lunes 27 de junio de 2022
SOCIEDAD Los imprudentes

Adolescencia gay-lésbica: de eso no se habla

El anuncio de la homosexualidad a los padres suele tener una única respuesta: la prudencia. Los errores de las escuelas, la Iglesia y algunos terapeutas. Relatos y datos para no hacerse los distraídos.

04-11-2007 11:58

Santos es un adolescente homosexual que vive en Buenos Aires, una ciudad gay-friendly para el turismo, pero llena de prejuicios y discriminación puertas adentro. Harto de esconderse, el chico sorprende a sus padres al anunciarles su condición gay, lo que da lugar a una única exigencia familiar: hay que tener prudencia.

La historia, única y universal a la vez, es el comienzo del libro “Los imprudentes”, de la periodista Josefina Licitra, que reúne una serie de testimonios de adolescentes, sobre las dificultades que deben enfrentar quienes deciden romper con la hipocresía de ocultar sus sentimientos.

“El título del libro salió muy fácil. Cuanto tuve el primer encuentro con Santos, que es la figura más fuerte, él me habló de un pedido de prudencia, y me pareció una palabra que encerraba mucho. Y que sintetizaba muy bien lo que yo quería contar”
, señaló Licitra a la agencia Télam.

Para la periodista, el sistema social “se alimenta de reproducir un canon de normalidad, porque hace a la idea de orden. Lo previsible. Cualquier manifestación que se sale de la norma son fisuras del sistema que se ven con miedo, puede ser homosexualidad o lo que sea”.

La idea de escribir “Los imprudentes. Historias de la adolescencia gay-lésbica en la Argentina” surgió a partir de una investigación para la revista Rolling Stone. “Terminé esa nota con dos certezas. La primera, que la cuestión gay lésbica en la adolescencia es un trazo iridiscente que subraya la infinidad de preguntas que todos hemos tenido a lo largo de la vida. Y la segunda, que ese tema excedía las páginas de una revista”, explica en el libro.

Al inicial relato de Santos se suman los de Nahuelle, Federico, Andrés, Carolina y Julio, “protagonistas de historias en las que aparecen una infinidad de dispositivos - familia, escuela, iglesia, psicólogos – que hicieron de la contención una posibilidad compleja: en las familias casi no se habla del tema, en la escuela se patologiza la homosexualidad, en la iglesia se la tapa con el celibato y en algunos divanes el tratamiento es visto como un camino de regreso hacia el carril heterosexual”, según destaca Licitra.

Uno de los hallazgos del libro, editado por Tusquets, es la equilibrada combinación de los relatos adolescentes con la cruda información de las crónicas periodísticas sobre la homosexualidad. Sin dudas, un recurso que suma elementos para describir qué es vivir bajo la piel de estos “imprudentes”:

* Cifras del Departamento de Salud de Estados Unidos indican que cada cinco horas y cuarenta y ocho minutos se suicida un adolescente gay.

* La mayor parte de los adolescentes gay y lesbianas españoles se ve obligado a llevar una doble vida, porque si no lo hacen sufren marginación, soledad, exclusión y agresiones por su condición sexual.

* Una investigación del psicólogo Carlos Alberto Barzani reveló que el 73 por ciento de los encuestados evaluó que se trataba de una enfermedad o desviación de la conducta sexual relacionada con traumas adquiridos en la infancia, o bien con problemas hormonales o cromosómicos.

* En el libro “Salir del clóset en las aulas”, el periodista James Sears denuncia que el 80 por ciento de los maestros estadounidenses manifiesta actitudes negativas hacia los gays y las lesbianas, una situación que no es muy distinta en la Argentina.

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