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SOCIEDAD / Nervios y Expectativas
sábado 10 noviembre, 2018

El superclásico en el mundo: hinchas de Boca y River lo viven a miles de km

Algunos se juntarán en peñas en Israel y París. Otros lo verán solos y abrigados, en Madrid o Nueva York. Y en Moscú y en Tokio deberán levantarse de madrugada.

por Claudio Corsalini

Madrid. “Decoré mi casa y armé una previa típica”, dice Soledad. En Moscú, Daniel Flores lo verá en un bar temático futbolero. Foto: rodríguez / flores

Con banderazos, choripanes, empanadas, pizzas y sándwiches de milanesa, más esa cuota de pasión que nunca falta en los fanáticos del fútbol argentinos, los hinchas de Boca Juniors y River Plate que viven fuera del país se preparan para vivir hoy, como nunca antes, la primera final de la Copa Conmebol Libertadores 2018.

Por más que los hinchas de Boca y River lleven décadas viviendo en el exterior, por estas horas, su pasión es más fuerte y están más pendientes que nunca de esta edición del clásico de clásicos. Así es como desde Japón, Rusia, Israel, Nueva York, Madrid París y Miami los fanáticos hoy se pegarán a las pantallas de televisión, notebooks, netbooks y hasta celulares para seguir minuto a minuto el desarrollo del partido del siglo. Algunos lo mirarán solos, otros junto a sus familiares, y muchos otros lo harán en bares o peñas de los equipos.

Carlos Muguruza vive en la capital francesa desde hace 32 años y es fanático de Boca y dueño del restó Volver, la sede de la peña oficial Los Xeneizes de Francia. “Para hoy convocamos a un banderazo que, esperamos, haga temblar a París. Será a las 19 hora local, y vamos a acompañar la movida con ‘choris’, empanadas y sándwiches de milanesa. La previa es fundamental para nosotros, como para cualquier hincha. Nos va a ir bien, pero será un partido muy tenso. Espero que los árbitros cobren bien; le tengo desconfianza al VAR”, señala el argentino que dirige la peña francesa.  

En Estados Unidos. “Lo voy a ver en casa solo. No soy de ir a bares. Si bien en Miami hay una peña, está a una hora de mi casa”, asegura Julio Tabares, desde Deerfield Beach, una ciudad ubicada entre Boca Raton y West Palm Beach, en Florida. “Estoy convencido de que vamos a hacer un papel digno en las finales. En las difíciles siempre salimos a flote. Por más que esté lejos,  mi pasión por River sigue intacta”, añade.   

Nicolás Entel tiene 43 años, es cineasta y vive en Brooklyn, Nueva York. Es fanático de River. “Es la primera vez que ante un clásico estoy tan nervioso. Casi no duermo pensando en el partido. Lo voy a ver en casa con mi hijo Félix, que también es de River y le dicen Baroverito, ya que juega de arquero”, asegura.

Para la revancha, tiene pensado ir al Monumental. “Estoy negociando con mi esposa ir a la cancha. Justo cumplimos aniversario de casados en esa fecha, por lo que sería una buena excusa para hacer un viaje, ver a la familia y de paso ir a ver a River. Quizá festejo la cuarta Copa”, se ilusiona Nicolás.

Y aunque trabaja en pleno Manhattan, verá el partido desde Old Greenwich, Connecticut, a una hora de la isla, donde vive. Gregorio “Goyo” Lascano también sufre por River.  “Acá el partido arranca a las 15, así que vamos a hacer unos choripanes ‘a la Udaondo’, tomar cerveza helada y compartir nervios y pasión hasta que llegue el desahogo del primer grito: ¡¡Muuuñeeecoo, Muuuñeeeco!!”, anticipa. “Por suerte, muchos partidos ya se pueden ver por internet, en alta definición y con solo algunos segundos de retraso. Así que el celular se pone en silencio y se da vuelta en una mesa lejos del sillón. Vamos a ganar”, se esperanza el ejecutivo de la multinacional AB InBev.

En medio del frío. Desde Moscú, Daniel Flores también está pendiente del partido. Es hincha de River y tiene planeado abrir una filial. “Con un grupo de amigos argentinos y rusos vamos a ir a ver el partido a un bar muy futbolero de Moscú. Los dueños ya nos conocen y saben que somos de gritar fuerte los goles y enojarnos con los fallos de los árbitros”.

La semana de lluvia y frío en Madrid no impidió que Soledad Rodríguez, fanática de Boca, arme una previa en su casa para ver el partido. “Viene mi mejor amiga Belén desde Nueva York –es hincha de River–, un amigo argentino -alemán muy fanático de Boca y cuatro amigos españoles que apoyan a Boca. Hice una selección de invitados pero a la amiga del alma se la quiere igual. Voy a hacer pizzas caseras y decorar la casa con cintas azules y amarillas porque no tengo bandera de Boca”, cuenta Soledad desde su hogar madrileño.

Sufrir de madrugada. Santiago Brignole Araujo tiene 30 años y vive en Tokio desde enero. Es periodista y trabaja desde allí para la Argentina. Es “fanático enfermo de Boca”, y se va a levantar a las cinco de la mañana del domingo para, “de alguna manera”, ver el partido. Quizá se encuentre con otro amigo argentino, y seguramente “estaré online con mi familia, sobre todo con mi sobrino mayor, para no infartarme durante el partido”.

Desde Israel, Mariano Gorbatt, en tanto, “camina por las paredes”, esperando la hora del partido. “Estuve en la playa jugando al fútbol con otros argentinos para pasar el tiempo. Me comen los nervios. Lo voy a ver en la peña Bosteros de Israel. Seremos unos 150 fanáticos que nos vamos a juntar. Tenemos convocado un banderazo con bombos y platillos. Como debe ser”, señala Gorbatt.

Parece una utopía, pero en algunos casos se dará: rivales acérrimos en el fútbol, también son amigos y verán los partidos juntos. En la agencia de publicidad Btlandia, los diez empleados son fanáticos de fútbol y, por partes iguales, de ambos equipos. “Siempre nos juntamos a ver los clásicos, pero tenemos la regla de solo gritarnos el gol”, cuenta Celeste Policastro, que es de River. Además, hicieron un “torneo” entre ellos para regalarle una nueva camiseta –que se entregará hoy– a quien tenga más “likes” con la camiseta de su equipo. “No nos cargamos porque la idea es disfrutar un lindo momento porque es una final única”, dice Matías Wiberge, fanático de Boca.

Además, para algunas parejas de novios que se casan hoy habrá más nervios que de costumbre.  “Cuando me enteré que la final era el día de mi casamiento me dio mucha bronca. No voy a poder disfrutar del partido”, dice Verónica Vallaris, que es de River y dará el “Sí” junto a Claudio Alfaro, de Boca, hoy en Uruguay al 700.

“Si gana River, mis cuñados van a estar con cara de velorio y los voy a cargar, pero siempre con respeto”, asume Vallaris. “Mis hermanos me pidieron que cambiara la fecha”, agrega a su vez el novio.


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