A fines del siglo XIX, H.G. Wells publicó una historia que, lejos de envejecer, parece haber sido escrita para los dilemas del hombre contemporáneo. Bajo esa premisa, el director y dramaturgo Luis Belenda trae de regreso a las tablas porteñas La Máquina del Tiempo, una obra que se asoma al futuro para interrogar el presente. El reestreno tendrá lugar el próximo viernes 30 de enero a las 23 en el Teatro Multiescena (Av. Corrientes 1764, CABA), marcando el inicio de una segunda temporada cargada de expectativas.

En diálogo sobre la vigencia de la obra, Belenda destaca que el texto de Wells trasciende el tiempo porque toca fibras universales de nuestra especie: "Es una historia que tiene que ver con la humanización o deshumanización al utilizar las herramientas de la ciencia, con la búsqueda de poder y con esa ilusión que seguimos manteniendo de un porvenir que sea mejor que todo lo que fue hasta ahora", explica el director. A diferencia de otras adaptaciones que se quedan en la superficie de la aventura, esta puesta busca ser un espejo del siglo XXI. La narrativa sumerge al espectador en un viaje emocional donde un científico del 1900 descubre una humanidad fracturada: los hedonistas Eloi y los oprimidos Morlocks, planteando una pregunta urgente: "¿Hacia dónde nos dirigimos realmente?"
La magia en el horario de trasnoche
Uno de los puntos más llamativos de esta vuelta es su horario: las 23. Para Belenda, lejos de ser un obstáculo, es una oportunidad para conectar con el público desde otro lugar. "Es un lindo momento para cerrar el día con esta magia que estamos haciendo, donde uno se puede conectar desde lo emocional y salir a charlar, a comer algo y seguir resonando con lo que la obra dejó", comenta durante una entrevista exclusiva. El director apuesta a que la audiencia se lleve interrogantes para debatir en la mesa de un café. Aquí la charla completa:
Llevar adelante una obra con 12 artistas en escena y un despliegue visual de alto impacto no es tarea sencilla fuera del circuito comercial. Belenda, quien también interpreta al protagonista y compuso la banda sonora original, confiesa que esta temporada implicó ajustes artísticos y una reducción del elenco (de 16 a 12 integrantes) para potenciar la propuesta escénica. "Tratamos de seguir apostando a algo que sea visualmente atractivo, con una apuesta sonora envolvente y una escenografía de teatro comercial, a pesar de ser teatro independiente", afirma con orgullo mientras señala la imponente máquina que domina el escenario, una pieza real que dista de los efectos digitales actuales.
El elenco está compuesto por Jorge Feraudo, Leandro Ciardelli, Florencia Señorans, Manu Tolosa, María Marchessi, Aylen Cerza, Miguel Villaverde, Alondra Quevedo, Franco Amado, Nahuel Aguirre y María Yasmin Josef. Están apoyados en el diseño de escenografía y de iluminación de Lucas Furiasse y Florencia Gentile, el sonoro y musical de Feraudo, la dirección coreográfica de Aylen Cerza y de escenas de acción a cargo de Miguel Villaverde.

El éxito de la primera etapa de la obra se midió en la sorpresa de los espectadores. El director recuerda ver a la gente salir del teatro conmovida, incluso llorando. "La respuesta siempre era: '¡Guau!, yo no me imaginaba esto'. La gente se sorprende por el mensaje y por la magnitud de la puesta". Con la producción ejecutiva de Matías Alarcón y Gisela Parapar, y el sello de la Agrupación Teatral Acuarela, promete brindar una de las experiencias más profundas de la cartelera de verano, recordándonos que, aunque el futuro parezca oscuro, la curiosidad y la esperanza humana siempre encuentran un resquicio para sobrevivir.
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