Y eso cambió 180 grados.

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Y eso ¿nos podría hacer ser optimistas respecto de que una vez que se paguen esas deudas, va a haber más capacidad de consumo en 2027?

Sí, yo creo que el tema del 2027 es más bien esta cuestión, que también es motivo de preocupación, es que las reservas del Banco Central han mejorado pero todavía se encuentran en niveles muy bajos para que eso sea un garrote para disuadir compras de dólares a aquellos que quieran comprar dólares por el año electoral.

Nosotros hemos hecho un cálculo por cada 500 mil; o sea, si la gente se asusta y va y compra dólares y los saca del sistema bancario, o sea, van al colchón, cada 500 millones de dólares que en un mes se van al colchón, la restricción de la demanda es equivalente al 2,4% de los salarios pagados de ese mes, de los salarios en sentido amplio. Estoy computando formales e informales, jubilados, no jubilados, planes sociales. Es decir, cada 500 millones de dólares que se van al colchón, la demanda de este mes se contrae el equivalente a 2,4% de los salarios cobrados ese mes, en el mismo mes.

Entonces, el tema del 2027 va a estar más dependiente de expectativas políticas, el nivel de reservas que tenga el Banco Central para frenar corridas y la propia expectativa de la gente respecto de qué puede ocurrir. Ya hemos conversado en anteriores oportunidades que Argentina es diferente por su bimonetarismo, es diferente al resto de los países de la región.

Conocemos bien la situación en Brasil, donde hay polarización también, Lula versus Bolsonaro, etc., u otras opciones que aparezcan, el nuevo Bolsonaro, y ellos tienen elecciones a fin de este año pero ahí, en todo caso, si hay expectativas más optimistas o más pesimistas sobre las empresas, la rentabilidad, se reflejan en la bolsa o se reflejan en alguna retracción de consumo, pero no se reflejan en subas inauditas de los dólares.

RM/fl