lunes 27 de septiembre de 2021
PERIODISMO PURO NÉSTOR GRINDETTI
18-07-2020 22:27
18-07-2020 22:27

"La salida tendrá una complejidad enorme y va a ser mucho más difícil que la del 2001"

Quien fue mano derecha de Mauricio Macri utiliza la palabra “formidable” para describir su vínculo con Alberto Fernández. Gestionó la economía en el mejor momento del PRO en la Ciudad, pero cuando Cambiemos gobernó la Nación pasó a conducir un partido tradicionalmente peronista del Conurbano, Lanús. Sobrevivió en 2019 y ahora gestiona la crisis sanitaria y social.

18-07-2020 22:27

—Esta nota la hacemos cuando estás en cuarentena porque tu señora dio positivo de Covid-19. Se inserta en una saga: la de un Conurbano en crisis, por la situación sanitaria, económica y social. En esta saga los últimos tres intendentes del Conurbano entrevistados estaban cumpliendo cuarentena por casos de coronavirus: Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora, contagiado; luego Jorge Ferraresi, de Avellaneda, también en cuarentena, y ahora vos, lo que indica de alguna manera el crecimiento exponencial que está teniendo el coronavirus en el Conurbano. ¿Cómo fue el caso del contagio de tu señora, ¿cómo está llevando adelante esa cuarentena?

—Hace la cuarentena aislada en su habitación. Yo estoy en otro sector de la casa. No está claro cómo se contagió. Nos hemos cuidado como se cuida todo el mundo, pero evidentemente hay detalles. El virus es tremendamente traicionero y, por eso, cuanto más cuidados tengamos, mejor. No tenemos un parámetro claro de dónde Karina (N de R: Spalla) se contagió, porque no estuvo con nadie con síntomas en los últimos 15 días. Evidentemente, debe haber sido en alguna compra, en el supermercado. En algún momento ocurrió. Esto muestra que tenemos que cuidarnos mucho. Y que le toca a todo el mundo.

 —¿Ustedes viven en Lanús?

—No. Vivimos en Caballito.

—¿El contagio fue en la la Ciudad de Buenos Aires?

—Dentro de la Ciudad, efectivamente.

“Hay miedo a enfermarse, a quedarse sin trabajo, a quedarse sin sustento.”

—¿Qué diferencias percibís entre Caballito y Lanús respecto al cumplimiento de las cuarentenas y la crisis económica?

—Veo un acatamiento importante. Nosotros estamos en un barrio que realmente es muy barrio. No hay prácticamente comercios, salvo algunos gastronómicos que obviamente están cerrados. La presencia del vecino en la calle es muy baja. A Lanús lo recorro más y por más sectores: sectores comerciales, barrios, barrios populares, barrios más del centro. Lo cierto es que en estos 15 días hubo un altísimo acatamiento. Estoy gratamente sorprendido por eso. Más allá de la angustia que tienen sobre todo la mayoría de los comerciantes, de las pymes que continuamente están en contacto con nosotros, estos 15 días hubo una sensación de que esto había que tomárselo muy en serio. El vecino creyó que, si hacíamos este esfuerzo, a partir de la semana que viene podríamos tener mayor posibilidad de que hubiera actividad económica. Estos 15 días realmente fueron magníficos en términos de conciencia del cuidado.

—Hace cuatro semanas entrevisté a Mario Ishii, intendente de José C. Paz, el primero de esta saga. Estimó que para fin de agosto podría haber una explosión. Concretamente, comparaba la crisis económica que genera el coronavirus con la de 2001 y decía que podría ser incluso peor. Obviamente, Lanús no es lo mismo que José C Paz. No es lo mismo el primer cordón que el tercero, pero: ¿cuál es la situación en Lanús?

—No veo en Lanús ningún tipo de explosión. Sí veo, porque eso no se puede soslayar, que hay angustia, temor; hay miedo a enfermarse, a quedarse sin trabajo, a quedarse sin sustento. Todo eso está presente. Pero estamos haciendo un trabajo mancomunado entre Lanús, la Provincia y la Nación, cada uno aportando lo suyo. El Estado tiene una presencia realmente muy importante. La situación del coronavirus tiene tres patas: la sanitaria, la social y la económica. En lo sanitario hemos cubierto hasta donde entendemos que es razonable. El municipio agregó 300 camas para aislamiento a los hospitales provinciales. Hoy tenemos 60% de camas de terapia intensiva ocupado. Ese es un andarivel en el que se está haciendo todo lo que hay que hacer. Podemos hablar después de la salida a la búsqueda del virus con los operativos en los barrios. Eso se está cumpliendo también. En cuanto a lo social, si nos referimos a algo tan esencial como la alimentación, también contamos con la ayuda de la Provincia, de la Nación. Apareció un nuevo agente para atender en cuestiones alimentarias: es el cuentapropista, el vendedor ambulante, el profesional joven que se ha quedado sin sustento, que se ha quedado sin ingreso y que hoy demanda alimentos y requirió de parte del municipio hasta una logística distinta. Es un vecino que no está acostumbrado a pedir comida, no sabe dónde están los comedores comunitarios. Eso sí generó una cuestión adicional, pero está atendido también, entiendo que suficientemente. En términos de alimento se puede decir que la demanda es infinita. Luego, está la actividad económica. En este sentido, tenemos una presencia muy efectiva. Trabajamos los protocolos, estamos muy encima, tanto del comercio como de la industria. El vecino promedio hoy en Lanús ve un Estado presente. No veo sinceramente ninguna posibilidad de desborde.

El intendente de Lanús, Néstor Grindetti, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
Nueva pobreza: “Apareció un nuevo agente para atender en cuestiones alimentarias: el cuentapropista, el vendedor ambulante, el profesional joven que se ha quedado sin sustento”. (Foto: Juan Obregón)

—¿Vos en 2001 estabas en la Argentina?

—Sí. En 2001 salí hacia el sector privado. Tuve que terminar mi carrera profesional en el sector privado. Eso sucedió en parte por la crisis.

“Bullrich discute temas en los que no nos vamos a poner nunca de acuerdo con el kirchnerismo.”

—¿Vos estabas viviendo en Brasil en ese momento o ya habías vuelto a la Argentina?

—En Brasil no viví nunca. Sí estuve yendo de lunes a viernes durante el año 98.

—Es casi vivir.

—Sí. Fue en el año 98, principios del 99. En 2000 estaba acá y lo sufrí. Ahora hay una diferencia importante. La caída de 2001 fue de alguna manera anunciada. Veníamos en una pendiente, era como un avión que venía bajando fuerte pero venía en pendiente. Acá vimos una caída abrupta vertical en cuatro meses. Eso es una diferencia que no es menor, en términos de capacidad de reacción, tanto del sector público como del privado.

—Fuiste ministro de Hacienda del gobierno de Macri en la Ciudad y luego dejaste de serlo para ser intendente de Lanús. Los últimos dos años y medio de Macri, la caída se pareció a la del 98/99. Es decir, la Argentina no venía en una situación estable, como Estados Unidos, y cayó de repente. La crisis del coronavirus se agrega a una económica, con una devaluación muy grande, con una recesión muy grande que arrancó en 2018.

—No cabe ninguna duda. No estoy diciendo que veníamos bien. Lo que digo es que, en todo caso, se produjo una caída forzosa en un período muy corto. La otra diferencia con 2001 es que en ese momento afectó a la Argentina. Hoy es una situación global. Por eso tenemos que tener cuidado cuando pensamos en la salida de la pandemia: el mundo también se está mirando un poquito a sí mismo, está viendo cómo puede resolver sus propios problemas. Esta caída abrupta se da en una Argentina que no tiene una moneda sólida. Angela Merkel en Alemania se da el lujo de tirar cientos de miles de millones de euros porque tiene una moneda fuerte. Esas son las diferencias en el hoy: esto tiene caída abrupta y además una generalización en todo el mundo.

“En este momento, lo mejor que podemos hacer los políticos es escucharnos.”

—Ishii es el único intendente del Conurbano que vivió los años 2001/2002. Señalaba que hoy no hay un problema de hambre o es mínimo, porque el Estado asiste con alimentos a toda población necesitada. Pero aun así, consideraba que hay una especie de hastío, de encierro, de bronca. Esa amenaza de pérdida de trabajo o la pérdida de trabajo concreta lo que genera es un estado de malestar, que puede llevar a muchos a manifestarse de manera violenta.

—Ese malhumor existe. Te diría que existe en todos. Hace cuatro meses que no veo a mi mamá, que tiene 87 años, que no veo a mi nieta y que no veo a mis hijos. Esto nos tiene realmente mal a todos. Pero lo que percibo en Lanús, lo que vivo todos los días, es que si nosotros logramos desde el Estado tener cercanía con la gente, que el vecino vea que hay un Estado presente y que no le vende que esto es un lecho de rosas, que hay un Estado presente que le da expectativas de que juntos podemos salir hacia adelante, creo que esto se puede contener. Aquí el único culpable es el bicho este. No hay otros. Lo que tenemos que tratar es de contener, estar cerca. En los comercios hicimos innumerables protocolos. Analizamos la situación con ellos mismos.

—¿Cuántos comercios tenés en Lanús?

—Serán unos 28 mil. El tema es en los centros comerciales; después, los de barrio, los esenciales.

—En José C. Paz, que junto con Florencio Varela es el municipio más carenciado de todo el Conurbano, había 8 mil comercios y ahora quedaron 6.500. Ishii estimaba que al final de la pandemia serían 4 mil, la mitad de los que había antes. En el caso de Lanús, ¿cuántos cierres que produjeron y cuántos creés que se van a producir?

—Sería demasiado arriesgado decirlo. No sé cuántos van a quedar. Puedo decir situaciones de grupos complejísimos. Hay uno muy emblemático. En Lanús se desarrolló en los últimos cuatro años un centro gastronómico muy interesante. Hay cincuenta restaurantes nuevos. Es realmente un lugar fantástico, con una movida increíble. Todas las noches realmente trabajando a full, con negocios puestos realmente de forma muy linda. Es un lugar donde habitualmente voy. La pasás muy bien, hay juventud, los vecinos se juntan ahí en la calle. Es fantástico. Hoy están todos cerrados. Me vienen a ver y una de las cosas que me plantean, por ejemplo, es la cuestión de los alquileres. Al ser un lugar tan de moda, que estaba tan bien, con inversiones tan fuertes, los alquileres son altos. En ese contexto, lo que les digo es que los podemos ayudar con los dueños en la negociación, aportar ideas. Todos tenemos que entender que si aprietan a esos comerciantes van a terminar cerrando. Hay que sentarse, ver y acercar posiciones. Tenemos un área de mediación que funciona muy bien en la municipalidad con ese rol. Lo que hicimos, aunque no tenga una incidencia tan grande, es que a todos los comercios, a todas las pymes, les hemos condonado los impuestos, las tasas municipales de estos meses, y eso lo financiamos con una sobretasa a los grandes contribuyentes nacionales que tuvieron trabajo en estos meses, como los bancos, los grandes supermercados, algunas grandes empresas. Hacemos cosas, el vecino ve que estamos cerca, que estamos ocupados. Esa angustia, esa bronca, está contenida en el buen sentido.

“Nos costó enganchar con Axel Kicillof, pero ahora podemos llegar a algunos acuerdos.”

—Pasemos a la cuestión de la violencia. Por un lado, está el malestar público que explota y que es del orden de la psicología social. Y por otro está el delito puro y simple. Ishii pensaba que los delitos aumentaron en parte también por la liberación de presos a partir de coronavirus. ¿Aumentaron los delitos en Lanús como en el resto del Conurbano?

—Definitivamente sí. Por suerte estamos trabajando. Tenemos un muy buen diálogo con el Ministerio de Seguridad de la Provincia. Se están produciendo algunas modificaciones en la organización de la Policía local, de la Policía provincial. Vamos a tener una mayor participación desde el municipio. Aportamos mucho en términos de equipamiento, en términos de tecnología. Tenemos un centro de comando integrado, trabajamos en conjunto. Aspiramos a que ahora, con esta modificación en la conducción de la Policía, empiecen a mejorar los índices. Algo que dijo Ishii es cierto: tenemos casos concretos de presos que volvieron a los barrios donde delinquían, sobre todo en el tema del narcomenudeo. Estamos detrás de eso, porque eso trajo mucha intranquilidad a los vecinos en los barrios más humildes. Muchas veces se estigmatiza la pobreza en su relación con la violencia. Pero los que más sufren la violencia, y sobre todo en términos de narcomenudeo, son los vecinos en los barrios más populares.

 —¿Concretamente te referís a personas que estaban encarceladas y fueron liberadas por el coronavirus?

—Definitivamente. Hemos recibido denuncias al respecto y se está trabajando en ese sentido.

—¿La crisis global de hoy hace aún más difícil nuestra propia crisis y la futura recuperación?

—Sí. Por eso celebro que Argentina no defaultee. Se lo dije al Presidente. Es algo independiente de los detalles de la negociación, que debe ser la mejor posible. En el mundo que venía, literalmente, nos caíamos del mundo si defaulteábamos. Vamos a necesitar ayuda internacional, de organismos multilaterales, de otros países. Necesitamos una moneda fuerte: tenemos productos, riquezas que podemos vender, necesitamos exportar, pero para eso hacen falta inversiones. Tenemos una moneda totalmente deteriorada, que va para peor, porque todo esto necesario que está haciendo el Estado, que es volcar la atención social, seguramente generará al final del día inflación. Necesitamos ayuda del mundo. Por eso es muy importante no defaultear. Después, integrarnos al mundo sin ningún tipo de prejuicio ideológico. Necesitamos venderle a quien nos quiera comprar y comprar las cosas que necesitamos lo más baratas posible. Es así de sencillo, pero con la política en el medio no es tan fácil. La salida va a tener una complejidad enorme y va a ser mucho más difícil que la de 2001.

“Si no hay total acuerdo, habrá elecciones internas en Juntos por el Cambio.”

—¿Cuántas veces te reuniste con Alberto Fernández desde que asumió?

—Tres veces. Una fue de pura casualidad: fui a visitar a un conocido de la Casa Rosada, y nos cruzamos. La segunda fue cuando vino a Lanús, cuando lanzamos uno de los hospitales de campaña. Estuvimos recorriendo un barrio social que se estaba construyendo, que estaba parado. Gracias a su ayuda, pudimos retomar la obra. En estos días estamos con la ministra María Eugenia Bielsa viendo cómo sigue todo. La tercera fue cuando nos convocó junto a Jorge Macri (N de R: intendente de Vicente López) y a Juanchi Zabaleta (N de R: intendente de Hurlingham), para saber nuestra una impresión cerca de cómo veíamos cada uno desde el sur, el norte y el oeste, la situación del coronavirus y la posibilidad de salida. Le contamos cómo estábamos. Di mi opinión: la salida en el Conurbano es con actividad económica, que el puntapié inicial, como sucedió en todas las grandes crisis, lo tiene que dar el Estado. Eso lo demuestra la historia económica. Luego debe dejar que el sector privado comience a hacer girar un círculo, que sea virtuoso.

—Cuando vos fuiste ministro de Hacienda de Macri jefe de Gobierno de la Ciudad, entre 2007 y 2015, coincidiste dos años en los que Alberto Fernández fue jefe de Gabinete. ¿Tuviste algún contacto con él en ese momento?

—Nos conocimos en ese momento. Tuvimos diferencias que resolvimos. Siempre tuve un vínculo cordial. Lo trato más ahora que antes. En aquella época hablamos por temas puntuales, generalmente por teléfono. Algo muy positivo es que escucha. Después se podrá resolver o no se podrá resolver, nos podremos poner de acuerdo o no; hay cosas en las que estamos en las antípodas ideológicas, pero me parece formidable que en este momento el valor más importante que podemos mostrar es escuchar. Especialmente entre personas que no pensamos igual. Escucharse, tolerar al otro, aportar ideas, es generar que las energías estén canalizadas en eso.

—Usaste la palabra “formidable”. ¿Indica algo más, una relación personal? ¿Lo ves parecido al centro, a aquello que representan vos, Jorge Macri, Rodríguez Larreta y Vidal?

—Hay mucha dirigencia que trata de estar lejos de los extremos. Ahí es donde coincido. No en las ideas, que son distintas. Estamos en espacios políticos diferentes. Pero valoro que en vez de denostar uno escuche, opine, manifieste su opinión. Eso ya es muy importante en la Argentina de hoy. Es lo que necesitamos. Cuando uno se focaliza en solucionar los problemas de la gente, si tiene capacidades intelectuales, en términos de aptitud, y no quedarse anclado en su ideología, en algún punto nos vamos a poner de acuerdo. No puede ser que en la Argentina siempre tenga que ser blanco o negro, el péndulo para un lado o para el otro. Con el gobernador tengo todavía más diferencias ideológicas; pero en el último mes hemos logrado sentarnos a hablar de los problemas de Lanús. Y resolvimos unos cuantos. Y él sigue pensando como piensa y yo sigo pensando como pienso. Sigo en el espacio político en el que estoy. Además, quiero que nuestro espacio gane el año que viene, cuando volvamos a hablar electoralmente. Una cosa no quita la otra. Es la esencia de la política. La política no es pelea, es buscar esa posibilidad de encontrar un acuerdo. Me causa una enorme satisfacción cuando llego a un acuerdo, cuando firmo un convenio con alguien que no piensa lo mismo que yo.

“La economía va a ser determinante en las elecciones de medio término en 2021.”

—¿Pero te llevás mejor con Alberto Fernández que con Axel Kicillof?

—Tengo más temas con Axel Kicillof. Para ser absolutamente sinceros, en los primeros tiempos nos costó, como dirían los chicos, enganchar. Nos costó la onda. Pero hoy por hoy le mando mensajes, y él contesta. Hace unos días le sugerí que empezáramos a hablar del tema de lo que pasa a partir de mañana, lo que viene después de la cuarentena. Me pidió que siguiera la cuestión con el Jefe de Gabinete, Carlos Bianco. Lo hice, y pusieron dos o tres personas que trabajaron con nosotros y estuvimos tildando todos los protocolos. Esa es la forma de trabajar

—Me refería a la empatía personal. Usaste “formidable” para la relación con Alberto Fernández. ¿La relación con Axel Kicillof la calificarías de “buena” o usarías otra palabra?

—Correcta, buena, respetuosa. Es como tiene que ser. Tal vez lo de ”formidable” fue pensando en la diferencia de investidura. Que el Presidente te escuche, te entienda, te preste atención y te aporte una solución me parece formidable, dada su investidura.

—Hay una tendencia dentro de Juntos por el Cambio de gente que no piensa como vos, Horacio Rodríguez Larreta o Vidal. Tienen posiciones políticas que expresan de manera mucho más contundente, asertiva y por momentos denostativa, y consideran que la grieta es una herramienta electoral importante. ¿Vos ves en el futuro cercano un crecimiento dentro de Juntos por el Cambio de personas que piensan como vos y una reducción progresiva de personas que piensan como Patricia Bullrich y eventualmente el mismo Mauricio Macri?

 —Una cosa positiva hacia adentro de Cambiemos es esto que yo pregono: escucharse, manejar la tolerancia. Hay una mesa que realmente funciona, con las diferencias lógicas de todos los grupos humanos. Son diferencias que se van a zanjar. Lo más probable es que sigamos pensando distinto, sobre todo porque tenemos prismas o puntos de vista diferentes. Una cosa es tener un dirigente nacional de un partido político y otra ser un intendente. Tengo temas locales, debo guardar una relación con el gobierno provincial, con el nacional. Pero hay coincidencias en términos de valores, de principios, de objetivos, de lo que queremos como acceso al poder en los próximos tiempos. No es una crisis terminal. Las diferencias son puntuales y se zanjan.

“Estoy tentado de decir que la gobernación de María Eugenia Vidal fue la mejor de la historia.”

—¿Se podría decir que por momentos hay una visión más cercana entre Horacio Rodríguez Larreta y Alberto Fernández que la del propio Alberto Fernández con ciertos sectores más extremos del kirchnerismo y del propio Horacio Rodríguez Larreta con ciertos sectores más extremos de Juntos por el Cambio?

—Tal vez Horacio y Alberto en este momento traten temas puntuales, como me pasa a mí con el gobernador. Temas puntuales, concretos, en los que convergen las ideas. Buscamos soluciones concretas para la gente en esto del bicho este que nos vino a jorobar. Patricia Bullrich discute los temas en los que realmente no estamos de acuerdo y no nos vamos a poner de acuerdo con el kirchnerismo. Cuestiones macroeconómicas, políticas nacionales, internacionales. Ante una coyuntura es más fácil ponerse de acuerdo. Esto fue muy evidente en la campaña en Lanús. A todo el mundo le llama la atención cómo pasamos de haber perdido las PASO a ganar. Fue porque localizamos la discusión. Nuestro contrincante, Edgardo Depetri, hablaba de Venezuela, de cuestiones nacionales. Mi respuesta era que la gente me eligió para tapar baches, para resolver los problemas de iluminación, para limpiar la basura. Me eligió para eso y yo quería hablar de eso. Quería dar cuenta de eso. Es algo que percibieron los vecinos. Llegamos al gobierno y la verdad es que con la oposición tenemos muchos puntos de encuentro. Tanto que hemos formado un comité de emergencia junto con ellos. Pero si nos sentamos a hablar del posicionamiento de Argentina en el mundo, no vamos a estar de acuerdo. No deseo estar con Venezuela; quiero estar con todo el mundo, con quien le convenga más al país. Pero si nos podemos poner de acuerdo en cómo armamos un hospital de campaña, es mucho más fácil. Todo depende de las responsabilidades y del punto de miras que cada uno tenga.

—Planteás que no habría diferencias ideológicas entre Patricia Bullrich y Rodríguez Larreta, por ponerle significantes a cada corriente. Y me permito dudar junto con vos si se trata de una cuestión a la que le cabe un análisis a la manera de Mao Zedong, de contradicciones primarias y secundarias, más fáciles de acordar. Mi pregunta es: ¿tiene la misma posición sobre Venezuela o sobre la seguridad Patricia que Horacio Rodríguez Larreta? Cuando Bullrich era ministra de Seguridad y se trató parlamentariamente el tema jubilaciones, la actitud frente a las manifestaciones fue completamente distinta de uno y otra.

—No me cabe duda de que piensan similar en términos de valores respecto de la seguridad o de la inseguridad, respecto del posicionamiento internacional, en términos de valores y de principios. Luego habrá cuestiones instrumentales, con diferencias puntuales sobre cuestiones tácticas o coyunturales. Pero si hay alguna cuestión que está realmente homogeneizada en Cambiemos, es el tema de los valores. Estamos de acuerdo cuando hablamos de la república, de la democracia, del posicionamiento argentino, del alineamiento en el mundo. Hay cuestiones estructurales muy amalgamadas en Cambiemos.

“La caída del 2001 fue en pendiente. Esta fue abrupta. Si defaulteamos, la crisis será aún peor.”

—Se podría hacer un espejo con la coalición gobernante: si la ideología de Horacio Rodríguez Larreta es muy parecida a la de Patricia Bullrich o a la de Mauricio Macri, ¿lo mismo puede pasar en el Frente de Todos? ¿Las diferencias que parecen surgir entre Alberto Fernández y el kirchnerismo no son tales, y finalmente tienen una ideología muy parecida? ¿Es ilusorio afirmar que Horacio Rodríguez Larreta es más parecido a Alberto Fernández y en realidad Horacio se parece a Macri y Alberto Fernández a Cristina Kirchner?

—Como siempre, cuando uno extrema las cosas, queda más claro. En los extremos son evidentes las diferencias. Eso se ve en el manejo de la Legislatura. Hay una diferencia en términos de con quién nos tenemos que relacionar en el mundo. Acá no hay duda de que Mauricio Macri, fundador del PRO y socio fundador de Cambiemos, junto con Lilita Carrió y con Ernesto Sanz, claramente lidera un espacio que tiene otros liderazgos como el de Horacio, el de María Eugenia Vidal, el de Patricia Bullrich, el de Jorge Macri, el de Cristian Ritondo. Frente a determinadas circunstancias puede haber diferencias tácticas. La mesa de Provincia que integro, que se reúne todas las semanas, funciona muy bien: están el radicalismo, la coalición, el peronismo, el PRO, los legisladores y los intendentes. Funciona muy bien, muy ordenada, está muy sólida. No veo ninguna posibilidad de una ruptura en temas realmente estructurales, más allá de discusiones circunstanciales.

El intendente de Lanús, Néstor Grindetti, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
“Mauricio Macri conduce un espacio que tiene otros liderazgos como el de Horacio, el de María Eugenia Vidal, el de Patricia Bullrich, el de Jorge Macri, el de Cristian Ritondo”. (Foto: Juan Obregón)

—¿Mauricio Macri será candidato en las elecciones del próximo año?

—No es momento de hacer política electoral.

—Si en el momento de armar listas en la Ciudad, Patricia Bullrich dijera que quiere ser candidata, ¿qué haría Horacio Rodríguez Larreta?, ¿competiría con ella?

—Esto sí se ha hablado internamente: donde no haya ninguna posibilidad de un acuerdo en términos electorales, va a haber competencia. Es una definición madre en Cambiemos, a todo nivel. En la Provincia lo hemos hablando en los distritos. Si no se pueden lograr listas de unidad, habrá internas. En este momento, no me da la cabeza para pensar en eso. Ese tipo de análisis electoral es para el año que viene. Lo digo en serio, no para la tribuna. Hoy estamos muy ocupados en resolver los problemas juntos. Cuando se empiece a hablar de elecciones, seguramente aparecerán las diferencias.

“Tenemos casos de presos que salieron de la cárcel por Covid-19 y volvieron a los barrios donde delinquían.”

—Hace una semana entrevisté a Luiz Henrique Mandetta, el ministro de Salud que despidió Jair Bolsonaro. Para él, la estrategia del presidente de Brasil respecto del coronavirus fue electoral: echarles la culpa a los gobernadores de la crisis económica por la cuarentena. La estrategia de Bolsonaro es que cuando la crisis económica haga olvidar el miedo al coronavirus, incluso la cantidad de fallecidos, él pueda decir que la crisis es culpa de la cuarentena. ¿Podría ser que Mauricio Macri y Patricia Bullrich digan eso y vayan incluso en contra de lo que hizo Horacio Rodríguez Larreta? En el futuro, el coronavirus será un tema electoral

—Lo dijiste bien: es un tema del año que viene, no en medio de la pandemia. El año que viene seguramente habrá opiniones, cuestiones contrafácticas. Alguien que dirá que se podrían haber hecho mejor algunas cosas. Habrá discusiones sobre cómo se trató la cuestión económica. Pero no son temas para la pandemia. Hacer política ahora en medio de la pandemia ni siquiera es inteligente de cara a los resultados del año que viene. La gente lo va a ver mal. Nos piden que solucionemos los problemas y dejemos de pelear.

—¿Cómo imaginás que va a ser el escenario económico el año próximo?

—Va a ser muy complejo. Tendremos un Estado tratando de poner en marcha la maquinaria, en un estilo keynesiano. Hay que tener mucho cuidado en eso. Entiendo que es algo para hacer y luego retirarse. El tema inflacionario puede ser complejo. Nos va a dar muchísimo trabajo volver a ser confiables para que vuelvan las inversiones globales. Tenemos que exportar todo lo que podamos. Tratar de que el sector privado genere fuentes de trabajo genuinas, que no sea el Estado el que subsidie, diciendo que da trabajo. No digo que no haya que hacerlo en primera instancia, pero me preocuparía mucho una propuesta de asistencia social directa los primeros meses que se sostenga presupuestariamente en el futuro. Hay que trabajar mucho en un tema que ya es estructural en la Argentina: la cuestión del déficit fiscal, asociada a una necesidad de bajar impuestos para que la Argentina sea más competitiva. Es un problema importante para el sector privado. Como diría mi madre, estamos frente a un menjunje complicado, frente a una sábana corta. Es algo que debe afrontarse. De lo que estoy seguro es de que solos no vamos a poder, vamos a necesitar del mundo. Siendo socios de Venezuela y de Cuba no lo vamos a hacer.

—¿La coalición gobernante podrá llevar adelante esa política económica que planteás, en la que el Estado será simplemente el punto de partida junto a una inserción menos ideológica en el mundo? ¿O tendrá limitaciones por su propia conformación?

—Tengo mis dudas y mis temores. Por eso decía que celebraba que no defaultearan. Temía alguna política del estilo “defaulteemos, que no importa”. Pero sí veo mucha contradicción, sobre todo en términos de alineamientos y en términos de vincular la ideología con el comercio. Soy partidario de que Argentina venda lo que tiene al mejor precio a quien le quiera comprar.

“Hacer política en medio de la pandemia ni siquiera es inteligente para los resultados del año que viene.”

—¿Ese Alberto Fernández que conociste tiene una ideología personal que va en ese sentido?

—Respecto del alineamiento internacional, sí. Por eso mis temores. Hay que recordar que cuando fuimos a buscar financiamiento a Venezuela y pagamos, la tasa era del 16%.

—No ves al Alberto Fernández lo neoliberal y socialdemócrata que señalan sus críticos internos. Finalmente no habría tantas diferencias entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

—En estos términos que hablamos, no, salvo que las circunstancias lo obliguen a ser más pragmático. Una cosa es pensar que es posible defaultear y que se puede “vivir con lo nuestro”, y otra cosa es llevar adelante una dura negociación para evitar el default. Ahí sí va a haber contradicciones en la coalición gobernante. Espero que triunfe una oposición integradora respecto de todos los países en el mundo.

—¿Cómo afectará la crisis en las elecciones del año próximo? ¿Puede ser un problema para el oficialismo que la aprobación que cosecha hoy en la lucha contra el coronavirus termine siendo un espejo invertido y se termine castigándolo por la crisis económica?

—Quedó demostrado en 2019 que la economía afecta mucho la decisión de la gente. El Gobierno va a tirar las culpas para el lado del virus. Veremos cuánto es captado y aceptado por la gente. La economía va a ser un tema determinante en las elecciones, porque no vamos a estar bien. Con solo proyectar lo que está pasando hoy se puede decir que de acá a 12 meses vamos a estar peor desde el punto de vista económico. La clave estará en si se ve la salida, porque la economía también es esperanza, perspectivas, visiones de futuro. Si el Gobierno tiene políticas que convenzan a la gente, podría ser. Pero la situación es problemática. Ese será nuestro desafío.

—¿Aquello de que “nadie gana una elección con la economía en contra” plantearía una oportunidad para Juntos por el Cambio en 2021?

—Sí. Pero no es el único andarivel en el que hay que hablarle a la gente. También hay que hablar de valores democráticos, republicanos. Hay que hablar de educación, pensar en el largo plazo. Soy un obsesivo de la planificación estratégica, un obsesivo del largo plazo. A la política argentina le falta mucho de eso. Se va hablar de la coyuntura, eso es obvio; pero también habrá que mostrar una salida. Es difícil, cuando el 90% del pensamiento de la gente va por el bolsillo. Nuestro gran desafío es mirar más allá.

“De acá a doce meses vamos a estar peor desde el punto de vista económico.”

—Jorge Ferraresi, tu vecino intendente de Avellaneda, calificó al gobierno de María Eugenia Vidal como el peor gobierno de la historia de la provincia de Buenos Aires. ¿Cuál es tu evaluación?

—No lo comparto para nada. Casi estoy tentado de decir que fue el mejor. Pero lo importante es mirar hechos concretos en términos de seguridad, de lucha contra el narcotráfico. En Lanús puedo hablar de hechos concretos en materia de salud, algo tan importante ahora. En Lanús no había ni una sola ambulancia, hoy tenemos 17. La Red de Salud AMBA, de integración de atención primaria de la salud entre Nación, Ciudad y Provincia fue liderada por Fernán Quirós. Esas ambulancias nuevas totalmente equipadas nos permiten penetrar en los barrios. Eso pasó no solo en Lanús, sino también en otros distritos. A eso se suma el tema de la obra pública en el interior. Uno no lo ve en el Conurbano, pero hay obras muy importantes que esperaban años. Es odioso decir de manera anacrónica quién fue el mejor gobernador de la historia de la provincia de Buenos Aires. Pero no me cabe ninguna duda de que María Eugenia fue de las mejores de los últimos mandatos. Eso es seguro. Me refiero a cuestiones tangibles, como el tema del mantenimiento de escuelas, de cómo se ha manejado el fondo educativo descentralizado con los municipios. Yendo a temas más sociales, los comedores escolares se mejoraron mucho. Hay muchas cuestiones fácticas, de números, cosas concretas, que no existían y que después de María Eugenia realmente existen y siguen funcionando.

—¿María Eugenia Vidal encabezará las listas en la provincia de Buenos Aires en 2021?

—María Eugenia lidera Cambiemos en la provincia de Buenos Aires. De eso no hay ninguna duda. Está muy activa, trabaja con nosotros en la mesa de conducción, en calidad de líder de ese espacio. Pero hay que ver qué decide ella para el año que viene, qué es lo que le conviene a la alianza. No es momento de hablar ahora de candidaturas. Pero María Eugenia está activa y lidera Cambiemos en la provincia de Buenos Aires.

—¿Cambiemos mejorará su resultado electoral en la provincia de Buenos Aires el año próximo?

—Hay una chance importante. Nos debemos un trabajo hacia adentro muy grande. Cuando uno pierde, lejos de echar culpas, lo que debe hacer es un acto de contrición, hacer autocrítica, revisar lo que se hizo mal, lo que no salió bien, aunque haya sido formulado con la mejor intención. Si nosotros hacemos eso y mantenemos esa cercanía, esa empatía con la gente de María Eugenia, tenemos una gran chance de repetir una buena elección. Es un rol que tenemos quienes somos intendentes. Territorialmente, lo podemos hacer cara a cara. Pero desde el punto de vista del diálogo, de la propuesta desde los candidatos nacionales y los candidatos provinciales, también puede hacerse. Si sucede, será un trampolín para el año 2023. También lo dije en 2019, depende de que el mensaje sea claro y esperanzador.

—¿Es imprescindible que Juntos por el Cambio haga una autocrítica de los errores del gobierno nacional de Mauricio Macri, tome distancia y supere esa etapa?

—¿Distanciarse de Mauricio?

—Sí.

—No. Así como María Eugenia es la líder indiscutida en la Provincia y con obvias proyecciones nacionales, Mauricio es el fundador del espacio, un ex presidente, un punto de referencia continuo para todos nosotros. Mauricio tiene que formar parte de una discusión de qué hicimos bien y qué hicimos mal para poder mejorar la oferta a la gente y tratar luego de hacer un gobierno exitoso. De ninguna manera lo dejaría de lado. Argentina tiene un problema con los ex presidentes. A los ex presidentes hay que aprovecharlos todo lo que se pueda. Para mí es una referencia y un líder.

—¿Cabría aquí trasladar aquello que se decía dentro del kirchnerismo de que “con Cristina no alcanza, sin Cristina no se puede”? Sería análogo con Macri.

—Sin Macri, Cambiemos pierde a su líder más importante. Si queremos analizar qué pasó en nuestro gobierno, necesitamos hacerlo con él, que estuvo ahí adentro y tomó las decisiones. Además, él tiene la virtud de analizar los errores y las cosas que no salieron, es una persona predispuesta para hacerlo. Sería una picardía para nosotros que no lo hiciera. Y creo que está dispuesto a hacerlo.

“Entre los valores de Macri no está mandar a hacer el tipo de espionaje del que se lo acusa.”

—¿Cuál es tu opinión sobre la causa de espionaje que involucra a tus intendentes vecinos, Lomas de Zamora, Avellaneda, y también toca a Horacio Rodríguez Larreta y a María Eugenia Vidal?

—Es un tema de una complejidad enorme, en el que sinceramente no me metí en detalle. En esa causa y en todas las causas que tienen que ver con la Justicia, pido que quienes opinen lo hagan en profundidad, analizando en serio los temas. A veces veo que se opina con liviandad, sin conocer detalles técnicos ni hechos reales. No es que quiera esquivar la pregunta. Realmente no conozco mucho del tema. Lo bueno es que se investigue. Ahora cambió el juez. Lo importante es que se lo deje investigar, que esto corra y que vaya todo para adelante. Respecto a las personas que conozco, sobre todo Mauricio, no me cabe ninguna duda de que, dentro de su valores, no cabe que dé una orden sobre este tema. Lo digo desde mi valoración de la persona y no de los hechos que se están investigando.