sábado 26 de noviembre de 2022
OPINIóN opinión

La trampa de crecer y que no alcance

12-12-2021 01:41

El Gobierno se encamina a celebrar un crecimiento del 9% en la economía; con ese dato recuperará todo lo que se perdió en el pandémico 2020. La Argentina, el país de los contrastes, será entonces el que más se desplomó del G20 el año pasado y uno de los que más crecerán este año. Pero crecer podría ser una trampa.

La economía quedaría en el piso 2019, el año en que (antes de que aterrizara el covid) la Argentina ya estaba en recesión y había cerrado un año con una inflación del 53,8%, las más alta en 28 años. Con ese nivel de crecimiento este año habrá varias cuestiones que el equipo económico deberá explicar. 

Primero, ¿por qué no cerraría ahora con el FMI? Uno de los argumentos es crecer para poder pagar y el mismo Gobierno saldrá a mostrar como fortaleza propia ese crecimiento. Difícil tarea la de explicar este punto al Fondo Monetario que sigue aguardando lineamientos macroeconómicos para enviar a una misión desde Washington a firmar el acuerdo. El viernes difundió un comunicado en el que reconoce logros en el país pero advirtió también que faltan avances  y, de hecho, no hay fecha para cerrar un acuerdo. 

Segundo: los diferentes sectores empresarios no vislumbran un escenario heterogéneo en ese incremento ni tampoco en lo que vendrá, aunque también es cierto lo que les reprocha el Gobierno: que a principios de este año pensaban que producirían (y ganarían) mucho menos.

Los empresarios se ven en una encerrona porque les resulta difícil cuestionar al Gobierno cuando la economía crecerá. Sin embargo, la previsibilidad que prefiriría el establishment no asoma y hay mucha preocupación en entidades como el Foro de Convergencia Empresarial respecto del nivel de las reservas del Banco Central. En el BCRA, confían en que podrán engordarlas en el corto plazo si la inflación se desacelera. 

También desde el Grupo de los Seis (que engloba a la industria, el campo, la construcción, el comercio, la Bolsa y los bancos) le hicieron saber al jefe de Gabinete, Juan Manzur, que el crecimiento solo no alcanzará para invertir y generar empleo privado en 2022. 

Por último, el mayor crecimiento no garantiza precios más altos. A medida que la economía se fue abriendo en los últimos meses, los precios se fueron recalentando en los sectores que buscaban recuperar el tiempo perdido. No hubo un solo cálculo de inflación que haya acertado el equipo económico durante todo este año. Tampoco, el congelamiento de precios logró el objetivo que se había trazado para freezar la suba de precios.

El dato que el Indec difundirá la semana próxima desterrará la idea de que con el congelamiento de precios se desaceleró la inflación, el mes volvería a estar en torno al 3% y la suerte echada para un año que no logrará perforar el piso del 50%. El equipo económico, de hecho, derritió la posibilidad de prorrogar más allá del 7 de enero el congelamiento y transita ahora hacia acuerdos de precios, con posibles consensos entre las partes. Inflación mata congelamiento.

Diciembre tiene un componente estacional y no logrará el milagro de contener los precios a pesar de los anabólicos para el consumo que estudia el Gobierno para Navidad y Año Nuevo. Ni siquiera que la economía crezca 9% este año parece alcanzar para helar la compleja inflación argentina.

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