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POLITICA / Caso Maldonado
viernes 20 octubre, 2017

La “grieta” mapuche que habría permitido el hallazgo del cuerpo

Un sector de la comunidad habría decidido el aviso al juez de la causa, Gustavo Lleral, sobre el avistamiento del cadáver en el río Chubut.

El juez a cargo de la causa de Santiago Maldonado, Gustavo Lleral. Foto: Télam

El hallazgo de un cuerpo en el río Chubut, cerca de donde fue visto por última vez Santiago Maldonado, suma un nuevo dato. Una presunta "grieta" interna mapuche habría sido la que permitió dar aviso al juez de la causa, Gustavo Lleral, del hallazgo de un cadáver en el agua.

Según publica el periodista Claudio Andrade en Clarín, la aparición del cuerpo pudo haber sido el resultado de una compleja negociación entre los mapuches y la Justicia Federal que llevó algunos días. La misma involucra a dos partes enfrentadas dentro de la organización Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), a Lleral y a la fiscal federal Silvina Ávila.  

Dicho medio sostiene que hay fuentes que aseguran que "existe una importante probabilidad de que el cuerpo encontrado 'oficialmente' el martes 17, en realidad, haya sido avistado por las comunidades originarias unos días atrás del operativo". Para sostener esta hipótesis se basan en las ansiedades que movilizaron a la Justicia en las últimas horas y a la filtración de mensajes en los que se urge a sus representantes a actuar de manera urgente en el Pu Lof. También quedan señalados nuevos y violentos actores, dentro del RAM, que habrían tenido la intención de mantener en secreto el hallazgo. 

En ese contexto, las mismas fuentes agregan que no sería casualidad el pedido de la fiscal Avila, hecho el 8 de octubre, para realizar un nuevo rastrillaje en el Pu Lof , en esta ocasión con la participación de perros capaces de buscar rastros oloríficos en el agua. 

Los mapuches, que primero se habían negado ante el juez Lleral a aceptar otro operativo en sus tierras, cambiaron de parecer y autorizaron el procedimiento. Esto habría sido una muestra de buena voluntad en favor del magistrado y, además, una manera de demostrar conducta hacia el juez federal Gustavo Villanueva, en Neuquén, quien decidirá si el lonko Facundo Jones Huala es extraditado a Chile el mes próximo en Bariloche. 

Una llamada telefónica de parte de un referente indígena, realizada entre el 6 y 7 de octubre, habría alertado al magistrado y la fiscal indicándoles la aparición de un cuerpo río arriba. El autor de esa comunicación pertenecería al grupo de Fernando Jones Huala, hermano del lonko Facundo. En este contexto, con diferencias dentro del grupo mapuche, la fiscal Avila aceleró un rastrillaje con el propósito de confirmar el dato que habían recibido junto al juez. 

El sector negociador tenía la idea de no sacar rédito del hallazgo para beneficiar la imagen del cacique detenido, mientras que los radicalizados esperaban asegurarse, acuerdo con la Justicia mediante, que Cushamen quedara libre de posteriores intervenciones de Gendarmería Nacional y de la Policía Provincial o Federal. 

El 15 de octubre, Adriana Baigorria, Fernando Jones Huala, Andrea Millañanco y Alejandro Morales Godoy cruzaron hacia Chile a las 9.30 por el paso de Cardenal Samoré. Volvieron el 17 de octubre de apuro cuando se enteraron que el juez inspeccionaba el río Chubut. Entraron por el mismo paso a las 9.07 de la mañana. También integrantes de la facción dura habrían cruzado hacia Chile por otros pasos cordilleranos no autorizados. Si bien se desconocen los motivos, una posibilidad es que se tratase de encuentros con grupos mapuches radicalizados de Chile en la zona de Osorno, Valdivia y Temuco. 

Ante la ausencia del sector más radicalizado, un grupo mapuche más moderado habría decidido dar a conocer al juez que habían visto el cuerpo y llamar en la madrugada del 17 de octubre al juez Lleral con un mensaje perentorio: “Tiene que ser hoy”, en alusión a la "aparición" del cuerpo, sostienen las fuentes informadas por Clarín.

Tenso procedimiento. El rastrillaje en el río transcurrió bajo la estricta vigilancia de los mapuches, quienes participaron armados con cuchillos y palos. Con el correr de las horas el nerviosismo crecía en la comunidad, según cuentan testigos. El regreso del nuevo líder, en coincidencia con los mapuches moderados, resultaba inminente. Fernando, por su lado, permanecía en el predio. Una vez que el cuerpo quedó envuelto en un plástico para su preservación y que el juez Lleral se dirigía hacia la salida, llegaron intempestivamente los mapuches que habían estado ausentes. 

El flamante referente más violento se acercó al magistrado y le gritó “respetá los acuerdos”, para de inmediato comenzar a lanzarle piedras. Uno de los proyectiles impactó en uno de sus secretarios. El quiebre dentro del RAM quedó como nunca antes en evidencia. 

El juez Lleral tenía la intención de regresar al otro día a Cushamen para tomar muestras de las orillas del río en la zona en que apareció el cadáver, pero tuvo que retroceder ante la tajante negativa de la gente del RAM. “Ningún winka ingresa territorio mapuche”, sería la consigna. 


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