SOCIEDAD
Sábana Santa

Una investigación reaviva la hipótesis de que el Santo Sudario de Turín fue el paño mortuorio de Jesús

El estudio reciente cuestiona teorías de falsificación medieval y vuelve a poner bajo la lupa la datación por carbono realizada en 1988. Investigadores sostienen que varias características del lienzo no pueden explicarse con técnicas conocidas de la Edad Media.

Santo Sudario de Turín
Santo Sudario de Turín | Wikicommons

El Santo Sudario de Turín volvió a quedar en el centro del debate científico y religioso luego de que nuevas investigaciones aportaran argumentos que refuerzan la hipótesis de que podría tratarse del paño mortuorio de Jesús. El lienzo, venerado por siglos y analizado por múltiples disciplinas, continúa generando controversia sobre su origen y autenticidad.

La discusión se reactivó tras la publicación de un estudio que desacredita una teoría difundida en los últimos años, según la cual la imagen del Sudario habría sido creada mediante una escultura plana, como una obra artística medieval. Los autores del nuevo trabajo sostienen que esa explicación presenta fallas técnicas, históricas y metodológicas.

Según los investigadores, la imagen del Sudario presenta características físicas que no pueden reproducirse con procedimientos conocidos de la Edad Media. Entre ellas se destacan la extrema superficialidad de la imagen y la presencia de manchas de sangre confirmadas de manera independiente, elementos clave en el análisis científico del lienzo.

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En ese contexto, el nuevo estudio no afirma de manera definitiva que el Sudario sea el auténtico paño, pero sí señala que varias hipótesis de falsificación pierden sustento. Además, vuelve a cuestionar la confiabilidad del histórico estudio de datación por carbono de 1988, uno de los principales argumentos utilizados para situar la tela en la Edad Media.

La polémica por la teoría del bajorrelieve y sus objeciones científicas

El origen inmediato del debate reciente se remonta al trabajo del diseñador 3D brasileño Cicero Moraes, quien el año pasado sostuvo que la imagen del Sudario solo podría haberse generado colocando la tela sobre una escultura baja y plana. A partir de esa reconstrucción digital, calificó al lienzo como una posible “obra maestra medieval”.

Moraes comparó la forma en que la tela parece adaptarse al cuerpo humano con un bajorrelieve, lo que llevó a algunos sectores a interpretar el Sudario como una falsificación artística. Su análisis se apoyó en un modelo digital que utilizó una única fotografía antigua y materiales genéricos para simular la tela.

El nuevo estudio realizado por Tristan Casabianca, Emanuela Marinelli y Alessandro Piana, tres especialistas que desde hace años analizan el Sudario de Turín desde enfoques científicos e históricos, desacreditó esa hipótesis al identificar fallas metodológicas de peso en la reconstrucción propuesta. Entre los errores mencionados figuran rasgos invertidos, proporciones corporales inexactas y una dependencia exclusiva de una fotografía tomada en 1931, pese a la existencia de imágenes más recientes y de alta resolución.

Santo Sudario de Turín
El Santo Sudario de Turín (centro) si hubiera sido realizado sobre una escultura plana (derecha) o sobre un cuerpo humano (izquierda).

También cuestionaron que en la simulación se haya utilizado algodón en lugar de lino, el material real de la Sábana Santa. Según los investigadores, esa elección debilita aún más la teoría del bajorrelieve, ya que no contempla variables esenciales como el grosor, la densidad y la estructura del tejido original.

“La afirmación de Moraes no es nueva, pero esta hipótesis no puede evaluarse ignorando las características clave de la Sábana Santa, como la presencia de sangre, la extrema superficialidad de la imagen y la ausencia de cualquier imagen debajo de las manchas de sangre”, escribieron los autores en el estudio publicado este mes.

Lo más relevante, enfatizan, es que la imagen del Sudario tiene una profundidad inferior a una milésima de milímetro y presenta múltiples manchas de sangre confirmadas, dos rasgos que no podrían haberse replicado con técnicas medievales conocidas. Para el equipo, estos datos refuerzan la idea de que el lienzo no puede explicarse como una simple creación artística.

La datación por carbono y las dudas estadísticas de la Sábana Santa

Además de refutar la teoría del bajorrelieve, los autores revisaron la datación por radiocarbono realizada en 1988. En ese estudio, se extrajo un fragmento de 10 por 70 milímetros de una esquina del lienzo, que fue dividido y enviado a laboratorios de Zúrich, Oxford y Arizona para su análisis.

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La técnica utilizada mide la desintegración del isótopo carbono 14 (14C) para estimar la antigüedad de materiales orgánicos. Los resultados indicaron que la tela habría sido fabricada entre 1260 y 1390 d.C., lo que la ubicaría en la Edad Media.

Sin embargo, el investigado Marinelli sostuvo: “La muestra no era representativa de la tela completa porque es diferente (de un rincón a otro)”. Según los investigadores, ese detalle compromete seriamente la validez de los resultados obtenidos en 1988.

Casabianca, por su parte, explicó que detectaron inconsistencias importantes al analizar los datos brutos de aquel estudio. Una estimación del laboratorio de Zúrich hablaba de una antigüedad de hasta 733 años, pero los datos originales indicaban 595. En Oxford, los rangos iban de 730 a 795 años, con márgenes de error de hasta 55 años. En Arizona, las diferencias alcanzaban los 59 años.

Aunque esos valores seguirían ubicando la tela en la Edad Media, Casabianca señaló que las variaciones estadísticas plantean dudas significativas. “La falta de precisión afecta seriamente la confiabilidad del 95%”, afirmó, y sugirió que el nivel real de confiabilidad no superaría el 41%. Según un estudio publicado en 2019 en la revista Archaeometry, cualquier valor inferior al 60% indica un alto grado de desacuerdo entre resultados.

“Podemos decir con seguridad que el proceso de datación por radiocarbono de 1988 resultó en un fracaso”, concluyó Casabianca. El trabajo también recuerda que teorías similares sobre bajorrelieves ya habían sido examinadas y rechazadas en la década de 1980, y que el científico francés Paul Vignon había estudiado los efectos de distorsión de las telas sobre el cuerpo humano más de un siglo atrás.