La segunda edición de los Martín Fierro de Cine y Series se celebró este lunes 8 de diciembre en la Usina del Arte, donde APTRA distinguió a las producciones más destacadas del año en ficción y cine nacional. La ceremonia reunió a directores, actores, músicos y referentes de la industria en una gala que combinó emoción, discursos de reconocimiento y momentos clave para el sector audiovisual argentino.
Martín Fierro de Cine y Series 2025: la lista completa de todos los ganadores
En el terreno competitivo, “La mujer de la fila” se llevó el Martín Fierro de Oro en Cine y “El Eternauta” arrasó en las categorías principales de serie. Sin embargo, antes de que se anunciara el primer ganador, la conversación ya giraba en torno a los looks: una pasarela donde conviven lo clásico, lo experimental y lo simbólico.
El impacto del rojo: la narrativa del triunfo
Natalia Oreiro, protagonista indiscutida, eligió un vestido rojo de líneas depuradas y silueta al cuerpo que evocó la elegancia exacta que suele apreciarse en las red carpets de premios internacionales. El drapeado sutil en la cintura aportó movimiento a un diseño que no necesitó artificios para imponerse. Su trenza XL completó un look que equilibró celebridad, madurez y sofisticación.

En un registro completamente distinto, María Becerra llevó el rojo al extremo conceptual: un vestido negro con recortes y transparencias, acompañado por flecos brillantes que capturaron la luz de las cámaras. Su estilismo —de impronta futurista— la reafirmó como una figura que no solo triunfa en la música, sino que entiende el valor de la moda como expansión de identidad.

Griselda Siciliani, una de las grandes ganadoras por “Envidiosa”, optó por un vestido rojo satinado, midi y de mangas amplias, que recuperó el glamour cinematográfico sin caer en lo rígido. La elección transmitió autoridad y protagonismo, pero también una sensación de cercanía que pocas artistas dominan en este tipo de eventos.

Masculinidades refinadas: códigos nuevos para la alfombra roja
Benjamín Vicuña se inclinó por un traje entallado sin corbata, una decisión que se alinea con la tendencia global de elegancia relajada vista en eventos como los SAG Awards o el Festival de Cannes. Fue una intervención mínima pero eficaz: menos formalidad, más estilo.

Juan Minujín, en una línea más arriesgada, llevó una chaqueta blanca sin camisa, combinada con pantalón negro. Ese contraste entre formalidad y desnudez trabajada —un recurso habitual en editoriales de moda europeas— lo posicionó entre los looks más comentados.

Mujeres que reinterpretan el glamour argentino
Valentina Zenere aportó un gesto audaz con un vestido rojo de mangas largas y falda corta de piel. La estructura, casi escultórica, la insertó en la conversación sobre estética pop y modernidad digital, dos territorios donde la actriz se mueve con naturalidad.

Leticia Brédice encarnó la teatralidad: un vestido negro acompañado de una capa blanca y guantes largos que remitió al Hollywood clásico, pero con una lectura contemporánea. Su aparición sintetizó una verdad del espectáculo argentino: algunas figuras no desfilan, performan.

Maite Lanata, en sintonía con una estética gótica refinada, eligió un vestido en blanco y negro que combinó líneas rectas con un trabajo textil sutil. Su aparición aportó un contraste cromático y conceptual que enriqueció la narrativa visual de la alfombra roja, recordando que el estilo también puede construirse desde la sobriedad y la identidad personal.

Duplas, contrastes y estilos personales
En un giro simbólico, Teté Coustarot vistió una capa creada por Benito Fernández con afiches históricos del cine nacional. Debajo, un mono aguamarina completó un look que no solo vistió a la conductora, sino que narró un homenaje desde el textil hacia la memoria colectiva.
Luciano Cáceres, debutante en la conducción, llevó un esmoquin con bordados en la pechera que aportaron textura y luminosidad. Fue un diseño de autor que elevó la formalidad clásica sin romperla.

Tigresa Acuña se inclinó por un vestido negro con transparencias, mostrando un costado glamoroso que sorprendió al público y agregó capas a su propia narrativa pública, más asociada a la fortaleza que al estilismo.

Sabrina Rojas apostó por un strapless rosado con sobrefalda que recuperó la estética de “princesa moderna”, tendencia presente en pasarelas de Nueva York y Milán, con un enfoque suave y romántico.

Con una alfombra roja que combinó rojo intenso, transparencias y diseños de autor, los Martín Fierro de Cine y Series 2025 reafirmaron el creciente protagonismo de la moda dentro del ecosistema audiovisual argentino. La diversidad de estilos, la presencia de figuras centrales y la apuesta por narrativas estéticas más elaboradas consolidaron este evento como una vidriera clave para medir tendencias y observar cómo evoluciona la identidad visual de la industria.
LV