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SOCIEDAD / En EE.UU, se divorcian el doble
sábado 24 mayo, 2008

Cómo convivir con un adicto al trabajo sin separarse

Aunque para el 71% de los ejecutivos argentinos la familia es la mayor fuente de satisfacción, muchos de ellos trabajan más de lo que deberían. Los problemas en casa y consejos para superarlos.

Foto: Cedoc
sábado 24 mayo, 2008

Los “workaholics” o adictos al trabajo se divorcian dos veces más que aquellos que tienen hábitos de trabajo normales, afirma un artículo de la revista Forbes. La estadística, quizás más aplicable a la sociedad estadounidense que a la Argentina, pone en evidencia que el exceso de trabajo tiene, en la mayoría de los casos, consecuencias negativas sobre la pareja.

Todo depende del contrato que (implícitamente) hizo la pareja”, explica la licenciada Perla Pilewski, experta en temas laborales y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina. “Si en el contrato consta que uno o ambos cónyuges van a trabajar muchas horas, puede ser que no traiga ningún problema”, aclara.

Aunque es cierto que no se puede generalizar, también es evidente que estar casado o en pareja con un adicto al trabajo puede tener sus complicaciones. “Mi marido trabaja en finanzas y yo siempre supe que él iba a trabajar mucho, pero eso no quita que por momentos, sobre todo cuando yo no estoy tan ocupada, me sienta dejada de lado o que a veces me moleste que su prioridad sea su trabajo”, dice Agustina, de 33 años, casada desde hace cinco con Alejandro, gerente de un banco de inversión.

Pilewski resalta que, al igual que otras adicciones, la adicción al trabajo “es una conducta elusiva, evitativa”, es decir que el adicto puede estar necesitando pasar más horas en el ámbito laboral para no tener que lidiar con situaciones que se dan en otras áreas de su vida: en casa, con los hijos o con la pareja.

Pero, probablemente en un intento por desestimar su dependencia, muchos “workaholics” explican la gran cantidad de horas que pasan trabajando de una manera más simple. “Yo me divierto mucho trabajando, siempre fue así. Durante gran parte de mi vida trabajé los fines de semana, aún sabiendo que tenía consecuencias negativas sobre mi matrimonio y mi familia”, relata Roberto, un ejecutivo de 59 años que ya lleva 10 años divorciado de su primera esposa.

Lo primero es la familia. Lo paradójico, sin embargo, es que mientras muchos ejecutivos argentinos pasan más de 10 horas por día en el trabajo, un 71% afirma que su mayor fuente de satisfacción es la familia.

El dato, que arrojó una encuesta realizada por el centro Standard Bank Confye del Instituto Argentino de la Empresa (IAE), es todavía más impactante si se tiene en cuenta que la mayoría de quienes no pusieron a la familia en primer lugar son ejecutivos jóvenes que todavía no viven en pareja o no tienen hijos.

“El porcentaje que respondió que su trabajo es su mayor fuente de satisfacción es minoritario”, afirmó Paola del Bosco, licenciada en Filosofía y profesora del IAE.

En este sentido, un 66% de las mujeres y un 59% de los hombres que respondieron al sondeo consideraron que el trabajo los aleja de sus actividades más de lo que les gustaría” y un 66% de las mujeres y un 54% de los hombres opinó que el tiempo que dedican a su trabajo les impide participar en la misma medida en las responsabilidades del hogar.

Aunque todavía es incipiente en la Argentina, el centro Standard Bank Confye impulsa un proyecto para que las empresas tengan una conducta responsable hacia las familias de sus empleados. Horarios más flexibles, la posibilidad de trabajar desde casa o más días de licencia por maternidad o paternidad son algunas de las iniciativas que pueden tomar las empresas para ayudar a que sus empleados logren un mejor balance entre trabajo y familia.

Acercar posiciones. “Creo que es importante entender al otro y no gritarle cada vez que llega tarde a casa. Por otro lado, a mí me encanta que mi marido sea ambicioso y quiera ser bueno en lo que hace, así que cuando me siento sola porque el trabaja demasiado me sirve recordar que es también una de las cosas que me gusta de él”, admitió Agustina.

Sin embargo, si la adicción al trabajo comienza a alejar a los miembros de la pareja o si uno de sus integrante siente que sistemáticamente no pasa suficiente tiempo con el otro, los expertos recomiendan poner en práctica una serie de actitudes, tendientes a volver a encontrar la intimidad perdida.

- Encarar juntos una actividad o hobby. Jugar al tenis, ir de compras o cualquier otra actividad que pueda realizarse de a dos puede ayudar.

- Resaltar las conductas positivas: Es mejor destacar “lo contentos que están los chicos” de pasar un rato con él que retarlo cuando no lo hace.

- Dividir tareas en el hogar: La asignación de responsabilidades, en la casa o con los hijos, permite que ambos miembros de la pareja sepan exactamente qué espera el otro.

- En última instancia, recurrir a una terapia de pareja.

(*) redactora de Perfil.com


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