Qué lejos parece haber quedado aquel discurso de Cristina Fernández, el 10 de diciembre en el
Congreso, llamando "a la unión de los argentinos", prometiendo no convertirse en "gendarme de la
rentabilidad de los empresarios".
"Creo
que debemos superar ese tabú histórico sobre si el modelo es industria o campo. En un modelo de
acumulación con inclusión social campo e industria tienen sinergia", dijo entonces la flamante
mandataria. Esta noche, los primeros ecos de su política de "pacificación" han empezado
a sonar en cacerolas que repican en varias ciudades del país. Es un sonido todavía
incipiente, pero el Gobierno debería tomar nota de lo que está sembrando, porque el desenlace puede
ser imprevisible.
En Plaza de Mayo, centenares de personas comenzaban a agolparse con cacerolas, en un clima
preocupante y que amenazaba con generalizarse. En
Pellegrini y Juncal ya había un corte de calle que llegaba a la mitad de la calle.
En
Ayacucho desde Santa Fe a Juncal, exclusiva zona de Barrio Norte, podían
escucharse también esos monocordes sonidos que en 2001 reclamaban
"que se vayan todos". Esta noche la voz era distinta: la palabra
"de-lin-cuentes" se repetía una y otra vez.
Incluso,
un grupo de vecinos se concentró después de las 22:00 frente a la Residencia Presidencial
de Olivos, para realizar un cacerolazo de protesta por el discurso de la presidenta Cristina
Fernández de Kirchner. Sobre la avenida Maipú, los vecinos comenzaron la protesta en
coincidencia con la partida de la presidenta de Casa de Gobierno, precisamente rumbo a la
Residencia de Olivos.
En Capital, desde
Salguero y Santa Fe aportaban lo suyo, al igual que otros barrios porteños:
Once, Palermo, Belgrano, Saavedra y Almagro, entre otros. En muchos balcones
vecinos se habían asomado y golpeaban alguna olla desvencijada para demostrar que la mecha de la
bronca popular (con el campo, con el gobierno, con los precios, con los impuestos, con el Indec y
hasta con el Mini Cooper de Florencia K o con lo que sea) está en camino de encenderse.) - Los
cacerolazos comenzaron a extenderse hacia otros lugares, como
Almagro, Villa Crespo y Caballito.
Nos llegaron informaciones de las ciudad de
Rosario, Paraná, Venado Tuerto, Rufino con cacerolazos
generalizados, y el panorama lentamente
iba ganando muchísimos lugares del interior del país. Ese era el resultado de las
violentas respuesta de Cristina Fernández a la protesta ruralista, reafirmando su autoridad para
endurecer retenciones y
"tomar las medidas que sea necesario".
El caso de
Rufino merece un párrafo aparte, porque para graficar la dureza de la cuestión
basta señalar que con una retroexcavadora, los productores cortaron directamente la traza asfáltica
de la ruta 33. "Acá no pasa nadie y con esto se termina el asunto: esto va en serio", dijeron los
hombres de campo luego de cerrar esa vía de tránsito hasta nuevo aviso.
"Lo que hizo fue tocarnos el culo, ha enloquecido a la gente y no hay forma ya de que
podamos controlar lo que pasa", se sinceró un dirigente de la Federación Agraria,
señalando que
"al norte de las rutas 188 y 7 ya no tenemos manera de hacer nada, los gringos están
enloquecidos y si les decís que aflojen un poco te pasan por encima con el tractor".
En la plaza centrica de
Marcos Juárez, esta noche había unas
2.000 personas gritando contra el gobierno, al sonido de cacerolas.
También desde Santa Fé, Paraná, San Nicolás, Venado Tuerto, Trenque Lauquen, Córdoba
Capital y tantos otros nos llegaban noticias de protestas similares.
Pasadas las 20.30 se registraban diferentes manifestaciones en
Arroyito y Villa María, mientras que había otras convocatorias en
Villa Allende, San Francisco, Río Tercero, Jesús María y Río Cuarto. También había
marchas en
Juárez Celman, Sinsacate, Río Primero, Bell Ville, Monte Cristo, Oncativo, Marcos Juárez,
Vicuña Mackena, Canals, Laboulaye, Las Varillas, Brinkman y La Francia, entre otras.
En
Laboulaye la situación era más grave, ya que había enfrentamientos a pedradas
entre camioneros y productores. Este era el eco del duro discurso de Cristina esta tarde en la
Rosada.
Mientras tanto,
más de 2 mil personas salieron esta noche a protestar contra el discurso de la presidenta
Cristina Fernández en la ciudad de Santa Rosa, La Pampa. Todo se inició con una
movilización de los productores autoconvocados que, pasadas las 20.30, llegaron al centro de la
ciudad en centenares de camionetas y autos, mientras otro grupo numeroso se instaló en la plaza San
Martín, en el centro de esta ciudad e inició un cacerolazo tras el discurso de la Presidente.
La movilización, que fue convocada a través de mensajes de texto, fue encabezada por los
ruralistas que mantienen un piquete en el acceso este de Santa Rosa, sobre la ruta nacional 5,
impidiendo el paso de camiones con hacienda y granos hacia el puerto de Buenos Aires y el mercado
de Liniers. La protesta generó importantes inconvenientes en el tránsito capitalino, por lo que
debió intervenir la policía para buscar vías de acceso alternativas para los automovilistas.