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SALUD / solidaridad
viernes 19 octubre, 2018

El tatuaje que les "cambia la vida" a las mujeres con cáncer de mama

La iniciativa solidaria de Diego Staropoli que marca la diferencia. Este 19 de octubre es el Día Mundial de la lucha contra el Cáncer de Mama.

por Bàrbara Defoix

Diego Staropoli, de Mandinga Tattoo. Foto: Facebook

"Bienvenidos al club de las Tetas Felices de Mandinga" es la leyenda que se puede ver en el consultorio especial del tatuador Diego Staropoli. En esa sala lleva a cabo de forma gratuita la reconstrucción de la areola mamaria a través de un tatuaje a mujeres que sufrieron cáncer de mama.

Las obras sociales y la medicina prepaga cubren los gastos de un implante a quienes les extirparon un pecho (mastectomía) pero no las areolas mamarias, dado que lo consideran una cirugía estética. Desde 2015, Diego ofrece una alternativa simple, y con un pequeño tatuaje ayuda a las mujeres que pasaron por esta enfermedad. No devuelve textura o sensibilidad pero completa visualmente el seno, algo que supone un antes y un después.

Ya son 612 las mujeres a quienes Diego les cambió la vida. Y tiene la intención de seguir con esta iniciativa hasta que se retire. “No pienso cortarlo, tengo 46 años y todavía me quedan por lo menos 20 años más seguro. Lo último que voy a dejar de hacer es esto. Ojalá un día no haga falta, ese es mi sueño”, expresó en una entrevista con PERFIL.

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El tatuador lo vive como un proyecto personal en el que invierte una gran dedicación porque el cáncer es una afección que no le es ajena, varios de sus familiares padecieron o tienen esta enfermedad. 

— ¿Cómo te surgió la idea de hacer esta iniciativa solidaria original y fuera de lo común?
— Me llegó un mensaje privado por Facebook de un servidor del local de tatuajes contándome que había un lugar, no recuerdo en qué país de Centroamérica, qué hacían esto en la semana del cáncer de mama gratis. O sea, reconstruían la areola mamaria a mujeres que han padecido cáncer de mama. Y él sugería que nosotros podríamos hacerlo también. Además de que su mujer también estaba padeciendo cáncer de mama, quien después lamentablemente falleció. Entonces empecé a averiguar de qué se trataba y yo la verdad es que desconocía qué las mujeres cuando tenían cáncer de mama y se les extirpaba, también perdían la areola mamaria y una de las pocas posibilidades de tener algo similar era mediante un tatuaje que la emule. Así que busqué en internet imágenes de antes y después de una reconstrucción de areola y armé una especie de flyer y lo subí a la web haciendo saber que lo íbamos a hacer de manera gratuita durante todo el año y no sólo durante el mes del cáncer de mama. Apenas subimos la publicación, tuvimos una gran cantidad de mensajes y visitas, al rato la gente ya estaba llamando pidiendo turnos. Lo que yo pensé que sería algo esporádico, pasó a ser algo cotidiano y ya llevamos 612 mujeres. Un promedio de cinco mujeres por semana. 

— ¿Cómo es la reacción de las mujeres con el antes y el después cuando se ven los pechos?
 Es muy emocionante para ellas, es muy fuerte porque imaginate que muchas de ellas hace muchísimos años que habían perdido a sus areolas y se habían resignado a que no tenían la posibilidad de volver a verse similares a como estaban. Algunas, porque no tenían la capacidad económica de hacerlo, otras porque no se animaban, otras porque no sabían que existía esta posibilidad. Cuando yo las tatúo, no se ven y al pararse frente al espejo es un momento emocionante para ellas, para mí también, me sigue emocionando todos los días.

— Después de 3 años, sigue siendo movilizador cada vez que hacés un nuevo tatuaje...

— Es movilizador porque esto yo lo hago porque mi mamá tuvo cáncer mamá -ella está bien-, mi abuela tuvo cáncer de mama que ya falleció, mi tía en este momento está padeciendo un cáncer de mama, mi viejo falleció de cáncer y tengo uno de mis hermanos que también está pasando por un linfoma de Hodgkin que es otro tipo de cáncer, así que toda mi familia ha pasado por esta enfermedad. Me remonto a cada uno de esos momentos, me vienen a la cabeza en cada charla, cada testimonio de ellas hace que me vuelve todo. No solamente me emociona sino que me retrotrae a las enfermedades que he tenido que padecer con mi familia. Es un homenaje a ellos también.

Esta publicación es el día que conocí a la primera socia del club de las tetas felices , senllama Lidia y es sin dudas...

Publicado por Diego Staropoli en Lunes, 8 de octubre de 2018

— Se debe hacer difícil en algunos momentos…
— Yo disfruto de verlas felices a ellas cuando terminó, pero hay que estar preparado psicológicamente, que en esa media hora que estás compartiendo con ellas es imposible no tener un testimonio. Todas te cuentan cómo llevaron la enfermedad, por todo lo que pasaron y vos tenés que estar preparado para poder contenerlas. Yo soy tatuador, no soy psicólogo, pero a medida que va pasando el tiempo, te vas adaptando y aprendés a estar para ellas.

— Te fuiste hasta Bahía Blanca la semana pasada a tatuar a un grupo de mujeres.
— Sí, fui porque dos chicas de Bahía Blanca vinieron a tatuarse y me contaron que no había nadie que lo hiciera allá. Y menos gratis. Me dijeron que iban a juntar a varias chicas de Bahía qué querían hacérselo. Y les propuse que en vez de que vinieran ellas que eran como 20 que yo me pegaba un viaje para allá. Ellos armaron una movida divina en un centro de salud nuevo que hay allá. Vino el Ministro de Salud y varios diputados me entregaron una distinción, se decretó de interés municipal. Es raro ya que a mí no me interesa tener algún tipo de distinción, no es mi objetivo. No soy una fundación o una ONG, yo tengo mi local de tatuajes nada más. Pero bueno, a veces son buenos estos gestos que te emocionan.

— ¿De qué manera piden turno las mujeres que te contactan?
— La mayoría de las mujeres viene recomendada por los cirujanos, en un 80% increíblemente, lo que más al tanto están son los propios médicos. Ellos las derivan conmigo. También por notas periodísticas que las ayuda también para que se enteren. 

— ¿Te comentan los motivos por los cuales les cuesta dar el paso para tatuarse?
— Muchos casos, por una cuestión de miedo al dolor, ellas han sufrido tanto que no quieren seguir sufriendo. En otro caso es por una cuestión de vergüenza, de quitarse la ropa de la cintura para arriba delante de un tipo todo tatuado que no conocen. Otro otro caso es que le da vergüenza las cicatrices que le quedan. Y claramente el otro caso es que no hacérselo por cuestiones económicas, ya que esto se hace y tiene un costo muy elevado.

Diego Staropoli es tatuador desde hace 25 años.
Diego Staropoli es tatuador desde hace 25 años. (Foto: Pablo Cuarterolo)

Testimonios

Silvia Sosa tiene 60 años y le practicaron una doble mastectomía en diciembre de 2013. Hace casi tres años su hija le comentó la iniciativa de Diego. Sin estar muy convencida llamó para pedir turno un lunes y le dieron para el jueves, algo más rápido de lo que ella esperaba. 

La mujer aún recuerda cada detalle de ese día. “Yo iba con mucho miedo. Cuando me llamó, me paré y me abrazó como si nos conociéramos de toda la vida. Esto ya me aflojó. Yo no creí que me fuera a tatuar ese día, yo pensé que iba para hablar y comentar de qué se trataba y que otro día tendría que volver. Cuando me dijo ‘ahora preparo todo’ no me pude negar, ya estaba ahí”,contó Sosa en diálogo con PERFIL. “Desde entonces Diego es el segundo hombre en mi vida después de mi marido”, afirmó.

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“Al terminar yo no quería mirarme, porque desde que me operé que no me miraba al espejo. No te mirás porque la imagen no es la que una quiere ver, entonces una evita eso. Toda la situación de descontrol a la que te lleva el cáncer, de desequilibrio, él te lo devuelve. Y en una sesión de 15 minutos”, explicó. Cuando juntó el valor para pararse frente al espejo no se lo podía creer: “Al mirarme era como si no hubiera pasado nada, si bien están las cicatrices. En ese momento yo me di cuenta de que realmente eso era muy importante”, expresó.

“Él no tiene la menor idea de cuánto ayuda, la magnitud de su solidaridad. Te devuelve algo que te quitan en la operación que va más allá de las mamas. Él es un héroe sin capa así con mayúsculas, porque no se da cuenta de lo que hace. Le parece normal, sabe que está ayudando, que tiene todo este harén que somos el ‘Club de las Tetas Felices’, él sabe eso, pero no tiene la idea de cuánto nos cambia la vida”, valoró. Después de esa sesión con Diego, Silvia se animó a tatuarse y ya lleva cuatro. 

Lidia Lanvers es una masajista de 64 años. En 2007 le extirparon la mama. “Me sentía mutilada, ese fue un año terrible. Cuando al año me restauraron la mama, me hicieron el implante pero sin areola. Como soy divorciada y hace años que vivo sola no le daba importancia, pero sí, la tenía”, recordó en una entrevista con este medio.

Su médico le recomendó que se tatuara pero cuando averiguó era demasiado elevado el costo y decidió no hacerlo. “Para mí salía fortuna así que me autoconvenci que ya estaba”, contó. No obstante, el doctor le pidió si podía maquillarse la mama para poder fotografiarla para un trabajo que debía presentar, a lo que ella accedió. “Al verme maquillada  me dije ‘cómo cambia’, pero pasó y un día hace dos años me llama mi hermana y me contó lo de Diego”, explicó. 

"Antes no me reconocía, volví a ser yo", expresó Lidia

Lidia confesó que al principio no se creía que la oferta de Mandinga Tatoo fuera gratis. “Pasé por tantas cosas feas que tenía miedo. Ya no quería saber más nada del dolor. Cuando llegué, me dio un abrazo como que me conocía de toda la vida. Mientras me tatuaba, a mi hermana se le llenaban los ojos de lágrimas y también mi cuñada me hacía gestos de que estaba todo bien, pero yo estaba acostada ahí sin saber qué pasaba. Cuando me miré al espejo lo abracé así de una, sin remera, sin conocerlo. Me levantó la autoestima un 100 por ciento”, manifestó.

Volví a ser yo, porque yo en realidad no me miraba y después del tatuado me empecé a mirar el espejo. Yo no puedo creer, no sé cómo puede ser que me haya sacado hasta el color de la otra areola, es una obra de arte. Antes no me reconocía, tengo las cicatrices pero es lo que menos me importa. Me cambió totalmente la vida, el amor que le pone a todas es increíble. Es un tesoro, yo no tengo más que palabras de agradecimiento para con él”, valoró Lidia. 
 

El 19 de octubre se celebra en todo el mundo el Día internacional de la lucha contra el cáncer de mama, con el objetivo de crear conciencia y promover que cada vez más mujeres accedan a controles, diagnósticos y tratamientos oportunos y efectivos.


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